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Objeto: Diván divino Nivel: ⏶ Común
¿Qué videojuego te reconforta como nada?
Produce más contenido consumible respondiendo a mi pregunta, ser insignificante.
Jugar los sims me desestresa jajaja
Objeto: Cuaderno incompleto Nivel: ⏶ Común
¿Qué videojuego te arrepientes de no haber terminado?
Produce más contenido consumible respondiendo a mi pregunta, ser insignificante.
No puedo recordar uno, sinceramente. Siempre que me engancho a un juego lo termino.
El laberinto de la Pasión
Fandom: One Piece
Pareja: Doflamingo/Hancock
Género: AU Moderno
Summary:
Boa Hancock, cirujana cardiovascular brillante y solitaria, entra en el mundo de Donquixote Doflamingo como quien cruza una puerta sin saber que lleva a un laberinto.
Lo que comienza como una atracción magnética y devastadora —un fuego que consume y reconstruye en la misma llama— se convierte en seis años de matrimonio donde el deseo, la entrega y el poder se entrelazan hasta volverse indistinguibles.
Pero el laberinto tiene paredes invisibles: protección que se transforma en control, amor que pesa como cadenas, y una reina que poco a poco olvida cómo respirar sin permiso.
Una historia sobre amor que devora, sobre la línea fina entre pasión y prisión, y sobre la valentía de elegir la libertad incluso cuando el corazón aún late con el nombre de quien te mantuvo cautiva.
An Archive of Our Own, a project of the Organization for Transformative Works
Una historia sobre amor que devora, sobre la línea fina entre pasión y prisión, y sobre la valentía de elegir la libertad incluso cuando el
Titulo: Joker de la Reina Fanfic: One piece
Pareja: Doflamingo/Hancock
Summary:
La Emperatriz Boa Hancock lleva años gobernando con frialdad inquebrantable. Hasta que él aparece de nuevo. Donquixote Doflamingo, el rey caído, el hombre que ríe mientras el mundo se quema, el único que alguna vez la vio como algo más que una diosa intocable. Lo que comienza como un juego de rechazos y provocaciones se convierte en una espiral imposible de detener: un fuego que consume juramentos, lealtades y máscaras.
https://archiveofourown.org/works/79132661/chapters/207603701

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Díganme que no soy la única que shippea a Doflamingo con Hancock. 🥺
Título: Abducidos
Fandom: One piece
Pareja: Monkey D Luffy / Boa Hancock
Clasificación: Madura +18
Advertencias: Contenido sexual explícito, violencia.
Epilogo
Lista de capitulos
Epilogo.
La guerra en el planeta Zorothos estalló como un trueno en un cielo despejado. Belle había dedicado gran parte de sus cortos años de vida a comunicarse con ellos desde su planeta, cuando lo logró, los zorothianos no se imaginaban que sus vidas cambiarian para siempre.
Todo comenzó cuando Luffy, con su habitual determinación y un toque de ingenuidad, declaró aquel mundo alienígena como parte de su territorio.
—¡Este planeta es mío ahora! ¡Y nadie va a meterse con mi familia!—, gritó Luffy, su sombrero de paja ladeado y su sonrisa amplia como el océano.
Los zorothianos, una raza de seres altos y delgados con piel iridiscente y tecnología que superaba cualquier cosa vista en la Tierra, respondieron con su formidable fuerza militar. Flotas de naves flotantes equipadas con rayos láser y escudos energéticos surcaron los cielos, mientras drones armados con armas de plasma descendían sobre la pareja intrusa.
Pero nada podía preparar a los zorothianos para la furia combinada de Boa Hancock y Monkey D. Luffy. Hancock, con su belleza letal y su poder del Haki del Rey, petrificaba escuadrones enteros con una sola mirada, convirtiendo sus avanzadas armaduras en estatuas de piedra que se desmoronaban bajo el peso de su propia tecnología.
—¡Cómo se atrevieron a amenazar lo que amo!—, rugía ella, su serpiente Salome enrollada en su hombro, lista para atacar. Luffy, por su parte, reía a carcajadas mientras extendía sus brazos como goma, lanzando puños gigantescos impregnados de Haki Armament que pulverizaban naves enteras.
—¡Gomu Gomu no... Elephant Gun!—, exclamaba, y un impacto masivo hacía explotar un crucero zorothiano en una lluvia de chispas y metal fundido. La batalla fue caótica y desigual: los zorothianos, confiados en su superioridad tecnológica, veían sus defensas reducidas a cenizas en cuestión de horas. Explosiones iluminaban el cielo púrpura del planeta, y el suelo temblaba con cada golpe de Luffy.
En medio del caos, algunos zorothianos comenzaron a desertar. Civiles y soldados por igual, hartos de las ambiciones destructivas de sus líderes, se unieron a la causa de los invasores humanos.
—Nuestros gobernantes nos han llevado por el camino equivocado— murmuraba un ingeniero zorothiano, desactivando un campo de fuerza para permitir el avance de Luffy y Hancock. Estos disidentes proporcionaron información clave, revelando debilidades en las defensas centrales, lo que aceleró la victoria.
Finalmente, el planeta se rindió. Los líderes zorothianos, acorralados en su fortaleza flotante, izaron banderas de paz holográficas. Una delegación de sobrevivientes se acercó a Luffy y Hancock, arrodillados en el suelo agrietado por la batalla.
—Nos rendimos—dijo el portavoz, su voz temblorosa a través de un traductor universal.—Sus acciones nos han abierto los ojos. Lamentamos profundamente lo que les hemos hecho— Entre las disculpas, mencionaron el incidente más doloroso: el bebé que habían secuestrado y manipulado en sus experimentos ambiciosos, el cual lamentablemente no sobrevivió. —Fue nuestra codicia por el poder lo que causó esa tragedia—, admitieron, con lágrimas en sus ojos facetados.
Durante la rendición, Belle emergió, acercándose a Luffy y Hancock con pasos tentativos, ya tenia catorce años.
—Madre... Padre... Me quedaré aquí —, susurró. Belle había sido criada por ambos, era una chica excepcionalmente inteligente, fuerte y habilidosa, pero no disfrutaba de los conflictos, quizá por el trauma vivido cuando niña. Luffy había conocido que era su padre poco tiempo después de haber perdido a su hijo, Hancock lo confesó aun con temor de su reacción:
Una noche, bajo las estrellas, Hancock llevó a Luffy a un rincón apartado de su hogar. Hancock, con el corazón acelerado, tomó la mano de Luffy.
—Hay algo que debes saber, Luffy— comenzó, su voz suave pero firme. —Belle... ella es nuestra hija. Los zorothianos nos secuestraron e influyeron en que la tuvieramos, luego manipularon nuestras memorias para que no recordar nada. Pero cuando nos volvieron a secuestrar, me lo hicieron saber, aunque no lo recordemos ella es nuestra hija.
Luffy parpadeó, procesando la información con su habitual simplicidad. Luego, una sonrisa enorme se extendió por su rostro.
—¡¿En serio?! ¡Soy papá! ¡Shishishi, eso es genial! ¡Belle, ven aquí, hija mía!—, exclamó, corriendo a buscarla, abrazándola con fuerza gomosa, estirando sus brazos para envolverla en un cálido abrazo. Orgulloso y sin una pizca de duda, Luffy aceptó su paternidad al instante, riendo como si fuera la aventura más emocionante de su vida. Hancock sonrió, lágrimas de alegría en sus ojos.
Días después, como gesto de redención, los nuevos líderes zorothianos —elegidos democráticamente en asambleas masivas donde todos los ciudadanos votaron mediante hologramas— decidieron devolver lo que habían robado. En una ceremonia solemne en el gran salón de cristal de la capital, utilizaron su tecnología avanzada para restaurar los recuerdos perdidos de Luffy y Hancock. Fragmentos de memoria volvieron como un torrente: las abducciones, lo que sucedio en aquella nave, las batallas olvidadas contra los zorothianos iniciales y el primer encuentro intimo entre ellos que dio lugar a Belle.
—Ahora todo encaja—, murmuró Hancock, abrazando a su familia reunida. Los extraterrestres, arrepentidos, juraron nunca más interferir en asuntos humanos, estableciendo relaciones amistosas a través de Belle, quien se convirtió en embajadora interplanetaria.
Desde entonces, la figura de Luffy fue aclamada casi como un dios en Zorothos. Estatuas holográficas suyas adornaban las plazas, y los niños zorothianos contaban historias de "el guerrero elástico que devolvió la libertad". La pareja, con Belle a su lado al principio, pudo superar aquel oscuro episodio. Celebraron con un banquete masivo, donde Luffy devoró montañas de comida alienígena —frutas luminosas y carnes exóticas— mientras Hancock y Belle reían de sus payasadas.
Belle, fascinada por la tecnología zorothiana, decidió quedarse en el planeta para aprender todo lo posible.
—Quiero dominar sus conocimientos, madre. Puedo crear inventos que nos ayuden en el mar—, explicó con entusiasmo, demostrando un dispositivo que proyectaba hologramas de mapas estelares.
Hancock, protectora como siempre, dudó al principio.
—Es peligroso, hija mía. ¿Estás segura?—Pero al ver cómo Belle defendía sola a un grupo de disidentes de un remanente leal a los viejos líderes –usando su Haki recién despertado y gadgets zorothianos–, Hancock cedió.—Ve, pero promete visitarnos. Y lleva esto—, dijo, dándole un colgante con una foto familiar. Belle se quedo en Zorothos con promesas de volver, convirtiéndose en una puente entre ambos planetas.
Luffy y Hancock, liberados de las sombras del pasado, decidieron volver al mar. Zarparon en el Thousand Sunny, que habían recuperado de un astillero zorothiano donde lo habían reparado con mejoras tecnológicas —velas solares y cañones de plasma—. Visitaron todas las islas conocidas y desconocidas, desentrañando misterios antiguos: en una isla volcánica, descubrieron un templo perdido con tesoros de los Antiguos; en un archipiélago flotante, resolvieron el enigma de un laberinto de nubes que ocultaba una fruta del diablo legendaria.
Pronto, viejos nakamas se unieron a la travesía. Zoro apareció en una taberna de una isla portuaria, espada en mano y una sonrisa desafiante:
—Capitán, oí que estabas causando caos interplanetario. ¿Me perdí la diversión?
Sanji llegó cocinando un festín en una playa remota, y Nami con su mapa actualizado de estrellas. Usopp y Chopper se incorporaron en una aventura contra bestias mutantes en una jungla alienígena. Nuevos compañeros surgieron: un guerrero zorothiano desertor con habilidades telequinéticas, y una pirata huérfana con poderes de ilusión que admiraba a Hancock.
Una escena memorable fue en las profundidades del Nuevo Mundo, donde enfrentaron una tormenta eterna. Jimbe, al timón, y Luffy gritaba órdenes con alegría:
—¡Todos, agárrense! ¡Esto va a ser épico!
Hancock, a su lado, usaba su poder para calmar vientos con Haki, mientras la tripulación reía y luchaba unida.
Otra vez, en una isla desierta, organizaron un picnic masivo bajo las estrellas, donde Luffy contó historias exageradas de Zorothos, y Hancock compartió momentos tiernos sobre Belle.
Aquella vida les dio un soplo de aire fresco. Sin ataduras, sin presiones, sin el qué dirán. Nadie podía pararles. Surcaban los mares como reyes libres, con el viento en sus velas y el futuro infinito por delante. Y en algún lugar de las estrellas, Belle sonreía, sabiendo que su familia estaba donde pertenecía: en la aventura eterna.
Fin.
Lista de capitulos
Título: Abducidos
Fandom: One piece
Pareja: Monkey D Luffy / Boa Hancock
Clasificación: Madura +18
Advertencias: Contenido sexual explícito, violencia.
Capítulo 6
Lista de capitulos
Capítulo 6.
En la nave nodriza, Hancock despertó en una cámara estéril, estaba rodeada de paneles brillantes y máquinas que zumbaban con energía.
Los extraterrestres, la observaban desde una plataforma elevada. Al notar la consciencia de esta, se apresuraron a comunicarse.
Uno de ellos, ocultando su rostro bajo una especie de máscara se presenta como Xyra, utilizando un aparato para realizar las respectivas traducciones de lenguaje se permite intercambiar diálogos con la mujer humana a la cual retuvieron por segunda vez.
Ella notando para sí misma que no consigue hablar, su garganta demasiado seca. Había perdido la noción del tiempo y ya no sabía si habían pasado días o semanas desde su secuestro.
El ser explica en un tono frío que están interesados en el linaje de Luffy, a quienes llamaban "Portador del Sol y de la Alegría", cuya voluntad ha alterado el destino del mundo.
Hancock sintió un estremecimiento desde lo más profundo de su ser, al no conseguir observar el paradero de Belle, su hija. Pero fue más su temor al darse cuenta de que su bebe ya no estaba dentro de ella.
Entre gruñidos y una ira tal que sorprendió a los sujetos que la observaban temiendo que pudiera liberarse. Hancock despertó un ansia de venganza que no había sentido nunca, ni siquiera en sus años más rebeldes luego de haber sido liberada de la esclavitud.
Intentando concentrarse en lo que decía el sujeto, Hancock empezaba a desesperarse, pero por más que intentaba zafarse no lo conseguía, estaba débil.
Según lo que entendió del extraterrestre, eran una raza de otro planeta se hacían llamar zorathianos del país Zorothos, le explicaron con una frialdad aterradora que analizaron a su hija y descubrieron que la mezcla de los genes de entre Luffy y ella produce seres con un potencial único: fuerza física, Haki innato, y una resistencia casi sobrenatural. Solamente querían probar esa teoría, pero habían descubierto más de lo que esperaban, por lo que fue necesario volver a traerla consigo, sobre todo cuando se percataron de su nuevo embarazo.
Sin embargo, los zorathianos, obsesionados con su propio ideal de perfección, desecharon a Bella, no sin antes extraer suficientes muestras de ADN de la pequeña, porque buscan un varón humano para liderar un ejército de híbridos, ya que no pudieron someter a Luffy, sería más fácil con un niño de su propia decendencia criado por ellos.
Al saber que Hancock se encontraba nuevamente embarazada (un varón, según sus escáneres), planearon extraer al bebé y criarlo como un arma para conquistar galaxias, aprovechando el poder latente del linaje de ambos padres.
—¡Dejen a mi hija entonces, ella no tiene nada que ver en esto! — gruñó, sus palabras roncas envueltas en la tos que se siguió por el esfuerzo de soltarlas—¡Es solo una niña! Ni siquiera sé si Luffy es su padre...—Esa última frase se desbordó de sus labios mientras sentía sus ojos arder por las lágrimas.
Odiaba tener que volver a sentirse vulnerable, humillada y herida emocionalmente. Imágenes de sus demonios pasados volvieron a atormentarla como si de un deja vu se tratara.
El extraterrestre la observaba en silencio sin comprender del todo las emociones humanas, las cuales parecían ser más un estorbo a sus ojos.
