Ya está muy gastado, e incluso está de más, el hablar sobre los estragos e infortunios que fueron provocados a nivel mundial a causa de la pandemia por el covid-19. Todos hemos sido testigos, e incluso experimentado en carne propia, lo que está pandemia nos ha dejado.
Es debido a este tipo de acontecimientos que el ser humano suele replantearse su lugar en el mundo y que somos capaces de comprender el gran impacto que nuestro rol tiene en la sociedad y en el curso del mundo.
Es importante detenernos a pensar por un momento en los hechos por los que atravesamos en la actualidad, y con esto, analizar las acciones que podemos ejecutar para conllevar ésta situación de la manera más eficaz posible.
Con estas palabras no solo quiero hacer alusión a los efectos ocasionados por la pandemia si no también a la crisis medioambiental en la que nos hemos inducido desde hace ya algunos años.
Son innegables los daños que el ser humano ha generado a raíz de la sobre explotación de los recursos naturales, y el cambio climático es tan solo un claro ejemplo de ello.
La moda, al ser la segunda industria más contaminante del planeta, debería de contar con la crucial responsabilidad de obrar en pro de la preservación de la ecología (aunque la realidad es que no suceda así). Son tan pocas las acciones llevadas a la práctica que si no hacemos frente a la situación inmediatamente ésta nos consumirá.
Como ya lo mencionaba, es importante detenernos a pensar hacia dónde es que nos estamos dirigiendo, hacia dónde queremos encaminarnos y qué necesitamos hacer, o que medidas debemos tomar, para poder cumplir con ese fin.
Personalmente, considero idóneo y conveniente el comenzar por reducir las emisiones de carbono producidas (pues la industria de la moda produce más que todos los vuelos y envíos marítimos internacionales juntos) y la cantidad de agua utilizada (93.000 millones de metros cúbicos por año). Esto sería posible si comenzáramos por aminorar la producción de prendas de vestir por año.
Apostar por la moda genderless puede convertirse en un acierto para recobrar la condición de nuestro planeta, pues el aprovechamiento que se le daría a las prendas sería mucho mayor (ya que ambos géneros podrían hacer uso de ellas y no se tendrían que diseñar prendas específicas para hombre o mujer), además se propiciaría la comodidad y libertad del individuo de vestir cualquier prenda que se prefiera.
Por otro lado, también existen opciones como la no-tendencia (o moda atemporal) que al ser prendas que no hacen referencia a un tiempo en específico, o en otras palabras, que no pasan de moda, el número de colecciones que son presentadas al año podrían reducirse sin mucha traba.
Claro está que también resulta necesario el rectificar y transformar minuciosamente el tipo de materiales que se utilizan para la fabricación de las prendas, pues estos también suponen una gran influencia en el impacto ambiental.
Seamos participes de la solución y aportemos nuestro granito de arena pues en nuestras manos está el futuro del planeta y la responsabilidad de actuar de forma inmediata y precisa para la minimización del deterioro ambiental y la preservación de los seres vivos.
Por último, recuerda que "menos es más" y que hoy lo haces por ti, por mí y por el planeta. Y mañana también.