En el subdesarrollo, la evaluación cualitativa está regida por el sesgo de la necesidad, dando por resultado una paradoja en el estado anímico del individuo. La presencia de una ausencia, el deseo.
Mientras el arrebato de la voluntad no haya sido superado y la opulencia haya sido alcanzada mediante el progreso técnico, el individuo permanece como un déficit viviente de apetitos ilusorios: barbarie en el seno de la civilización.