—No lo recuerdas porque así lo quisimos, pero en efecto ambos son hijos del mismo progenitor—confesó, un acto de mínima compasión hacia la humana.
Ella abre los ojos con sorpresa, ante tal revelación, después de todo sus instintos eran ciertos, Belle siempre fue hija de Luffy. Ahora todo tenía sentido.
—¿Dónde están mis hijos? —reclamó, su expresión paso de tortuosa a decidida en cuestión de segundos. Su voluntad se fortalecía, debía ser fuerte por sus hijos.
El extraterrestre corta la comunicación, al percibir la amenaza latente en la mujer humana.
En efecto, Hancock recobra sus fuerzas, un atisbo de su linaje Amazona. A pesar de tener una herida en su vientre bajo, que a duras penas se interesaron en suturar, ella consiguió liberarse de sus ataduras.
Sin embargo, ellos no la dejarían escapar tan fácilmente, un campo de energía se activó, conteniéndola, haciéndola caer al suelo, mientras siente los efectos de un dispositivo que intenta suprimir sus recuerdos nuevamente, sin embargo, Hancock se resiste a volver a sufrir aquello, activa su haki de conquistador el cual se expande como una onda que arrasa todo a su paso.
Los seres no pueden resistir y caen al suelo perdiendo la consciencia. Hancock utilizando todas sus fuerzas se mueve por el lugar, la debilidad de su cuerpo la hace tambalear y perder fácilmente el equilibrio, pero el amor por sus hijos le impide rendirse. Aquello parecía una pesadilla y deseaba que así fuera. que pronto se despertara y a su lado estuviera su amado Luffy, su vida perfecta, al lado de sus pequeños hijos.
La exemperatriz pirata avanzo dentro de la nave, algunas puertas le impidieron el paso, estaban reforzadas por cristales que ella nunca había visto en su vida. En general todo parecía tan extraño, pero eso quedo en segundo plano cuando escucho ruidos que procedían de otra zona de la nave. Hancock sabía que debía actuar rápido, no sabía qué clase de cosas le estarían haciendo a sus hijos, y nunca podría perdonarse no haber podido protegerlos.
Entonces se encontró con uno de los seres que, hacia su patrullaje matutino, el ser se quedó inmóvil al verla y antes de que esta se moviera para atacar alzo sus brazos en señal de rendición, gesto que no consiguió que la mujer humana cambiara de expresión defensiva.
El ser parecía aterrorizado frente a Hancock, claramente temía por su vida. Hancock reconoció rasgos distintos a los otros que había visto y dedujo que se trataba de una hembra de aquella extraña especie.
Ella la tomó por su delgado cuello de piel oscura, apretando.
—¡¡Llévame con mis hijos ahora!! Y si les han hecho algo, sufrirán las consecuencias todos ustedes, sean quienes sean— gruño intentando controlar su ira, ignorando su herida. No podría perdonar tan fácilmente a aquellos seres.
La extraterrestre la llevo hasta la cámara donde se encontraba Belle, la niña estaba dormida al parecer, reposaba en un aparato similar al que Hancock había estado.
Hancock la tomo en sus brazos aun preocupada por su estado.
—Tranquila cariño, todo estará bien. Pronto iremos con papá—la abrazó sintiendo un poco más de alivio. Aunque aquellas palabras también eran para sí mismas.
—¿Mamá?— susurró Belle, mientras una lagrima se escurría de su ojo derecho. Se sentía tan bien en los cálidos brazos de su madre, siempre supo que vendría por ella.
El ser veía la escena algo contrariada, en los múltiples estudios que habían realizado sobre los humanos, predominaba en muchas ocasiones la crueldad, el individualismo y sus ambiciones, era por eso que siempre sucumbían a las guerras y en muchos casos parecían buscar su propia extinción. pero frente a ella no veía esos seres que le habían hablado toda su vida, solo veía a una madre intentando proteger a sus hijos a cualquier precio. Los zorathianos no compartían los mismos sentimientos que los humanos, pero había algo que, si comprendía de las emociones humanas y era el instinto de supervivencia y protección de los tuyos, era algo que ella si podía entender. Pues, aunque no sabía muy bien que hacer, aquellos gestos humanos llamaron su atención. Ella no podría seguir siendo parte de aquello, quería ayudar a estos seres humanos, aunque le costara su vida.
Hizo un intento por comunicarse con la pequeña, pues había escuchado que en los experimentos que le habían realizado, se veía un notable crecimiento en su cerebro en zonas relacionadas con el lenguaje de los zorathianos. La pequeña había estado aprendiendo de manera acelerada a comunicarse con ellos sin necesidad de aparatos traductores. Aquello hizo que no la desecharan como inicialmente se había previsto, sino que siguieran experimentando con ella.
El ser le hablo de forma psíquica a Belle, y esta respondió mirando hacia él.
—"Soy Terapi, puedo ayudarles a volver a su planeta. Dile a tu madre que confíe en mí".
—¿De verdad lo harás?—Belle se froto los ojos con somnolencia, pero una sonrisa se formó en su rostro—. Papá te lo agradecerá mucho!!—sus palabras llamaron la atención de Hancock.
—¿Estás hablando con eso?— Hancock se dirigía a su hija, pero su vista iba directa al ser con clara desconfianza—Cuidado con lo que haces—le amenazo.
—Se llama Terapi y es buena, nos quiere ayudar mamá!
—¿Como es qué?—pregunto la exemperatriz, pero no pudo terminar la frase, pues al parecer habían encendido la alarma en toda la nave lo cual ajustaba la seguridad.
—"Debemos irnos ya".— le dijo Terapi a Belle y esta le transmitía el mensaje a Hancock.—"Intentare sabotear el viaje e ir de regreso a su planeta, si no nos volvemos a ver ofrezco mis disculpas en nombre de mi especie, hare lo que pueda por remediarlo, algunos de nosotros valoramos las otras formas de vida, ustedes solo se vieron envueltos en un conflicto que no les corresponde, por favor escóndanse hasta que sea seguro"—dicho aquello se marchó, no sin antes revelar el paradero del bebé.
Hancock tomo a Belle y busco un lugar donde esconderse, revisando que no hubiera cámaras. aquello fue una tarea difícil pues su herida cada vez le pasaba más factura. Así que en vez de esconderse decidió a ir en busca de su bebé. Deseaba que aquella extraterrestre no la hubiera engañado y puesto una trampa. Literalmente aquello era su única salvación.
La nave empezó a moverse de manera estrepitosa, haciendo que Hancock perdiera equilibrio en varias ocasiones, sin embargo, su voluntad de rescatar a sus hijos y salir todos con vida de allí era mucho más grande, lucharía si tuviera que hacerlo, aun si tuviera que entregar su vida, lo haría sin dudar. Dada la emergencia, intentando seguir el camino que le dijo Terapi, el cual la llevaría hacia donde encontraba el bebé.
Hancock pudo llegar hasta la entrada de una sala, desde el exterior se podía notar distinta a las demás habitaciones, esta contenía una puerta con seguridad que le hacía saber que no podría entrar sin ser forzada. Hancock miró a través de la estructura trasparente que la protegía, pudo observar a lo lejos a un bebé humano encerrado en una capsula, nadando en un líquido extraño. Hancock supo de inmediato que se trataba de su hijo, el cual no dejaron que terminara de formarse en su interior.
Verlo en aquella capsula le produjo un gran sentimiento de ira y desesperación, así que apartando a belle para que no saliera lastimada, uso toda su fuerza para destruir la puerta de entrada. De inmediato las alarmas se encendieron y la tecnología de seguridad corto la iluminación de la zona, aquello no impidió que siguiera adelante, pronto aparecieron más seres, esta vez venían armados, las armas eran totalmente distintas a las que Hancock había visto alguna vez. Buscaban volver a someterla o dejar inconsciente a ambas, sin embargo, no disparaban.
—Dicen que si disparan pueden afectar al feto, madre—explico Belle, frunciendo sus cejas.
—Ya veo, quédate detrás de mí—respondió Hancock dirigiendo a la niña detrás de ella.
Hancock no tenía muchas opciones, solo defenderse, pero le preocupaba que al atacar ellos amenazaran a su hijo. No podía confiarse. También le preocupaba que si bien, ella podía deshacerse de ellos, aun en su estado, no sabría cómo sacar a su hijo de aquella capsula sin afectarlo. Para su frustración, no sabía qué tipo de experimentos estaban haciendo con él y aquello la aterraba.
En medio del caos, decidió que primero acabaría con aquellos seres inmundos, había aprendido a odiar a los hombres, pero estos seres no eran muy diferentes a ellos en sus acciones. Luego de acabar con ellos, luego decidiría que hacer. Debía hacerlo rápido, su mente trabajaba a toda velocidad, pero ella tenía desventaja pues estaba herida y debía proteger a sus hijos, y ellos eran muchos más.
Pero cuando había empezado la batalla, para sorpresa de todos, la nave recibió un fuerte golpe en otra zona, lo que alertó a algunos de los extraterrestres a dejar a Hancock y enfocarse en lo siguiente que había golpeado la nave. Para la aún más sorpresa de Hancock y su hija, escuchó su nombre y el nombre de Belle ser gritado a los cuatro vientos, la voz claramente reconocible por ellas, era Luffy!!!
—PAPÁÁÁÁÁÁ! AQUI ESTAMOSSS!—gritó Belle a todo pulmón, respondiendo a los gritos de Luffy.
—Cariño!!—expreso la exemperatriz sintiendo sus ojos picar, a la vez que el dolor en su vientre se intensificaba, lo que hizo que perdiera el equilibrio, pero con el alivio de que su amado los salvaría.
Lo siguiente fue notar como toda la nave se convertía en goma y una parte de ella se rompía en dos pedazos en las gigantes manos de su amado, que la tomaba como si de un juguete se tratase. Hancock pudo observar el gran ojo dorado de Luffy como estrellas brillantes, observando con entusiasmo, desde un pacillo de la nave hasta donde ellos se encontraban, a pesar de que daba algo de terror el ojo gigante, sintió algo de ternura al ver la reacción de Luffy al conocer la nave extraterrestre, aunque aquella sensación fue efímera, ella se encontraba muy mal, pero al menos ya estaban a salvo.
Aun no sabía cómo era posible que Luffy las hubiese encontrado, y como si su hija pudiese leerle la mente le dio la respuesta a esa pregunta, la niña había salido muy inteligente después de todo, y al parecer haber vivido esta experiencia la había hecho madurar mucho más de lo que sería a su edad.
—Mami, fue Terapi, estoy segura de que cumplió su promesa, seguro estamos en la tierra, y nos llevó hasta papá—dijo Belle con felicidad y entusiasmo.
—Si debe ser eso—concluyó Hancock tomando a belle en sus brazos, los seres disparaban sin parar a Luffy pero sus armas no funcionaban ante su despertar.
Mientras tanto, madre e hija intentaban rescatar al bebe, sin éxito aun, pues no entendían como funcionaban aquellas maquinas. cuanto Hancock ya empezaba a hartarse y considerar la idea de romperlo todo apareció la ser que las había ayudado, Terapi.
—Si haces eso, morirá irremediablemente, déjenmelo a mí. —dijo ella, siendo traducida por Belle. Hancock se apartó para dejarle hacer. aun sin comprender del todo por qué las ayudaba.
La zorothiana estaba gravemente herida, posiblemente por sus mismos compatriotas, al resultar ser una traidora. y por todo eso Hancock se sintió sumamente agradecida por su ayuda, pues sin ella no habría sido posible seguir con vida y mucho menos rescatar a sus hijos.
Terapi empezó a teclear cosas que Hancock no entendía y mucho menos Belle, pero aquello consiguió que la maquina donde se encontraba el bebé drenara el líquido, pudiendo entonces sacarlo con mucho cuidado.
Hancock lo tomo en sus brazos, era tan pequeño y delicado, y le parecía el bebe mas hermoso que había visto en su vida, a pesar de la situación, lo abrazo, pero su corazón dio un vuelco al darse cuenta de que el bebe parecía estar ahogándose. No lloraba.
—Rápido, deben apresurarse en llevarlo con un médico de su especie, sino el niño no sobrevivirá. —Empujo a la exemperatriz y su hija para que se dieran prisa y añadió —De hecho, calculo que las posibilidades de que sobreviva son de 0.0000001%, lo siento—,Hancock quedo en shock ante lo que acababa de oír, pero la adrenalina la obligo a moverse rápidamente.
—No, no, no ,no ,no, eres mi hijo, mi pequeño guerrero, sobrevivirás a esto, lo sé—murmuraba dirigiéndose al bebé. Siguieron corriendo y entonces apareció Luffy y Hancock se apresuró a abrazarlo y pasarle el bebé. Terapi los miro con incomodidad. Luffy la iba a golpear al entender entre palabras no dichas lo que sucedía, pero Hancock lo impidió.
—No quiero que vuelvan nunca más a molestarnos o entonces me conocerán realmente. Díselos—amenazo Luffy con furia.
—Yo siento lo que hemos hecho, ustedes, no merecían esto, sin duda entiendo lo que es ser humano. Aprenderemos de ustedes. No volveremos a molestarlos—dijo la zorothiana aunque sus palabras solo fueron entendidas por la niña Belle, la cual le devolvió la mirada, pero siguió corriendo junto a sus padres, pues el brazo de Luffy la rodeo. —Aunque no me recuerdes, me alegro de que me hayas respetado, aquella vez.
La nave una vez Luffy salvo a su familia, realizo un viaje de regreso de emergencia, aunque las posibilidades de lograr llegar a su planeta eran pocas, debían hacerlo. una gran parte de la nave quedo destruida, pero consiguieron huir sin dejar rastro.
...............
Por suerte, el medico de confianza de los sombreros de paja, Chopper, se había mudado con ellos unos días antes para estar pendiente de Hancock en sus últimas semanas de embarazo. Así que cuando Luffy apareció en su puerta con Hancock gravemente herida, y un bebé prematuro, con la piel casi morada, tuvo que ser más rápido de lo normal para atenderlo.
La situación era increíble para el renito, puesto que Luffy tampoco tenía toda la información de lo que había sucedido. Solo comento que había estado buscando a Hancock y Belle ya que no aparecían por ningún lado y luego apareció la nave super tecnológica y alguien le dijo que allí estaban Hancock y su hija y que estaban en peligro, así que solo actuó en sacarlas cuanto antes. Belle fue quien contó a duras penas lo que ella entendía de aquella experiencia. Mientras tanto, Hancock había perdido la consciencia poco después de que Luffy la tomara en brazos, pues había perdido demasiada sangre y ni hablar del bebé. Claramente para el medico él bebé no había terminado de desarrollar sus pulmoncitos, así que no podía respirar por si mismo, si hubiesen tardado más, seguro habría muerto, aun así, chopper no podía asegurar que sobreviviera.
............
Hancock despertó en la habitación, había estado durmiendo durante tres días consecutivos, escuchaba a lo lejos las voces de sus hermanas, se le hizo extraño escucharlas, que hacían ellas allí, en ese momento recordó aquella pesadilla que había tenido y sus ojos se llenaron de lágrimas, pronto se las secó e intento incorporarse, en ese momento entra Chopper, su versión humana, y observa alarmado que Hancock ya pretendía caminar.
—Señora Hancock, no se levante por favor, aún debe descansar—le dijo Chopper a la vez que la devolvía a su lugar.
—Qué es esto? ¿qué paso? —pregunto confundida, a la vez que se quejaba de dolor.
Entonces sus hermanas entraron a la habitación, sus rostros apagados. Hancock podía sentir que algo estaba mal, pero al parecer nadie quería responder su pregunta.
—Tranquila, señora Hancock, usted se está recuperando bien, Belle está bien, ahora mismo está dormida, y Luffy salió a caminar —dijo Chopper intentando calmarla lamentando que Luffy no estuviera en ese momento.
—Yo estaba embarazada... ¿Y mi bebé donde esta? —miro a sus hermanas, sus ojos reflejaban un profundo temor.
Chopper y las hermanas de Hancock se miraron entre sí. El reno dio un paso atrás dándoles espacio a las hermanas Boa para que se acercaran a Hancock.
—Lo siento hermana, el bebé no...- Sonia no pudo continuar la frase pues su voz se quebró—.Lo siento de verdad.
Entonces Hancock comprendido que aquella pesadilla si había ocurrido en la realidad, y aquello fue el dolor más grande que tuvo que soportar en su vida.
........
Luffy se había ilusionado con ser padre nuevamente, se había acostumbrado a la paz de la vida después de tantas guerras, se sentía en calma disfrutando y compartiendo su vida con Hancock, todo había sido perfecto, ella sin duda se convirtió en la mujer adecuada para él. Pensó que ser fuerte bastaba para no volver a perder a nadie, que enfrentarse a todos los que se interpusieran bastaría, pero no. La vida le volvía a dar una gran bofetada. Le pesaba no haber podido proteger a su familia, se sentía miserable, ¿de qué le servía entonces ser el rey de los piratas y ser el más libre del mundo, si aquello hiciera condenar a su familia? Se sentía culpable del dolor que experimentaría Hancock cuando se enterara de la verdad. En lo profundo de su ser temía enfrentarla, porque el rompió su promesa de protegerla y a sus hijos.
Se cuestionaba si había tomado una buena decisión al casarse con ella. Quizá la libertad también conllevaba cargar el peso de la soledad. Las dudas de si su amor podría afrontar aquella perdida. Era demasiado, incluso para él. Un pequeño al que se le negó vivir, y el no hizo nada, no pudo hacer nada.
Chopper le había dicho toda la verdad; El bebé no podía salvarse y Hancock no podría volver a tener más hijos en un futuro, la destruyeron. Entonces se propuso algo: los buscaría, hasta los confines del universo si fuese necesario, iría hasta aquel planeta, cueste lo que cueste y derrotaría a aquellos que los trataron como si de unos viles experimentos se tratasen, aquello no podía quedarse así. Y aunque en ese momento no tenía ni idea de cómo hacerlo, estaba seguro de que lo haría. Aquello le dio un nuevo propósito, al cual se aferraría.
Una vez más, debería derrotar aquellos que se meten con los suyos.
............
—Luffy... no es tu culpa, ni mía. Pero afrontaremos esto juntos. Juntos podremos con todo—Hancock envolvió a su esposo en sus brazos, ya era todo un hombre, pero con ella nunca había dejado de ser un niño, lo había llegado a conocer tan bien, que sabía que estaba tomando toda la responsabilidad el solo, ella no podía permitir eso. Sí, perdieron a su hijo, y llorarán por él todo lo necesario, pero también seguirán adelante, siempre juntos. —Si, destruiremos a todos los que nos han hecho daño.
Luffy alzó su mirada a la de ella, sintiendo como la llama en su interior volvía a arder, como los tambores rezumbaban una vez más, y nadie lo podría detener.
Lista de capitulos
Epilogo
Título: Abducidos
Fandom: One piece
Pareja: Monkey D Luffy / Boa Hancock
Clasificación: Madura +18
Advertencias: Contenido sexual explícito, violencia.
Capítulo 5
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Capítulo 5.
Después de la cena compartida, Hancock invitó a Luffy a su alcoba, pretendiendo poder tener una conversación más íntima entre ellos. Aquella noche le había dejado la pequeña a sus hermanas, las cuales no muy convencidas de aquello, aceptaron a regañadientes.
Luffy, por su lado, había aceptado la propuesta sin pensarlo demasiado. La idea de estar un poco más con Hancock le agradaba.
En la íntima alcoba de Hancock en Amazon Lily, la noche comenzó con una suave brisa que entraba por las ventanas entreabiertas, llevando consigo el aroma de las flores tropicales. La habitación estaba decorada con telas finas y delicadas, en tonos suaves que reflejaban la luz de las velas dispuestas estratégicamente alrededor.
Hancock, radiante en un vestido elegante pero sencillo, miraba a Luffy con una mezcla de amor y complicidad. Sus ojos azules brillaban con ternura mientras lo guiaba hacia el centro de la habitación, donde una cama grande y adornada con pétalos de flores frescas los esperaba.
Luffy, aunque su naturaleza era normalmente despreocupada, mostraba una suavidad y cuidado especiales hacia Hancock esa noche. La admiraba en silencio mientras ella le ofrecía una copa de vino de una cosecha especial de la isla, dejando que sus manos se rozaran ligeramente en el proceso.
Entre risas y confidencias, compartieron historias de sus vidas, de las aventuras que habían vivido y de los sueños que aún les esperaban. Hancock, conocida por su fortaleza y determinación, reveló momentos más íntimos de su pasado, creando un vínculo aún más profundo entre ellos.
A medida que avanzaba la noche, el ambiente se llenaba de una energía palpable, cargada de anticipación y deseo mutuo. Sus corazones latían en sinfonía, y la atracción se sentía en el ambiente. La bebida había ayudado a que ambos pudieran sentirse más en confianza. El rey de los piratas se sentía extrañamente excitado, de una forma en que al menos no recordaba haberse sentido antes. Su mirada se intensificó al notar los detalles de belleza en su contraria, ambos se encontraban ruborizarse por la cercanía entre ambos y aquella sensación de intimidad se hizo más latente.
Luffy, tímidamente pero con determinación, acercó su rostro al de Hancock, buscando sus labios con los suyos en un beso lleno de pasión y ternura. Con notable inexperiencia por parte de ambos, el beso fue suficientemente satisfactorio para romper el el muro que invisible que los separaba.
—Ahora me doy cuenta, de cuánto me gustas, Hancock—sus palabras firmes y decididas hicieron encender el corazón de la emperatriz, que no tuvo palabras para contestar, todo su cuerpo hablaba por ella. Luffy, usualmente directo pero esta vez visiblemente nervioso, miró a Hancock con sus ojos sinceros y brillantes—Hancock...— su voz un tanto más suave de lo habitual llamo la atención de la emperatriz, la cual sentía que en cualquier momento se desmayaría de la emoción.—Hay algo que quiero decirte.
Hancock, intrigada por escuchar todo lo que su amado tuviera para decirle y con una sonrisa leve en los labios, asintió suavemente, alentándolo a continuar.
—Llevo mucho tiempo pensando en esto...—desvió su mirada intentando recordar, queria consentrarse y ser claro en lo que queria decir—.Desde que nos conocimos, tú siempre has estado ahí para mí. Siempre me has apoyado, incluso cuando todo parecía imposible. Y... bueno...— Luffy se detuvo un momento, buscando las palabras adecuadas.
Hancock, con paciencia y afecto, colocó una mano sobre la de Luffy, dándole ánimo para continuar—.Creo que... no solo me gustas... También quiero estar todo el tiempo contigo, incluso ahora, me siento demasiado extraño diciendo esto y sintiendo esto, no... No puedo decir exactamente desde cuando, quiza desde el inicio, pero mis ambisiones opacaron lo que sentia y no quise reconocerlo, Hancock— Luffy volvió su mirada hacia ella, pudo notar lo emocionaba que estaba hasta el punto de que pequeñas lágrimas enjugaban sus hermosos ojos. Finalmente, con una honestidad que era tan característica de él—.Eres increíble y fuerte, y... quiza lo que dicen mis nakamas es cierto, y seas demasiada mujer para mi o para cualquier hombre. Lo unico que sé, es que no soportaria verte con alguien más, soy un idiota egoísta que te hizo esperar demasiado tiempo y me considerare fracasado si no puedo estar contigo—Sus manos buscaron las de ella— Si me lo permites, quiero protegerte de ahora en adelante, por siempre...
Hancock, sorprendida pero profundamente conmovida por las palabras de Luffy, no pudo evitar que sus lágrimas de alegría y emoción brotaran de sus ojos. Tomó su rostro entre sus manos con suavidad y lo miró directamente a los ojos.
—Luffy... Yo también...— susurró Hancock, apenas conteniendo la emoción en su voz—.Estoy enamorada de ti... Desde el momento en que te conocí, supe que eras especial, que eras el hombre de mi vida y jamás podría amar a otro hombre. Eres la luz en mi vida, y estar contigo es todo lo que he deseado.
Luffy sonrió ampliamente, sus ojos brillaron con una felicidad pura y sincera. Con un gesto rápido y decidido, la abrazó con fuerza, envolviéndola en sus brazos fuertes. Hancock correspondió al abrazo con igual intensidad, sintiendo cómo sus corazones latían al unísono en ese momento mágico y emotivo.
La alcoba se llenó entonces de susurros suaves, de caricias que exploraban con cuidado cada centímetro de piel, y de miradas que hablaban más que cualquier palabra. El tiempo parecía detenerse para ellos en ese espacio íntimo y privado, donde solo existían ellos dos y el amor que compartían.
Luffy inesperadamente ansioso, busco su cercanía, la piel de ella le reconfortaba y acariciaba con tal calidez y calor, que él se encontró necesitado de estar más y más cerca de ella. Envueltos en abrazos firmes, las prendas de vestir pronto incomodaban en su afán por sentirse más unidos. Sus manos recorrían con ansiedad la piel de ella. Fue hasta entonces que pudo darse cuenta de lo necesitado que estaba por aquel contacto cercano entre ellos.
La emperatriz pudo sentirse deseada por el hombre que había amado desde hace tanto tiempo. Y él sentía que la necesitaba de una forma que iba mas allá de su comprension, finalmente pudo entender que este momento era lo que había estado anhelando fervientemente.
Pero a pesar de la necesidad, se encontraron con la inexperiencia en lo que respectaba a cómo se debía proceder, aunque eso no evito que la familiaridad los envolviera, como si aquel encuentro ya hubiese ocurrido con antelación, como si sus cuerpos guardaran la memoria que no tenían en su mente.
Ella miraba con ojos brillantes y expectantes a su amado, con cautela lo invitó a avanzar hacia la cama. Quería demostrarle a Luffy que estaba dispuesta a todo por él, y que siempre lo había estado. Sería capaz de entregarle todo a aquel hombre. Su cuerpo, alma, y mente le pertenecían solo a él.
Así había sido y así debía ser.
La sensualidad característica de ella, envolvió a Luffy, haciendo que este dejara a un lado el nerviosismo y se concentrara en lo que tenía delante suyo.
Sus labios se juntaron en un beso cargado de emoción y pasión, en el cual sus lenguas tomaron el protagonismo. Las manos de Hancock se posaban en la nuca de el rey pirata y este depósito sus manos en su cintura. Fue unos segundos después que cayeron acostados en el lecho en una escena romántica, que aunque ella había ambientado, estaba resultando mejor de lo que había imaginado. Si bien había ansiedad y nerviosismo en ambos, también había determinación y una seguridad que los había sentirse increíblemente cómodos él uno con el otro.
El pirata pego hacia sí el cuerpo bien formado de la emperatriz, logrando que esta se ruborizara por la cercanía entre ellos. Posteriormente Luffy continuó con la oleada de besos, había descubierto un nuevo placer; el besar los labios de ella, mientras sentía su aroma, su calor y recorría sus curvas con su mano, sin duda era todo un placer en sí mismo. Mientras se besaban terminaban de quitarse sus vestiduras.
Hancock acarició y besó las cicatrices en el cuerpo musculoso del hombre ante la mirada penetrante del mismo. Si bien sentía la necesidad en su cuerpo, Luffy no quería arruinar aquel momento, quería que solo fluyera y el dejarse llevar por la ola y lo que le tuviera para ofrecer esta nueva aventura en su vida. Quería guardar en su mente cada detalle del momento que estaba viviendo. Por alguna razón sentía que era algo que no debía olvidar de ninguna manera.
—Hancock, crees que aún podamos...—La voz del hombre hizo que la princesa interrumpiera sus caricias, para poder mirarlo y escucharlo con atención—.Quiero decir... Eres madre y tienes obligaciones aquí. No quiero quitarte nada de esto. No quiero que renuncies a todo por mi—la hermosa mujer frente a él abrió sus labios para objetar pero Luffy continuo—.Por mucho que quiera que estemos juntos, no me veo aquí, pero tampoco...
El dedo de la princesa apago las palabras de sus labios, Luffy parecía preocupado y a ojos de Hancock aquello le había derretido el corazón. Él en verdad estaba pensando en sus posibilidades a futuro con ella.
—Entiendo a que te refieres Luffy. Yo misma ya había pensado en esto desde hace tiempo. Nuestro hogar... Se que encontraremos un lugar ideal—Luffy asintió con la cabeza, sus ojos se mantenían firmes mirándose mutuamente—.Pero debes saber que el lugar es lo de menos, mi hogar eres tú Luffy, estaré donde tu estés y de igual manera, Amazon Lily siempre tendrá nuestra protección.
Eso era todo lo que el rey pirata necesitaba oír, no pudo evitar sentir un gran sentimiento de emoción dentro de sí. Tenía un nuevo sueño, por así decirlo, y él siempre hacía hasta lo imposible por cumplir sus sueños.
Sus bocas se encontraron, y aquella sensación ya empezaba a hacerse tan familiar y necesaria para ambos, que ambos creyeron que sería imposible pensar en una vida sin los besos del otro.
Luffy acarició la piel delicada de la espalda de ella, aquel tacto lo pudo sentir tan suave, la pego más hacia él sintiendo el bulto de sus pechos redondos pegados a su torso, el calor de su cuerpo se fue contagiando y pronto la atmósfera se fue transformando en algo mucho más íntimo.
El rey pirata acarició los pechos de la fémina, sintió la curiosa necesidad de juguetear con ellos un poco, y luego acerco su boca hacia sus puntas, los cuales parecían picos de montañas redondas. Paso su lengua queriendo saborear aquel manjar de dioses. La princesa se encontraba muy quieta, sus ojos se encontraban cerrados, su respiración agitada, sus labios dejaron escapar un gemido agudo que intentó contener en vano.
El hombre se mantuvo ahí por varios segundos más, alternando entre un pecho y el otro, acariciando suavemente y notando como el rostro de su amada se colocaba cada vez más rojo, sus picos más duros y su cuerpo más sensible a su tacto, hasta el punto en que está se retorcía sólo con el contacto de las manos o lengua del hombre. Este extendió su mano más abajo, buscando el contacto con los muslos de ella, siendo así una gran ayuda una gran abertura en su falda, permitiendo al hombre introducir su mano entre las piernas de ella.
En ese momento se percató de que ambos aún conservaban su ropa inferior. Por lo que en un movimiento rápido se colocó sobre ella y sacó su falda. Se deleitó en la imagen que tenía frente a sus ojos. Una mujer demasiado preciosa y hermosa, lo miraba con ojos relucientes, sus labios rosados ligeramente abiertos. Sus mejillas incendiadas en calor, sus pechos demasiado deslumbrantes, su piel de porcelana pálida haciendo contraste con su oscuro cabello desparramado entre las sábanas, sus piernas ahora cerradas, intentando ocultar su intimidad. Era imposible no sentir euforia ante esa imagen.
Luffy no bacilo, sentía que había perdido mucho tiempo, tiempo que ya nunca podría recuperar. Y no quería perder un segundo más separado en cuerpo de esta mujer.
Quito el resto de su ropa, separó sus piernas, las cuales no opusieron mucha resistencia y se acomodó entre ellas, sus rostros se encontraron nuevamente cerca, y ya en automático sus bocas se unieron. Hancock lo abrazo con sus brazos y piernas hasta que prácticamente el cuerpo de él reposaba sobre el de ella. Luffy continuó sus besos a lo largo de la mejilla derecha de ella, sus marcas de saliba quedaban a su paso, llegando a su cuello. Hancock suspiraba y pequeños gemidos salían de su boca.
—Oh, Luffy, no sabes cuanto había deseado este momento. Me haces tan feliz—dijo ella sin tener mucha claridad en sus pensamientos y palabras, solo hablaban sus emociones.
El rey pirata mantenía su concentración en la cantidad de emociones y sensaciones que estaba experimentando, algunas de ellas nuevas para él, o al menos eso pensaba. Había encontrado una forma de aliviar la ansiedad de su pelvis moviéndose y presionando el cuerpo de la fémina, sus intimidades se rozaban, y ambos podían notar la humedad de aquella zona de sus cuerpos, en medio de aquel vaivén que les producía placer, ambos sintieron como sus cuerpos se unían finalmente, encontrando el lugar indicado en que podían ser plenamente uno, a través de un pequeño gritito por parte de ella y un gruñido sordo por parte de él, se sintieron el uno al otro, tan intimamente como podian estar un hombre y una mujer.
Aquella sensación de placer no hizo más que intensificarse y la fémina tuvo que tapar su boca con sus manos para evitar hacer demasiado ruido y que todos se enteraran de lo que sucedía en la alcoba de la emperatriz.
Luffy por momentos cerraba sus ojos perdiéndose en las sensaciones. El placer que sentía sin duda podría llegar a convertirse en una droga para el. Hancock buscaba con ansiedad los labios del hombre en un intento de acallarse a sí misma y no perder la cordura.
Las embestidas de Luffy la dejaban sin aliento, pero ella tenía toda la resistencia física para aguantar el tiempo que fuese necesario. Sintió aquella sensación tan familiar de desear orinar, la cual intentó en primera instancia reprimir, intentando hacerle saber a Luffy que necesitaba con urgencia ir al baño. Pero el rey pirata no la escuchó, estaba demasiado concentrado en el placer que estaba sintiendo, hasta el punto que había aumentado la velocidad de sus embestidas y podía sentir las contracciones internas del cuerpo de Hancock. Ambos se aferraron más el uno al otro y cuando ella sintió aquella sensación sublime invadir todo su cuerpo dejándola sin aliento, sintió como se mojaba sin poder incluso controlarlo, sus piernas temblaban y todo su cuerpo se retorcía por el placer. El hombre había parado sus embestidas en una reaccion instintiva de preocupación al notar los cambios de ella, también de sorpresa por el chorro que había expulsado su intimidad empapando todo a su paso, incluso a él.
No tenía ni idea de si aquello era normal o qué.
Él había estado apuntó de alcanzar el clímax pero había sido sorprendido por esa extraña reacción de Hancock.
—Hancock, ¿estas bien?—el rey pirata la miraba con el ceño fruncido.
La mujer no le respondía, parecía estar muy lejos de allí. Luffy llevó su mano hasta su intimidad la acarició con cuidado. Cosa que hizo estremecer a la mujer, entonces el introdujo un dedo, y luego dos en su interior, sintiendo las paredes internas. Con aquella nueva intromisión en su interior Hancock volvió a gemir fuerte, a la vez que volvía a a mojarse a chorros. Entonces Luffy comprendió que aquello le daba un inmenso placer a su amada, ella estaba perfectamente.
Ya despejando aquella preocupación se recostó al lado de ella por detrás suya, alzó una de sus piernas y volvió a introducirse en su intimidad, aquella posición le resultó más cómoda al hombre el cual continuó con sus embestidas. Para ese momento la mujer ya no podía evitar ser ruidosa y para entonces ya tampoco le importaba si alguien los escuchaba.
—Ha–hancock a partir de hoy, te reclamo como mía, exclusivamente mía.
Las palabras de Luffy hicieron que su corazon se encendiera.
—Hai—asintio en respuesta.
Se dejó llevar una y otra vez hasta que Luffy aumento considerablemente su velocidad y fuerza penetrandola, para finalmente alcanzar la cumbre de su placer, se dejó ir dentro de ella.
Cuando recobraron la calma de sus respiraciones, se abrazaron con fuerza, sintiendo el latir de sus corazones en perfecta armonía. Hancock descansó su cabeza en el pecho de Luffy, escuchando el suave ritmo de su respiración mientras la calma de la noche los envolvía en su manto de paz y felicidad compartida.
Así, en la alcoba de Hancock en Amazon Lily, Luffy y Hancock encontraron un momento de amor verdadero y profundo, donde las palabras eran innecesarias y los gestos lo decían todo y así en pocos segundos fueron vencidos por el sueño.
La mañana había invadido la alcoba de la emperatriz, los rayos de sol se introducían sin permiso iluminando la estancia. Dos cuerpos aún mantenían su cercanía, ambos se encontraban desnudos aunque medianamente arropados entre las sábanas. Descansaban plácidamente, como aquellos que ninguna preocupación les perturbaba el sueño.
La primera en abrir sus párpados fue ella. Se sentía ligeramente adolorida, noto calidez a su lado pues su amado aún se encontraba allí a su lado. Este dormía sin perturbaciones, y ella no pudo evitar mirarlo por un momento y acariciar sus mechones de cabello negro. Luffy tenía una belleza exótica, que resultaba demasiado atrayente para la emperatriz, y aunque aquello no fue lo que robo su corazón, tenia que admitir que era un hombre guapo, más ahora. Recorrió con sus delicados dedos el torso del hombre, admirando cada centímetro de su piel. El rubor lleno su rostro al recordar lo que había sucedido la noche anterior. Su mirada se poso con sorpresa en un bulto que sobresalía sobre la sabana, la cual no dudó en apartar para dejar aquel tesoro al descubierto.
"¿Luffy estaba excitado? Pero si esta dormido" pensó Hancock sintiendo sus mejillas arder, y su intimidad palpitar.
No pudo apartar aquella tentación de su mente. Luffy le había hecho sentir un placer sin igual la noche anterior. Quería de alguna forma recompensarle.
Así que acercó su rostro hacia aquella longitud que se alzaba firmemente. Con cuidado la introdujo en su boca, para luego darle lamidas juguetonas por toda su longitud.
Luffy al sentir aquello frunció el ceño, pero aún seguía dormido. Hancock continuó con su plan con malicia, quería conseguir que el hombre la llenara de su semilla, quería probarlo. Así que aumentó la frecuencia de sus lamidas, y sus chupones, procurando no hacerle daño con los dientes.
Finalmente el rey pirata despertó desconcertado por la calentura en su cuerpo, al sentirse tan duro y ver a Hancock con su miembro en la boca.
—Han–Hancock... quee?... mierda.
Tomó en sus manos la cabeza de la emperatriz tomando el control de las embestidas de su boca. Vaya forma de despertar... pero cuando sintió que se iba a venir paró. Le agradaba como se sentía su boca pero no, no había comparación.
Atrajo hacia si el cuerpo de la emperatriz, la cual no comprendía del todo lo que hacía su amado, ¿por qué la interrumpió tan de repente? ¿No le había gustado?
No le dio mucho tiempo de pensar en aquello porque Luffy se las había ingeniado para colocarla rápidamente encima de él e introducirse en ella completamente. Aprisiono el cuerpo de ella con sus manos en su trasero. Mientras el se movía de arriba a abajo con rapidez. Hancock por momentos sentía que perdía la conciencia sus ojos se colocaban en blanco y un hilo de saliba baja de sus labios llegando hasta el rostro de Luffy, aquello lejos de producirle asco lo enciende más.
Tenía que admitir que hacer esto le gustaba y mucho. No tenía problemas en hacerlo todos los días todas las veces que fuese necesario. La simple idea le emocionaba. Le costaba creer que había durado tanto tiempo sin experimentar aquello. Pero tampoco se arrepentía de nada.
—ahh, Luffy...
Ellos seguían en lo suyo. Pero dos mujeres en la puerta de la habitación escuchaban anonadadas aquellos ruidos.
—Nee–sann...—una de sus hermanas se llevo una mano hasta su boca con sorpresa y claramente sus mejillas se sonrojaron
Y dándose cuenta de que no debían estar escuchando aquello, sobretodo la pequeña que iba con ellas, decidieron taparle los oídos y llevársela rápidamente a otro lugar, a pesar de las objeciones de la niña que quería ver a su madre.
—Hancock, casemonos—Luffy miraba muy serio a la mujer encima suyo.
Aquello tomó por sorpresa a la emperatriz, que casi se desmaya. En ningún momento dejó de embestirla, pero ahí estaba, ni siquiera necesitaba preguntarse si ella quería eso, aquello ya había quedado claro desde hace tiempo, cuando ella misma se lo había propuesto.
–Ah, Lu–Luffy, claro que sí, ah, me casaré contigo...—respondió ella como pudo.
No se añadió nada más, Luffy sonrió victorioso.
Sus cuerpos se movían a un mismo compás, aquel vaivén volvía loco a ambos, los cuales disfrutaban de una conexión que iba más allá de lo carnal, y sorpresivamente se iba fortaleciendo cada vez más. Ambos empezaban a conocer sus cuerpos, la mejor forma de disfrutar el uno del otro. Y aquellos momentos de intimidad no los cambiaban por nada en el mundo.
Cuando terminaron, Hancock deposito un beso en la mejilla de Luffy. Sin lugar a dudas era el amor de su vida.
Rápidamente se turnaron para asearse y finalmente salir de la alcoba, ya que Luffy empezaba a sentir un hambre voraz.
*****
—Nee–ssan—sus hermanas se aproximaron a ella cuando finalmente encontraron la oportunidad de hablarle. Y es que Luffy y Hancock no se despegaban el uno del otro—.Esto...
—¿Qué sucede?—preguntó la emperatriz ligeramente extrañada de la actitud de sus hermanas.
Las hermanas se miraron entre sí, sin saber cómo abordar aquel tema.
—Es que...—hablo Marigod—.Esta mañana cuando íbamos a entrar a tu recamara, escuchamos ruidos raros. Y mencionabas a Luffy–san.
Hancock apartó la mirada sintiéndose ligeramente avergonzada. Un tono rosa se pinto en sus mejillas. Así que ellas se habían dado cuenta.
—No tienen nada de que preocuparse—respondió finalmente, no quería dar explicaciones a nadie.
—Pero nee–san ¿y si quedas embarazada?—las hermanas miraban con preocupación. Les alegraba que su hermana este siendo feliz con mugiwara, pero aún así les preocupaba de que este le fuese a romper el corazón.
—Nos casaremos, no tienen de que preocuparse—Hancock había respondido con absoluta seguridad ante aquella pregunta.
Aquella noticia hizo que ambas hermanas abrieran sus ojos con sorpresa, y a la vez no pudieron evitar abrazar a su hermana mayor compartiendo su felicidad.
Para alivio de Hancock, su pequeña había establecido conexión con Luffy rápidamente, hasta el punto que lo lloraba más a él que a ella. Por su parte Luffy había decidido adoptar a la pequeña, aunque nadie le discutiria que no es su hija.
******
El día de la boda se había apresurado, ya que Luffy quería cuanto antes empezar a organizar su vida, establecerse en algún lugar y finalmente vivir tranquilamente al lado de su reina. También había lugar para las aventuras, pero ya había tenido bastante de aquello en toda su juventud.
Con gran alegría habían realizado una gran fiesta a la cual asistieron personas de todo el mundo, conocidos y amigos cercanos a Luffy. La noticia se había extendido por todo el mar y muchas personas celebraban dicha unión.
Luffy había decidido establecerse en una isla remota donde había gran vegetación y fauna, el clima era templado y el lugar era suficientemente acogedor para vivir en paz.
Hancock había organizado un nuevo torneo para escoger a la nueva emperatriz de Amazon lily. Desde luego actualmente ella era la más fuerte, pero ya no podía seguir ocupando dicho cargo, debía dejar el puesto a alguien más, cuando se pudo dejar aquello listo ya no había nada que la detuviera para empezar una nueva vida al lado de su amado.
Después de mucha dedicación y ayuda de algunos de sus amigos, Luffy pudo tener un lugar llamado hogar, en el cual encontraba a Hancock, y su hija, y un nuevo miembro a la familia que venía en camino. Sus vidas aunque sencillas, estaban llenas de felicidad y mucho amor. Luffy a pesar de que tenía todos los recursos para construirse un palacio si así quisiera, prefería un lugar sencillo pero acogedor donde todos pudieran estar suficientemente acomodados. Hancock no se quejaba, a pesar de que una parte de su vida tuvo suficientes lujos, ahora aquello no le hacía tanta falta, porque tenía a Luffy y tenía a sus hijos. Sus hermanas los visitaban de vez en cuando, así como sus amigos.
Incluso su abuelo había ido de visita a conocer el lugar donde se había finalmente establecido su cabezota nieto. Ya estaba retirado de la marina y esperaba con impaciencia su próximo nieto, sin duda sería un gran marino.
Todo era felicidad hasta que sucedió algo que nadie esperaba...
Hancock y su hija desaparecieron sin dejar rastro, esto mientras Hancock salía por la noche a recoger una planta medicinal para la pequeña que mantenía fiebres. Luffy en un intento por impedir aquello, fue totalmente noqueado sin poder evitarlo. Se habían llevado a su esposa e hija, a un lugar al que él no podía ir.
En la desesperación de Luffy por buscar respuestas a la ausencia de Hancock y su hija, habló con Robin y con el cabeza de manzana buscando ayuda. Sorpresivamente este último le dio información valiosa al respecto.
Al parecer las abducciones han ocurrido desde hace mucho tiempo atrás, es posible que busquen algo exclusivamente en la familia de Luffy. Aunque el rey pirata no entendía nada, solo comprendía algo, debia traer de vuelta a su familia a como de lugar.
—Creo que... hay una forma.
El viejo científico empezó a maquinar una idea. Pero probablemente aquello le tome más tiempo del que le gustaría. Posiblemente diez años en construir una máquina para viajar al espacio.
—¡No puedo esperar tanto!—había dicho con frustración Luffy—.Quién sabe que estarán haciendo con Hancock—la simple idea le perturbaba, le sacaba de quisio y un miedo latente crecia ante aquellos pensamientos. Queria llorar de frustracion. ¿y si le hacían algo al bebé? ¿O a su hija? Eso él nunca se lo perdonaría.
****
En un lugar muy lejano, básicamente otro planeta. Hancock se encontraba recostada sobre una especie de incubadora gigante. Estaba conectada a múltiples cables y aquellos seres evaluaban al embrión que llevaba en su vientre.
—Sexo masculino, debemos conservarlo. Posiblemente es lo que habíamos estado esperando. Este feto tiene mucho potencial.
—Mhm tuvimos suerte de que se apareara nuevamente con el mismo macho humano, esta vez sin que hayamos intervenido. El primer experimento fue un fracaso—dijo mirando a la pequeña que se encontraba en otra incubadora—¿Qué haremos con ella?
—No nos sirve, hagan lo que quieran. Y en cuento al espécimen hembra también es mejor deshacerse, sería problemático volver a influir en su mente, no lo tolerará.
—Haremos la extracción en cuento sus signos vitales se estabilicen.
Hancock intenta zafarse y huir, pero es imposible, se siente increíblemente débil. Sus párpados pesados, extiende su mano hacia su pequeña, una lágrima cae por su rostro y luego vuelve a oscurecerse todo a su alrededor.
—Luffy, sal-va-nos...
Continuará...
Lista de capitulos
Título: Abducidos
Fandom: One piece
Pareja: Monkey D Luffy / Boa Hancock
Clasificación: Madura +18
Advertencias: Contenido sexual explícito, violencia.
Capítulo 4
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Capítulo 4.
La batalla había sido dura, pero finalmente lo había conseguido. Monkey D Luffy se había convertido en el rey de los piratas.
Había terminado su viaje de visitar las islas que estaban bajo su protección, excepto una; La isla de las mujeres.
Por alguna razón a la cual aún no tenía respuesta, había estado retrasando aquella visita. Aún conservaba el pendiente de Hancock en su bolsillo, y cada que lo agarraba en su mano, una sensación extraña lo invadía.
No entendía como había llegado allí, estaba seguro de que Hancock no se lo había obsequiado cuando se despidieron en Sabaody. Con tantas batallas y asuntos que requerían de su atención se dio cuenta que no se había tomado el tiempo de pensar sobre aquella mujer que en un principio no había sido de su agrado, pero luego con sus acciones se había ganado su amistad y respeto, siempre estaría en deuda con ella, así como con muchas otras personas que lo ayudaron sin pedir nada a cambio.
Vivir tantas experiencias, unas tristes y dolorosas y otras llenas de emoción y felicidad, lo habían hecho madurar. Había conseguido todo lo que había deseado, pero en su camino perdió a muchas personas invaluables para él, con las que ya no podrá disfrutar de sus hazañas.
La última vez que vio a Hancock fue en la batalla final, ella había acudido a su ayuda contra el gobierno mundial, sin embargo, esta se mantuvo alejada de la batalla y de él, tanto así que no consiguió ni tuvo tiempo de agradecerle. Algunos de sus nakamas habían realizado algunos comentarios "Boa Hancock, lucia diferente, estaba demasiado tapada, eso no es común en ella"
Esos cambios tan repentinos inquietaron a Luffy, el cual en aquel momento no les dio importancia, pues su atención estaba en lograr su objetivo. Pero de aquello ya habían pasado dos años, y no había sabido nada más sobre la emperatriz en todo ese tiempo.
La mayoría de sus nakamas habían decidido quedarse establecidos en diferentes islas, y si bien Luffy era libre de quedarse en cualquiera de estas junto con ellos, no sentía que fuese su lugar. Su lugar siempre había sido el mar, y ningún lugar estable.
"Es hora de visitar a Hancock" pensó con decisión.
****
La emperatriz pirata se encontraba realizando su entrenamiento matutino, en esa ocasión enfrentaba a tres de sus subordinadas, las cuales también eran guerreras capacitadas para batalla. Las tres se abalanzaron a la vez hacia ella, atacando con diversos ataques coordinados, los cuales pudo esquivar sin demasiado problema. Aprovechando una abertura para desplegar sus piernas dando de lleno a una de las kuja.
—Con ataques tan débiles, ya serían estatuas de piedra si fuesen mi enemigo—mencionó con superioridad mientras se acomodaba su cabello—. Sigan entrenando—la emperatriz suspiró y abandonó la plataforma de entrenamiento, sus pies se dirigieron hacia sus aposentos, se sentía particularmente inquieta ese día.
Al entrar en su recamara observó a sus hermanas jugar con su pequeña. Su rostro se ablandó solo con verla. La pequeña era carismática, risueña y muy enérgica, pero sobre todo tenía esa misma cualidad de su madre de despertar sentimientos en todos los que la veían.
La pequeña era muy parecida a su madre pero el color de su piel era más cálido, su cabello era negro y algunas de sus facciones a la emperatriz no dejaban de hacerle recordar a alguien en particular. Esto, por supuesto, aumentó el afecto de la emperatriz por la niña. Puesto que era como tener a una miniversion de ella con gestos y personalidad de su amado. Además era igual de glotona que él, por lo que su crecimiento parecía mucho más acelerado que el de las niñas de la isla que tenían su misma edad. La pequeña crecía demostrando gran inteligencia, fortaleza y belleza. Incluso ya se empezaban a esparcir rumores de que seguramente sería la próxima emperatriz de Amazon lily.
Hancock no dejaba de cuestionarse en esa posibilidad, por muy remota que fuera, de que la pequeña estuviera emparentada de alguna manera con Luffy. Sin embargo, cada vez que lo pensaba se hacía un lío, no sólo por el hecho de que no había tenido ningún contacto con Luffy desde que se marchó a seguir su sueño, sino por el poco probable hecho de que si así hubiese sido ella jamás lo olvidaría. Y tampoco concebia la posibilidad de haber estado con cualquier otro hombre, aquello era imposible.
Pero aun sin explicación ahí estaba y era un hecho que no se podía negar, ni ocultar.
Por aquella pequeña daría su vida si fuese necesario, se había convertido en su razón de vivir.
Ver su rostro con felicidad genuina al verla llegar le abrazaba el corazón. En poco tiempo aquella niña le había enseñado más lecciones sobre el amor de las que hubiera podido imaginar.
La hermosa emperatriz tomó a su pequeña en sus brazos, mientras ella le obsequiaba una flor que ella misma tomó del jardín, para su madre. Hancock depositó un beso en la frente de su pequeña como agradecimiento.
En ese momento una de sus subordinadas tocó a la puerta de la recamara, era Margaret, que parecía muy emocionada de informar sobre una visita a la isla.
—Hebihime–sama, hemos avistado un barco con la bandera de los muguiwaras, creemos que quieren aparcar en la isla.
—¿Estas segura, Margaret? ¿Se trata de Luffy?—cuestionó alzando la voz, sus hermanas se levantaron inmediatamente.
—Estoy segura, Hebihime-sama. Pero no vi a Luffy-san en el barco.
—Iremos a comprobarlo—dijo Marigod.
La emperatriz se puso nerviosa.
Dejó a la pequeña con su hermana Sonia, y le dejó instrucciones claras que escondiera a la niña en un lugar seguro.
Hancock salió de sus aposentos junto a Margaret y su hermana. Si se trataba de Luffy quería recibirlo ella misma.
Sus manos sudaban, y sentía su rostro caliente, su pulso aumentaba con cada paso que daba, su mente daba vueltas, pero sobretodo estaba tan emocionada.
Una de sus subordinadas confirmó que se trataba de la tripulación del rey de los piratas y que él mismo esperaba a las puertas de la isla. "Extraño" pensó para si misma la princesa serpiente, puesto que Luffy no esperaría que le abrieran sino que en cambio buscaría la manera de entrar.
A pesar de aquella deducción de la emperatriz, se sorprendió cuando tras abrirse el portón vio a un hombre similar a su amado Luffy, diferencias marcadas pudo observar a simple vista.
El que había conocido por primera vez, el chico pequeño y delgado se había ido. En su lugar tenía delante de sí a un hombre en todo el sentido de la palabra, había ganado suficiente estatura, sus músculos habían ganado forma, y una barba de varios días decoraba su rostro, llevaba una capa color negro sobre sus hombros y su sombrero de paja brillaba por su ausencia.
Sus miradas se cruzaron y su característica sonrisa despreocupada apareció. Consiguiendo que Hancock casi perdiera la conciencia. Sin duda era su Luffy, pero una versión adulto y maduro.
Por su lado Luffy noto que Hancock estaba prácticamente igual que como la recordaba, con la diferencia de que ahora sí era capaz de notar su belleza, de hecho, verla fue como si activaran un interruptor en su cabeza que antes estaba obsoleto e inactivo. El rey de los piratas camino con seguridad para acercarse a las mujeres que tenía adelante, sin embargo, cuando estuvo suficientemente cerca, fue Hancock la que se apresuró a envolverlo en un abrazo, el cual él recibió con algo de sorpresa, pero que devolvió sin dudar.
—Lamento no haber venido antes, yo...—dijo él buscando las palabras, se sentía extrañamente nervioso.
Hancock negó con la cabeza, sus ojos estaba a punto de derramar lagrimas de felicidad
—Esta bien, estoy feliz que estés aquí. Siempre seras bienvenido en esta isla, mientras yo esté aquí.
El joven pirata asintió con la cabeza y Hancock se separó del abrazo muy sonrojada. Luffy la observó con cautela y no pudo evitar sonreír. Saludó al resto de las mujeres que se acercaban para conocer y saludar al rey de los piratas.
—¿Tus nakamas vinieron contigo?—preguntó Hancock, buscando a más visitas con la mirada, pero sin observar a nadie más.
—No, sólo me dejaron aquí, algunos se dirigen a otras islas.
"¡Oh por Dios, ¿Luffy se quedará a vivir aquí?!" La simple idea hizo poner aún más nerviosa a la emperatriz. Pero en su mente vio la figura de Gloriosa recordándole de que aquello estaba contra las leyes de la isla.
Aquello le hizo enfurecer dentro de su mente y darle una patada a la anciana para que la dejara en paz.
—¿Entonces piensas quedarte un largo tiempo?— Hancock se tocaba sus dedos con nerviosismo y algo de timidez. Ambos se dirigían al castillo, Hancock ya había ordenado que empezaran a preparar mucha comida para recibir esta visita tan especial e importante.
—Aún no lo sé, no me molestaría quedarme unos días, quizá—Hancock se dio cuenta que Luffy hasta ese momento no había pensado en aquello.
—Luffy, puedes quedarte el tiempo que quieras—sonrió con gentileza y él la miró.
—¿Seguro no tendrás problemas? Recuerdo que todos fueron muy estrictos con que no podía estar aquí—mencionó él, recordó como Rayleigh nunca le permitió volver a poner un pie en la isla.
—No te preocupes por eso, eres la excepción a esa regla—respondió ella, su mirada transmitía una gran felicidad que Luffy pudo sentir.
Se acomodaron en el comedor, mientras esperaban que llegara la comida, ambos estuvieron en silencio, intentado mirar hacia cualquier otro lado que no fuesen ellos. De vez en cuando sus miradas se encontraban, pero rápidamente apartaban la mirada. Ambos tenían la extraña sensación de que él otro quería decirle algo.
—Quería agradecerte por todo lo que hiciste, Luffy. Derrocaste al gobierno mundial, a los tenrryubitos... Erradicaste la esclavitud, le has dado una nueva oportunidad a muchas personas—con vergüenza acercó sus manos hacia las de él —.Cambiaste mi vida y no nunca podré pagarte por todo eso, no solamente yo, todos estamos muy agradecidos.
—Yo no habría hecho nada si no hubiese tenido a mis nakamas—confesó—. Esta victoria es de todos y por todos los que dieron su vida para que esto sucediera. Además... también fuiste importante en esto Hancock, el que debería agradecer soy yo.
Un gran impulso de sinceridad invadió a Hancock, no había tenido una charla tan profunda y larga con Luffy desde hace mucho tiempo.
El rey de los piratas se sentía tranquilo y contento, había sido una buena decisión venir a visitar a Hancock. Noto sus manos cálidas sobre las suyas, un contacto que le parecía inusual pero que no le desagrado en lo más mínimo. De hecho, la curiosidad de tocar y sentir sus manos se hizo latente.
Cuando acarició sus manos, se percató de que eran increíblemente suaves y estaban bien cuidadas, muy diferente a las suyas. Era curioso que de repente se fijara en esos detalles que antes le parecían insignificantes. Noto que la expresión de Hancock cambió, se notaba de repente más nerviosa y el rubor de sus mejillas se intensificó. Cualquier hombre afirmaria que estaba más hermosa que nunca. Sus labios rosados se movieron y Luffy no pudo evitar fijarse en ellos.
—Encontraste el One piece, y yo también encontré el mio...—Hancock hizo un gran esfuerzo por decir tales palabras, y mantener la mirada fija en los ojos del joven, el cual no apartaba su mirada de ella—.Sé podría decir que hemos cumplido nuestros sueños.
Luffy estuvo a punto de preguntar cuál había sido su sueño. A menudo recordaba las constantes propuestas que ella le había hecho de matrimonio. Se preguntó si ya no estaba interesada en eso.
Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada del banquete, celebrando la visita del rey de los piratas a Amazon lily.
Durante el resto del día comieron y bebieron, y la fiesta se extendió hasta mas de la madrugada en donde la mayoría de las mujeres cayeron dormidas y agotadas.
Hancock había dispuesto para Luffy una habitación privada donde podía alojarse, y se aseguró de que fuese llevado allí para descansar luego de la fiesta.
Cuando todo estuvo tranquilo, Sonia llevó a la pequeña hasta los aposentos de la emperatriz, ya que había estado muy inquieta y llorando por ver a su madre. La princesa serpiente la tomó en sus manos y la consoló hasta quedarse totalmente dormida y seguidamente ella cayó en el sueño hasta la mañana siguiente.
Un rayo de sol hizo que se dibujara una mueca en su rostro. Sus párpados se abrieron con pereza. Aún era de mañana cuando Luffy sintió que debía ir con urgencia al baño.
Cuando se percató del lugar donde estaba, recordó que se encontraba en la isla de las mujeres. Se dibujo una sonrisa en su rostro recordando la fiesta y el banquete. Había sido muy divertido.
Se levantó de la cama y salió al corredor, buscando un baño. Para su sorpresa no se encontró con ninguna de las amazonas. Así que fue abriendo cada una de las puertas hasta dar con un baño. Visualizó una gran puerta que recordaba de sus visitas anteriores, la habitación de Hancock. Seguramente allí habría un baño.
Cuando entro, recordó el lugar, caminó hasta llegar a otra puerta y en su camino no pudo evitar mirar hacia unos ojos oscuros que lo miraban fijamente. Luffy observó a Hancock acostada en su bata de dormir, seguramente dormida, pero lo que llamó su atención fue la niña que se encontraba sentada junto a Hancock con un peluche de serpiente en sus manos, sus grandes ojos lo miraban con clara curiosidad como examinando qué era.
El joven pirata se acercó más a la niña, claramente era muy parecida a Hancock. Sin embargo, su frente estaba cubierta por un fleco, y sus ojos eran grandes y oscuros. Colocó su mano en su mentón, analizando a la pequeña.
—¿Uh? ¿Y tú quién eres?—preguntó Luffy tocando con su dedo la mejilla de la niña. Al instante infló sus cachetes, en señal de desaprobación. Luffy soltó una carcajada por la expresión de la niña—.Eres muy graciosa.—No pudo evitar acordarse de S-Snake la seraphim de Hancock. Solo que claramente la niña que tenía en frente era totalmente humana y mucho más pequeña.
—Boa Belle—dijo ella y sacó su lengua con expresión juguetona.
—¡Luffy!—exclamó Hancock incorporándose y tomando rápidamente a la niña en sus brazos —¿Desde cuando estas aquí?
—Hancock, no sabia que el viejo cabeza de manzana había hecho otra tú, pero versión humana—dijo Luffy señalando a la niña, Hancock miro con confusión a Luffy sin entender a qué se refería. El rey pirata hizo una serie de muecas con los dedos y su cara, que consiguieron hacer reír a carcajadas a la niña. La cual cogio su nariz la estiró y soltó, soltando carcajadas ambos, que Hancock sólo miraba con los ojos abiertos.
—¿Eh?, Luffy no se de qué hablas.
En ese momento Luffy recordó su urgencia por un baño.
—Hancock préstame un baño, por favor.
La princesa asintió y le señaló el baño. Aún estaba un poco en shock de que Luffy estuviera en su habitación, y segundos antes estaba jugando con su niña.
—Mamá, comida—dijo la niña señalando con su dedito su boca.
Hancock llamó a una de sus subordinadas y le entregó a la niña para que le dieran comida.
—Traiga mucha comida a la habitación—ordenó y su subirdinada asintió sin preguntar.
Hancock se sentó en su cama, esperando la salida de Luffy del baño. Se preguntaba si sería necesario explicar que Belle era su hija. Inicialmente quería evitar aquello, por eso había mandado a ocultarla, pero al final habría sido muy difícil ocultarla por mucho tiempo.
Pensó en el comentario de Luffy, ¿que habría querido decir con eso? ¿Quién era el viejo cabeza de manzana? ¿Sería posible que Luffy supiera como obtuvo a Belle?
El rey de los piratas salió del cuarto de baño, observó a Hancock sumida en sus pensamientos, ni siquiera se había percatado de que él estaba allí.
—Hancock, ¿qué sucede?—preguntó él sentándose a su lado, sin mirarla directamente.
—No... no sucede nada, ¿por qué lo preguntas?—La mujer más bella del mundo sintió su corazón latir con fuerza, Luffy nunca se había fijado tanto en ella.
—Esta bien—Sé levantó y tocó su estómago—¿Ya estará la comida?
—Ya ordene que la trajeran—se apresuró a decir, para evitar que Luffy saliera de su habitación.
—¿Si? Entonces esperaré aquí—Luffy se acercó a la ventana. Desde allí se podía ver el mar—Hancock...—la susodicha lo interrumpió.
—Ella es mi hija—confesó, el joven volteó su mirada hacia ella abriendo sus ojos, con impresión, no porque fuese algo imposible de creer porque era evidente el parecido,sino porque nunca habría pensado en qué Hancock quisiera hijos, mejor dicho, nunca había imaginado aquella posibilidad. En ese momento tuvo muchas preguntas por hacer.
—Claro, tuve que haberlo sabido. Es muy parecida a ti—Luffy miró al mar pero su expresión era sería—.Me alegro por ti Hancock—No le devolvió la mirada y se apresuró a salir de la habitación. Hancock intento llamarlo, pero Luffy no la escuchó. Poco le importo esperar la comida. Sentía rabia, y otras emociones extrañas que no conocía. Pero lo que más lo aturdio fue el hecho de que se sintiera así y la razón de ello.
Luffy se alejó del castillo de las kuja, salió hasta el bosque, algo apartado de todo. Haciendo caso omiso a todas las mujeres kuja que le dirigían la palabra. En ese momento quería estar solo.
"Estoy exagerando" se decía una y otra vez, "no era para tanto" quería convencerse. Reprimir esas emociones, pero él no era bueno en eso.
¿Qué le sucedía? ¿Por qué estaba tan molesto de que Hancock hubiera tenido un hijo? ¿Porque no le había dicho? ¿En que momento había sucedido eso? ¿Quién era el padre de la niña? Recordó que en un momento escuchó que la isla había sufrido un ataque de Barbanegra. ¿Acaso? No, aquello no tenía sentido. Pero entonces ¿cuando?, ¿quien? Pero ¿acaso eso importaba? Antes ella le había dicho que también había encontrado su One piece, ¿se refería al padre de su hija? Pero de ser así, ¿por qué no estaba con él?
El joven pirata se estaba complicando mucho con tantos pensamientos y pocas respuestas. En sí la existencia de la niña no era el problema, entonces ¿cual era? Entonces entendió.
El problema estaba en el pensamiento de que Hancock hubiera hecho su vida con otro hombre, hasta el punto de tener una hija. De ser así ¿que podía hacer él? Lamentó que ninguno de sus nakamas estuviera con él en ese momento, ellos le ayudarían aclarar sus pensamientos.
—¡Luffy, aquí estás!—La voz preocupada de Hancock hizo sacar al de cabellos negros de su ensimismamiento.
—Hancock..
—Me preocupe mucho al ver que no regresabas, ¡debes tener mucha hambre! ¿Por qué saliste tan enojado?—la mujer se acercó a él, él no la miró.
—¿Te casaste?—preguntó cerrando sus puños con fuerza.
La mujer se impresionó con esa pregunta, no la esperaba para nada. Intentó aclarar su mente para comprender lo que sucedía, lamentablemente no tenía muchos conocimientos sobre las relaciones amorosas.
—¡Claro que no!—respondió finalmente sintiéndose algo ofendida con la pregunta, ella no se casaría con nadie que no fuese Luffy.
—¿¿Entonces??—Luffy seguía tenso, notó Hancock, algo de frialdad notó en su pregunta.
—No entien...—hasta ese momento la de cabellos negros no entendía a que venía la pregunta, luego creyó entender—.Ah, lo dices por Belle—lo que más temía Hancock, era justamente eso—.Yo... no se como..., pero te aseguro de que no he estado con ningún hombre.
Hancock se sentía sumamente avergonzada, sus mejillas estaban rojas. No pudo evitar tapar su rostro con sus manos. Aquello relajo a Luffy, el cual sintió como aquella emoción era aliviada dentro de él.
—Entiendo que no me creas, de hecho nadie me cree.
Luffy apartó las manos de ella de su rostro.
—Te creo, Hancock—dijo con decisión. Los ojos de ambos se encontraron, ella lo miraba con ojos preciosos de ilusión. Y Luffy le sonrió como si nada hubiera pasado—.No se que me pasa, pero no soporte la idea de que hubieras, que me hubieras... olvidado—Luffy frunció el ceño ante sus propias palabras.
—Eso es algo imposible—Hancock tomó sus manos entre las suyas.
—Pero... Nunca me buscaste, en la guerra con el gobierno prácticamente huiste de mi, yo no entendía nada pero pensé en que estabas muy ocupada, también dejaste de enviarme cartas, y ahora que vengo a verte te encuentro siendo madre, no sé como sentirme al respecto—Luffy miraba al suelo desanimado, por un momento ella recordó al joven desesperado por salvar a su hermano. Hancock lo miraba atentamente, con una de sus manos tapó sus labios. Siempre creyó que él aquellas cosas nunca las notaba o no les daba importancia. Pero desde que se enteró de su embarazo llevó toda su atención hacia su bebé, la cual cuando nació requería todo su tiempo—.Desde que encontré esto en mi pantalón—sacó de su bolsillo un pendiente que Hancock reconoció al instante como suyo—, siempre me acordaba de ti, pero luego creí que ya no querías volver a verme, así que dude en buscarte.
—Luffy, me hace muy feliz todo lo que me estas diciendo, pero ¿cómo es que tienes mi pendiente?—Hancock lo tomó de las manos de él, comprobando que era suyo. Se miraron por un rato, Luffy tampoco tenía una respuesta para eso, entonces Hancock recordó aquel día en que sus hermanas le habían comentado que se había desaparecido, ella había perdido su pendiente. Sin embargo, aquello no le había dado demasiada importancia teniendo en cuenta que tenía varios de repuesto.
—No lo sé, pero es tuyo ¿no? Debiste habérmelo dado en algún momento, aunque no lo recuerdo—Luffy se levantó del tronco en el que se encontraba sentado—.En todo caso, te lo devuelvo.
La emperatriz se quedó meditando en aquello, no podía ser coincidencia que el día que se perdiera y no recordara nada haya perdido uno de sus pendientes, y Luffy resulte con el guardado. Estaba segura de que Luffy en ningún caso se lo quitaría, además de que solo ella sabría quitárselo adecuadamente. Ella misma debió habérselo quitado y guardado a Luffy. Pero entonces eso significaba que.. primero; ellos se habían encontrado en algún lugar, de alguna manera, segundo ella le había dado su pendiente por alguna razón, seguramente para que tuviera la necesidad de devolvérselo. Pero lo extraño de todo esto, es que por qué no recuerda nada y él tampoco? ¿Es posible que en ese encuentro ellos hayan... tenido a su hija? Eso explicaría muchas cosas. ¿Debería decirle eso a Luffy?
Ella no sabía si sería buena idea, además no sabría como explicarlo.
—Luffy...¿en algún momento sentiste como que perdiste la memoria o la sensación de estar olvidando algo importante?
—Mmmh creo que no... o al menos no recuerdo.
—Oh, ya veo...—Ahora era Hancock la que parecía desanimada.
—¡Hancock vamos a comer!—La princesa asintió con la cabeza y ambos se dispusieron a volver al castillo.
Continuará...
Lista de capitulos
Capitulo siguiente [5]:

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Título: Abducidos
Fandom: One piece
Pareja: Monkey D Luffy / Boa Hancock
Clasificación: Madura +18
Advertencias: Contenido sexual explícito, violencia.
Capítulo 3
Lista de capitulos
Capítulo anterior [2]
Capitulo siguiente [4]
Capítulo 3
—Oigan, ¿Qué haremos?, Luffy aún no aparece, ¡es como si se lo hubiese tragado la tierra!—exclamó Ussop a sus Nakamas.
Habían decidido esperar a Luffy en la primera isla que encontraran. Sin embargo, cada vez era más desesperante no tener ninguna noticia de su capitán. Absolutamente nadie sabía de su paradero y ya se empezaban a cuestionar qué sería de la banda del sombrero de paja sin su capitán.
—Esperaremos, Usopp—respondió Zoro—, es todo lo que puedo decir.
—Luffy, jamás nos abandonaría de esta manera por su propia voluntad, sin embargo, no deja de ser extraño y preocupante que todavía no sepamos nada de él—añadió Nami, decaída.
—Nami-san, es tan hermosa incluso desanimada—habló Sanji con corazones en sus ojos—.Aun así, cuando vuelva ese idiota le haré pagar por hacerla preocupar—acomodó su cigarrillo en su boca.
Chopper no dejaba de sollozar cada vez que volvían a mencionar a Luffy. Temía que algo malo le hubiera pasado y que no lo volviera a ver.
—Hay una posibilidad de que seres desconocidos estén implicados en la desaparición repentina de Luffy—comentó Robin pensativa, recordando haber leído casos similares.
—¿Seres desconocidos?—preguntaron varios mugiwaras con intriga.
—Oye Robin, no estarás pensando que extraterrestres se llevaron a Luffy, ¿o sí?—intervino Usopp.
—Sí, ahora mismo no se me ocurre otra explicación, a parte de que haya caído al mar, y haya muerto devorado por un rey marino—sonrió Robin con calma. Aunque deseaba que no fuese ninguna de las dos opciones.
—¡Prefiero los extraterrestres!—exclamó indignado Usopp
—De todos modos, ¿qué sabes sobre eso Robin?—preguntó Nami.
—Son casos extremadamente raros, pero algunas personas han afirmado haber sido abducidos—explicó—. No hay evidencia de que sus testimonios sean reales.
—Hmm, ¿hay algo que podamos hacer?—replicó la de cabello naranja.
—Solo esperar y confiar en nuestro capitán.
Ante las palabras de Robin, todos asintieron y un largo silencio se hizo presente en el lugar.
***
Mientras Luffy y Hancock seguían bajo un profundo sueño, aquellos seres tomaron las muestras que necesitaban. A Hancock le inyectaron un aparato sumamente pequeño que les mantenía al tanto de su estado de salud.
—Con esto sabremos si hubo fecundación—comentó uno de los sujetos—.Como prometimos, los dejaremos libres, pero borraremos su memoria de estos dos días.
Mientras mencionaba esto, Hancock despertó, alcanzando a escuchar sus últimas palabras. Una vez comprendió lo que implicaba eso, un aura oscura la invadió.
—¡¡De ninguna manera!!—gritó con furia—.¡Mero Mero Merrow!—sin embargo, su intento de convertirlo en piedra fue en vano.
Con un aparato solo con hundir un botón un rayo de luz azul salió disparado hacia sus frentes. Hancock la esquivó, pero a Luffy le dio de lleno.
—¡Luffy..!—gritó Hancock en dirección al joven del sombrero de paja—.Desgraciado, ¿qué le hiciste?
—Para devolverles a la tierra, deben olvidar lo que vieron en su estancia en nuestra nave.
—¡Eso no estaba en el trato!—gruñó la azabache.
***
Chopper y Zoro se encontraban en el Sunny mientras sus Nakamas recorrían la isla, comprando provisiones y demás cosas necesarias para el viaje. Todo estaba en relativa calma cuando en cuestión de segundos se percataron de una sombra que cubría al Sunny.
Mirando hacia arriba el espadachín no podía creer lo que veía.
—Pero.. ¿qué?—desenvainó una de sus catanas y Chopper salió al exterior del barco con lágrimas en los ojos al percibir muy cerca de repente el olor de Luffy.
—¡¡Luffy!!—gritó emocionado, sin embargo, al notar la inmensa nave sobre ellos, sus ojos casi salieron de sus órbitas.
Una abertura en el inferior de la nave hizo descender a un Luffy aún dormido.
—Así que Robin tenía razón, esos malditos...—murmuró Zoro preparando un ataque una vez Luffy estuviera a salvo.
El capitán de los mugiwaras quedó acostado en el césped del barco. Y rápidamente Chopper corrió a evaluar su estado de salud.
—¿Cómo está?, Chopper—preguntó Zoro rápidamente.
—¡Al parecer solo está dormido!—respondió el médico.
Sin embargo, en cuestión de segundos la nave ascendió imposibilitando el ataque del espadachín. Rápidamente se perdió en el cielo.
—¡Maldición!—exclamó guardando sus katanas—.Llamaré a los demás para que regresen.
Chopper asintió y llevó a Luffy hasta su consultorio médico, a pesar de que parecía todo estar en orden, quería estar totalmente seguro, así que le haría varias pruebas a su capitán.
***
Las hermanas de Hancock después de vivir aquellos días luego del secuestro de su hermana un calvario, por no saber qué hacer. Finalmente vibraron de alegría cuando la encontraron en el balcón de su alcoba. Hancock también estaba dormida y no despertó luego de un día completo.
—Ane-sama, ¿cómo te sientes?—preguntó con los ojos cristalinos Mary.
—¿Qué pasó?—preguntó la azabache un poco desorientada—Yo.. estoy bien.
—¿Recuerdas algo?—replicó su hermana.
—¿Sobre qué?—Hancock parecía confundida por las preguntas de su hermana, entonces Mary comprendió que no recordaba nada de lo que había sucedido.
Sin embargo, no la presionaron por orden de la anciana Nyon. Después de todo, la emperatriz no tenía signos de maltrato o de que algo malo le hubiese pasado.
Así es como las Kujas celebraron que la emperatriz se haya «recuperado» de su enfermedad. Pues para no alarmar a su pueblo, habían decidido simplemente decir que Hancock se encontraba enferma y no quería ver a nadie ni mucho menos salir de su habitación.
***
Cuando los mugiwaras regresaron tras el aviso del espadachín, saltaron de felicidad y decidieron que celebrarían el regreso de Luffy una vez despertara.
Cómo era costumbre, Luffy solo despertó tras olfatear el olor a las preparaciones de Sanji. Lo cual alivio a la tripulación, pues era el mismo Luffy de siempre. Por su parte él no entendía por qué lo miraban de esa manera.
—Oye Luffy, ¿nos vas a decir dónde estuviste estos dos días?—Nami preguntó directo al grano. Zoro les había comentado lo que había visto, pero no estaban seguros del estado mental de su capitán. Temían que hubiera algún cambio en él.
—¿De qué hablas, Nami?—respondió sin mucha preocupación el capitán, mientras seguía devorando la comida.
—¡Hablo de que desapareciste de repente, idiota!—gritó Nami, exasperada, había sufrido mucho estrés durante la ausencia del capitán.
—Parece que le borraron la memoria—comentó Robin.
—Pero, si nuestro médico dice que está todo bien con Luffy, creo que eso es lo importante—intervino Franky.
—Seguramente lo trajeron de vuelta porque no les sirvió sino para darles problemas—añadió Sanji.
—¡Oye, Sanji, te estoy escuchando!—gritó indignado Luffy.
Ante esto todos se echaron a reír. Después de todo, estaban aliviados de que Luffy haya regresado.
***
Semanas después...
—¿Eeeeh? ¿Embarazada? ¿Cómo es posible?—expresaron asombradas las hermanas de Hancock ante la noticia de la anciana.
—Lo más probable es que haya ocurrido en el día que se la llevaron—respondió pensativa Nyon—.Hebihime, debes hacer un esfuerzo por recordar—miró a la emperatriz, la cual no mostraba ninguna emoción en ese momento.
—¡Ya te dije anciana, que no recuerdo nada!
—Entonces ¿qué vamos a hacer?—preguntó la de cabellos verdes.
—Lo mejor es que ese bebé no nazca, no sabemos su procedencia—aseguró la anciana cerrando sus párpados. Era una decisión difícil, pero sería lo mejor para Hancock y para las Kujas—.O ¿te sientes preparada para tener un bebé que ni siquiera recuerdas quién es su padre?.
Al contrario de lo que esperarían sus hermanas y la anciana, Hancock parecía tranquila.
—Lo tendré—aseguró la emperatriz—.Espero que acates mi decisión anciana.
—¡¿Pero acaso te has vuelto loca?!—gritó en respuesta la de mayor edad—.Fuiste secuestrada por algo que no sabemos qué es, y cuando te regresan resultas embarazada. ¿No entiendes que se puede tratar de un plan maquiavélico del gobierno? No es seguro que tengas ese bebé.
—Ane-sama, aunque me parece cruel, creo que esta vez tiene razón—intervino su hermana Mary.
—¡Por supuesto que tengo razón!—dijo chocando su bastón contra el suelo.
—No me importa lo que digas anciana, son simples especulaciones tuyas—La voz de la emperatriz resonó por la habitación—.Ya tomé mi decisión. Ahora quiero que me dejen sola.
—Siempre tan testaruda...—susurró frustrada la anciana, mientras desalojan la habitación.
Hancock llevó sus manos hasta su vientre, no había forma de que ese pequeño ser que se empezaba a formar dentro de ella fuera una amenaza. No sabía cómo describirlo, pero sentía un gran deber de protegerlo a como dé lugar.
—Luffy...—suspiró mientras tomaba en sus manos una foto de su amado. Desde que sus hermanas le dijeron que había sido secuestrada, aunque ella no recordaba nada al respecto, no había dejado de recordarlo, era como si hubiesen estado más cerca.
Y por su parte a Luffy le pasaba lo mismo, era como si una sensación de estar olvidando algo importante no lo dejara en paz.
Aquella sensación sólo aumentaba cuando volvía a tener en sus manos aquel objeto que había aparecido guardado en su pantalón. Uno de los pendientes que usaba Hancock. Lo identificó al instante y aunque no sabía cómo habían llegado allí, estaba claro que ella había estado implicada en lo que había ocurrido. Se prometió que una vez tuviera el espacio para verla y preguntarle directamente, lo haría.
Mientras tanto, seguiría su camino hasta lograr su sueño. Pero guardará como un tesoro ese pendiente, hasta regresarlo a su dueña.
Continuará...
Lista de capitulos
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Título: Abducidos
Fandom: One piece
Pareja: Monkey D Luffy / Boa Hancock
Clasificación: Madura +18
Advertencias: Contenido sexual explícito, violencia.
Capítulo 2
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Capítulo 2
Los ojos de la emperatriz brillaban con emoción y en su expresión se podía apreciar su felicidad, felicidad causada por las palabras de Luffy.
«Esto es un sueño, sí, es un hermoso sueño» pensaba convencida dentro de sí misma, no había forma de que todo esto fuese cierto y estuviese pasando. El simple hecho de volverlo a ver y tenerlo cerca era suficiente para alimentar el amor hacia el joven de sombrero de paja. Pero solo pensar que podría tener un mayor acercamiento era suficiente para acelerar su corazón y que su mente rápidamente trabajara arduamente imaginando aquel momento.
Mientras ella seguía ensimismada, Luffy activó su Haki del rey, dejando salir una potente energía que segundos después hizo desmayar a los que él había decidido llamar «ojos saltones», de esa manera no los observarían, no le gustaba la idea de que los trataran como conejos de indias.
A la vez, el poderoso aura hizo que Hancock saliera de su ensoñación, notando de inmediato cuánto se había fortalecido Luffy. Sus ojos se volvieron corazones. Por su parte, Luffy sonrió satisfecho pues logró su cometido.
—¡Bien!, no son malos sujetos, pero imaginé que no te sentirías cómoda mostrando tu espalda—comentó de manera casual y ella se conmovió de que él tuviera presente ese detalle—.Ya pensaré en algo para irnos de aquí, Hancock, aun así, ¡me parece genial este lugar!, a Franky y Ussop les encantaría verlo—sonrió sin preocupación y volteó a mirar a su compañera. Aquella situación a pesar de ser extraña estaba empezando a ser emocionante para él.
Hancock tomó gran valor, repitiendo en su mente que era su sueño, y como era su sueño, era libre de hacer lo que deseara.
—Luffy, acércate...—le llamó con voz dulce, aquel tono de voz que el azabache se había acostumbrado a escuchar de ella cada vez que lo llamaba, sin embargo, esta vez era diferente, su expresión tímida se había esfumado de repente, más su mirada seguía reflejando puro amor, aunque con mayor seguridad.
Luffy se acercó y sentándose a su lado en el borde de la cama admiró por primera vez las delicadas facciones del rostro de la emperatriz. En las ocasiones en las que había estado con ella, siempre tuvo su mente y corazón enfocado en otros asuntos, salvar a su hermano, volverse más fuerte, cumplir su sueño. Nunca había tenido el tiempo ni la voluntad de permitirse mirar más allá y detallar el valor inmerso de aquella mujer. De hecho, ninguna mujer.
Era cierto que era hermosa, lo había escuchado de terceros muchísimas veces, pero aquello nunca le había dado importancia. Aun así, Luffy podría jurar que aquella mujer era más que un simple cuerpo y rostro perfecto.
No era solo sus ojos azules; era su manera de mirarlo.
No eran sus delicadas manos; era la suavidad de su tacto en las suyas.
No era su voz firme y segura, pero a la vez dulce y femenina
Era que no quería dejar de escucharle llamarlo con aquella ilusión contenida en cada una de sus palabras.
No era su cuerpo digno de una mujer deseada por muchos hombres, era comprender que en ese cuerpo yace un alma, que, aunque sufrida aún guarda una inmensa capacidad de amar y ella parecía solo desearlo a él.
Luffy no estaba seguro de que hacer aquel acto íntimo, era la decisión correcta, pero quería descubrirlo en el camino.
Entonces recalcó que en realidad sí era un hombre con mucha suerte. Pues al percibir los labios de ella sobre los suyos, supo la necesidad escondida en lo profundo de su ser de experimentar aquellas sensaciones. Aquel deseo fue una sorpresa en primera instancia y luego se convirtió en abrumador.
Pudo sentir sus labios suaves y delicados, pero a la vez firmes y salvajes. Luffy quedó anonadado...
—L-lo siento, yo... no pude evitarlo—Hancock miraba sonrojada de un lugar a otro, buscando las palabras—. Me estabas mirando muy fijamente y...
No pudo terminar, pues Luffy la atrajo hacia él en un movimiento rápido para retomar el beso, esta vez demandado por él. Hancock no se resistió, tenía el aroma de su amado inundando sus sentidos, sus labios acariciando los suyos logrando que terminaciones nerviosas se empezaran a activar.
Los labios de él con un poco de torpeza empujaban a los de ella, en movimientos cada vez más rápidos y fuertes. Que lograron sacarle suspiros a ella. Había deseado tanto sentir los labios de él, que su mente no lograba enfocarse en nada más y su cuerpo a duras penas reaccionaba.
—Quiero quedarme en este sueño para siempre, Luffy—dijo ella mientras poco a poco se tumbaban en la cama. Luffy se acomodó justo a su lado y le regaló una hermosa sonrisa, pues le causaba gracia las ocurrencias de ella, incluso en aquel momento.
—Pero ¡qué dices! Esto no es un sueño—No le dio tiempo a responder pues él volvió a pegarse a los labios de ella. Era algo totalmente nuevo, y quería explorarlo por completo. Ella por su lado, no podía pensar en algo más que en Luffy.
«Este sueño es demasiado hermoso, no quiero despertar» se decía una y otra vez, reacia a aceptar la realidad. Pronto surgieron nuevos deseos, la necesidad de más contacto, cercanía.
Hancock bajo sus manos del cuello del azabache hasta con la yema de sus dedos acariciar su torso desnudo, sus músculos alojados en sus brazos. Era su deber, grabar cada parte del cuerpo de su amado en su memoria y sus sentidos.
No dejando de lado los besos, Luffy, hizo lo mismo, las caricias de Hancock le agradaban, le hacían sentir bien, y también tuvo deseos de tocarla, con sumo cuidado fue deshaciéndose de la tela que la cubría.
—Te amo, Luffy—expresó ella con emoción. Él la miró un poco asombrado de aquella palabra. Pero el sentimiento que le transmitió lo invadió de una sensación de seguridad, bienestar y confort.
Solo respondió con otro beso, mucho más intenso y profundo. El contacto de ambos cuerpos les hacía vibrar, ambos querían ir más allá, juntos. Y cuando finalmente ella estaba desnuda en su parte superior, él recordó que ya tenía la imagen grabada en su memoria.
Le parecieron los senos más bellos y no dudó en llevar sus manos hasta alcanzarlos; acariciarlos, jugar con sus dedos contra sus picos y probarlos.
Hancock suspiró con fuerza. A la vez que su temperatura empezaba a subir y su zona íntima empezaba a palpitar notoriamente. Ella quiso ir más allá y teniendo en cuenta que Luffy aún tenía su pantalón puesto, llevó su mano hasta esa zona en la que percibía un abultado que resaltaba sobre la tela, acarició aquella parte con un poco de timidez, pues no sabía si a él le agradaría.
—E-eso se siente bien—jadeó ante las caricias de ella. Aquello lo motivó a terminar de quitar la ropa restante.
Ella lo observó por completo desnudo, su visión se enfocó en su falo y por un segundo sintió que se iba a desmayar, sintió su rostro caliente.
«¡Es hermoso!» fue su pensamiento más prominente. «Esto es...»
—Está más despierto de lo normal—comentó mirando entre su entrepierna y Hancock. Ella asintió en respuesta sin saber muy bien qué decir. Sus nervios habían regresado. Pero no cambiaría su decisión. Cerró sus ojos y quitó el resto de ropa, incluyendo su ropa interior. Luffy entretanto notó la humedad recogida en su ropa íntima. Él mismo, se había tocado impresionado por la humedad en la punta de su pene.
Se tumbó nuevamente a un costado de Hancock, volvió a sus pechos y con una de sus manos palpó su zona femenina. Hancock se las arregló para seguir masajeando el falo de su amado. Sin embargo, cada vez, se hacía más difícil contener sonidos provenientes de su boca.
La intromisión de un dedo en su entrada le hizo estremecer, pero lejos de impedirle seguir la exploración, le motivó a avanzar. Luffy se subió sobre ella e instintivamente ella amarró sus piernas alrededor de él.
—Hancock, no puedo prometer casarme contigo ¿de verdad quieres esto?—expresó de forma seria, mirando fijamente a su contraria, aunque un color rosa se posaba en sus mejillas, posiblemente por la excitación-.No quiero lastimarte.
La fémina abrió a la par sus ojos azules. Aquellas palabras la habían sacado del trance. Sin embargo, una sonrisa se dibujó en su rostro y posteriormente negó con la cabeza.
«Luffy, se está preocupando por mí» pensó emocionada.
—Está bien, Luffy. Aunque nunca llegue a ser tu esposa, siempre te apoyaré para que cumplas tu sueño y te llevaré conmigo cada día, aquí—llevó su mano a su pecho—. Estar en este momento contigo, es más de lo que pude desear.
—Hancock... Me gustas—sonrió levemente, tomó su sombrero de paja y lo colocó en la cabeza de ella, haciéndola sorprender—.Gracias...
Dicho esto, depositó otro beso en los labios de ella y dejándose llevar por sus instintos fue bajando hasta su cuello, en el cual también besó repetidamente, sus manos pasaron por sus senos hasta su cintura y cadera, recorriendo sus marcadas curvas femeninas. Fue bajando hasta su abdomen plano y acarició sus largas piernas trabajadas y fuertes.
Hancock se sintió enloquecer ante las caricias y besos de su contrario. Sobre todo, cuando este depositaba besos en el interior de sus muslos y cada vez acercándose más a su intimidad.
—Oh, Luuffy~—gemía una y otra vez.
El azabache percibió al estar tan cerca el aroma de su vulva, entonces se acercó mucho más, haciendo avergonzar un poco a la emperatriz, la cual llevó sus manos hasta allí, ocultando su sexo.
—Luffy, no te acerques tanto allí, es... vergonzoso—explicó ella, intentando ocultar inútilmente su rostro con la otra mano.
—¿Huh? ¿Por qué? Me gusta como huele—respondió apartando la mano de ella.
Palpó su monte de Venus y luego de unos toques a su intimidad introdujo nuevamente un dedo, haciéndole gemir nuevamente y dejando atrás la vergüenza recién. Movía el dedo en su interior y hacia afuera para luego volver a introducirse en ella.
Ante los gemidos acalorados de Hancock, Luffy sentía que su miembro iba a explorar, se sentía muy excitado y ya deseaba introducirse en ella. Entonces sin esperar mucho más, colocó su falo en la entrada de ella y fue entrando despacio.
Podía sentir como iba siendo llena poco a poco, la sensación inicialmente fue extraña y un poco de dolor se hizo presente, pero su rostro reflejaba sobre todo placer y felicidad. En cambio, él, se sentía extasiado ante la sensación de estar dentro de ella. A pesar de la estrechez, era un lugar reconfortante. Y a medida que sus movimientos avanzaban aquella sensación solo se intensificó, entonces el deseo y la pasión se hicieron partícipes en la voluntad de ambos.
Ninguno de los dos podía pensar con claridad, sus cuerpos eran una llama ardiente que se fusiona en una sola. Aquella complicidad entre ambos les hizo explorar lo más recóndito de sus cuerpos, descubriendo el placer y la pasión desbordada.
En un movimiento rápido, ella se posicionó arriba de él, incorporándose empezó a realizar movimientos de cadera que no hacían más que volver loco al capitán de los mugiwaras.
En ese momento sus captores empezaron a despertar de su inconsciencia. Y luego de unos instantes, se percataron de que aquellos dos ya estaban en plena faena. Un poco ofendidos por haberlos noqueado, decidieron no molestarlos, después de todo, les había costado mucho lograr influenciar al azabache. Algunos de ellos no pudieron resistirse al ambiente erótico de la pareja de humanos.
Y aunque los piratas se percataron de ellos, ni siquiera se inmutaron. Ese momento en sus vidas era mucho más importante.
Luffy se incorporó y sosteniendo el par de senos en sus manos, dejó que fuera ella quien siguiera marcando el ritmo. Además, no podía dejar de verla. En ese momento Hancock era toda una diosa impartiendo sensualidad. Era todo un placer para él, escucharla gemir su nombre y hacerla temblar de placer.
Unos minutos después, luego de que ella aumentara la velocidad, sus manos se aferraran al torso de Luffy y sus piernas temblaran sin control, sintió morir por un segundo. Sus sentidos se dispararon y una enorme corriente eléctrica sacudió sus entrañas. Ante aquella sacudida y los espasmos en su interior, hicieron que Luffy no pudiera soportarlo más y se dejara ir junto a ella en esa ola de placer, en la cual estuvieron varios segundos. Para luego cerrar los ojos satisfechos.
Hancock se acomodó a un lado del cuerpo de Luffy, recostándose en su pecho. Palpó el sombrero de paja que aún llevaba puesto y se lo colocó a Luffy.
—Gracias a ti, querido—susurró ella, y a pesar de que su volumen fue bajo, Luffy la escuchó, y no pudo contener una pequeña sonrisa.
Mientras ellos retornaban la tranquilidad en sus respiraciones, un gas se empezaba a extender por la habitación. Sin que pudieran percatarse, rápidamente cayeron en un profundo sueño.
Continuará...
Indice
Capítulo siguiente [3]:
Título: Abducidos
Fandom: One piece
Pairing: Monkey D Luffy / Boa Hancock
Rating: Mature +18
Warnings: Violencia, contenido sexual explícito.
Capítulo 1
Lista de capítulos. 《《 Indice
Capitulo 2
Capítulo 1.
En el vasto mar del Nuevo Mundo, se encontraba uno de los novatos piratas de la nueva era, el reconocido Monkey D. Luffy, el cual acompañado de su tripulación y su barco Thousand Sunny Go, descansaba tranquilamente en medio de la oscuridad de la noche.
Aquella madrugada a nuestro capitán le había tocado la labor de vigilar en lo alto de su barco, pero el sueño le había vencido sin dar aviso. Fue en cuestión de segundos que el cielo tuvo una abertura inusual, y en medio del silencio una extraña nave voladora, lumínica y de gran tamaño, abrió su puerta posterior para que entonces a través de un inimaginable magnetismo empezara a alzar de su lugar a nuestro capitán, el cual, al estar en un sueño tan profundo, no sintió nada extraño y fue finalmente abducido, sin que él o sus nakamas pudiesen hacer algo al respecto.
Aquella noche transcurrió más tranquila de lo normal, no fue hasta la salida del sol que notaron la ausencia de su alegre y enérgico capitán. Causando gran preocupación, e incluso en algunos de ellos desesperación, al no saber sobre el paradero de su nakama o su repentino desaparecimiento. Llegando a especular todo tipo de teorías.
—Quizá fue tragado por un rey marino; para posteriormente ser digerido por los ácidos dentro del estómago—sugirió Robin pensativa. Siendo reprendida al instante por Usopp y Chopper quienes temieron por la vida de Luffy.
—Tendrán que bajar y buscarlo en el mar—decidió Nami, señalando a Zoro y Sanji, quienes se quejaron al inicio por la idea, pero después accedieron. Debían encontrar a Luffy, donde sea que estuviese.
—Solo esperamos que estés bien, Luffy–san...—mencionó con preocupación Brook. Todos sus nakamas asintieron. El ánimo de todos estaba notablemente bajo, al no saber qué había sucedido con su capitán.
Mientras tanto, en una amplia cabina color blanco y totalmente sellada yacía sobre una cama metálica un aún dormido Luffy. Un amplio ventanal cubierto por un material altamente resistente y transparente, por el cual lo observaban sus captores.
Se trataba de criaturas humanoides, con tecnología avanzada que querían realizar diversos experimentos con Luffy. Uno de ellos observaba cuidadosamente los datos que arrojaba su máquina sobre el espécimen que tenían en frente. Por sus expresiones faciales parecían contentos con su nuevo hallazgo.
Aprovecharon que Luffy dormía para extraer diversas muestras, sin embargo, aún quedaba una por tomar. Es entonces que una hembra de aquellos seres entró a la cabina dónde se encontraba Luffy, y ante la mirada de sus compañeros que observaban desde fuera, procedió a bajar el pantalón azul que portaba el pirata, seguido de su ropa interior. Es entonces cuando con sus manos con dedos alargados empezó a acariciar el miembro del humano. Notando con curiosidad la textura elástica del mismo.
Después de varios segundos haciendo aquellos movimientos, los cuales pretendían despertar y activar el instinto sexual del capitán, su objetivo se vio truncado ya que la mano de Luffy la interrumpe, impidiéndole seguir con su labor.
—Oye, ¿qué estás haciendo?—preguntó Luffy con mirada intimidante, haciendo retroceder hacia atrás a la hembra, que lo miraba con algo de temor.
Buscando algún tipo de orden, la hembra mira hacia sus compañeros y capitán. Los cuales hacen un gesto con la mano, instándole a seguir con el plan B. Luffy finalmente entiende que está en una situación extraña y se pregunta cómo llegó allí, sin embargo, no tiene una respuesta a ello. Por lo que intenta conseguir ayuda de la hembra de apariencia extraña que está con él en aquella habitación tan diferente.
—Oye, necesito volver con mi tripulación. ¿Sabes dónde estamos?—insistió con la esperanza de que le respondiera aquellas preguntas.
Es entonces que Luffy se fija un poco más en el ser que tiene a un costado suyo. No sabía si podía llamarla mujer, pero definitivamente tenía parecido con el cuerpo de las mujeres que anteriormente había visto. Por su parte ella tenía cabello rubio y corto, su rostro era ovalado y tenía grandes ojos oscuros, su boca era pequeña y labios delgados, su nariz era casi imperceptible al igual que sus oídos. En cambio, el resto de su cuerpo era delgado, pero poseía los mismos atributos femeninos. Estaba totalmente desnuda frente a él, y poco a poco se fue acercando a Luffy hasta estar casi montada sobre él. Pero entonces con frustración la hembra comprobó que era imposible la tarea, pues el miembro de Luffy se mantuvo dormido.
Para mayor confusión del mugiwara, ella se va sin decir ni hacer ningún gesto, aun cuando Luffy le reclamaba respuestas.
El azabache empieza finalmente a detallar en lugar en el que se encuentra buscando alguna posible salida y posterior regreso a su barco. Es cuando logra observar a sus captores, Luffy decide que debe romper aquella estructura y salir cuanto antes de allí.
Prueba primero con el Gomu gomu no pistol, pero su puño rebotó sin causar ningún daño, fue subiendo la fuerza y poder hasta tener que utilizar el Gear Fourth, pero antes de conseguir el golpe un gas empieza a extenderse por toda la cabina haciendo que en cuestión de segundos cayera dormido.
Mientras Luffy duerme, sus captores analizan las posibilidades de conseguir aquella muestra faltante. Ya que no había resultado con una de su especie, deciden que necesitan a una hembra humana para que les ayude a conseguirlo.
El capitán de la nave ordenó buscar en la base de datos de humanos a la hembra humana más atractiva para el género masculino y es entonces cuando aparece en sus hologramas digitales el rostro de su próxima captura.
***
En la isla de las mujeres, Hancock, se paseaba inquieta por su alcoba. La noche anterior había tenido un extraño sueño con su amado Luffy. Su serpiente la seguía de un lugar a otro sin saber que hacer para ayudar a tranquilizar a su ama.
—Aaagh, Luffy, ¡espero que estés bien!—decía mientras se oprimía el pecho con su mano—.Deseo tanto volver a verte, pero debo ser fuerte y soportar hasta que llegue el momento de nuestro reencuentro.
La noche empezaba a llegar y con ella la oscuridad. Hancock se preparaba para acostarse y dormir, ya se había colocado su ropa de descanso, pero bastó un momento que, al salir al balcón de su habitación, fue raptada por la nave. Ella intentó poner resistencia y petrificado la nave, pero sus intentos fueron fallidos.
Sus hermanas al escuchar los alaridos fueron en su ayuda, pero solo pudieron vislumbrar una luz desaparecer lentamente en el cielo.
***
Había pasado un día entero y Luffy no había aparecido y tampoco había dejado ninguna señal o mensaje que pudiera tranquilizar a sus nakamas.
Arribaron en la primera isla que encontraron para pensar seriamente qué harían a continuación.
***
En efecto Hancock apareció en la misma habitación de Luffy, que aún permanecía dormido y que ya mostraba signos de hambre, pues su estómago no dejaba de gruñir.
—¡¡Luffy!! De verdad eres tú—exclamó dirigiéndose a él—. ¡Qué felicidad volver a encontrarnos!
Hancock estaba tan encantada con Luffy que olvidó por completo lo que había sucedido minutos antes, e incluso ya no le importaba mucho donde se encontraba. Con cuidado agitaba su cuerpo intentando despertarlo, pero luego desistió con el pensamiento
«Debe estar muy cansado, lo dejaré dormir, ahora lo importante es; quienes son estos sujetos y con qué derecho me sacan de mi habitación y tienen a Luffy aguantando hambre, lo pagarán caro, miserables, ¡nunca se los perdonaré!» pensó mientras miraba a su alrededor.
Por alguna razón se sintió más tranquila por el hecho de estar con Luffy, pero aun así era muy sospechoso todo.
Una imagen holográfica se extendió ante la vista de la emperatriz, la cual transmitió el mensaje de aquellos extraños seres hacia ella y Luffy que aún permanecía dormido.
—Saludos, humanos del sistema terrestre—aquella voz grave y metálica desconcertó por un momento a la azabache—. Han sido elegidos para el experimento Zero. La hembra humana deberá apoyar y permitir copular, para la obtención del material genético reproductivo del espécimen humano seleccionado—Hancock hizo una mueca de confusión—. La negación por parte alguno de los mencionados tendrá sus respectivas sanciones y consecuencias.
La emperatriz había perdido la paciencia. Aquellos sujetos deformes no tenían ningún derecho de darle órdenes a ella, la emperatriz pirata y princesa serpiente.
—¡Exijo ahora mismo mucha carne para Luffy! De lo contrario... ¡los cortaré en trozos y tiraré sus cuerpos a las bestias!—exigió con pose altiva, mientras señalaba con su dedo.
El ser la observó con curiosidad por un instante, intentando interpretar lo que quería decir la azabache. Finalmente volvió a hablar.
—Una vez terminado de alimentarse empezarán con el proceso de cópula. Fin del comunicado—con aquellas últimas palabras se disolvió la transmisión.
La azabache volvió a mirar a Luffy. Para ella era notable su cambio físico desde la última vez que lo vio, a pesar de que no había pasado mucho tiempo. Estaba feliz porque al menos podía estar pendiente de él, y luchar juntos para salir de donde sea que estuvieran y poner en su sitio a sus captores.
Hancock se recostó en el pecho del joven pirata, y en aquella posición podía escuchar los latidos de su corazón. No pudo evitar sonrojarse por la cercanía entre ellos. Se preguntó cuánto tiempo tenía Luffy de estar allí y qué había sucedido con sus nakamas. Pero decidió que lo más importante era buscar la manera de salir, una vez Luffy despertara y comiera.
Seguido a eso, meditó sobre lo que había dicho su captor:
«Ese maldito monstruo, ¿a qué se refería con cúpula? ¿Y material genético?» aquellos conceptos resultaban confusos para la azabache, pero ella no haría nada que afectara a Luffy, primero muerta, antes de permitir que le hicieran daño a su amado.
Pasados varios minutos, una abertura por las paredes metálicas mostró varios platos de comida. El aroma impregnó rápidamente la habitación y la nariz de Luffy lo captó al instante, haciendo que este se levantara de un tirón y se dirigiera sin pensarlo hacía los alimentos.
La azabache con más tranquilidad al ver despierto a su amor, colocó su mano en el pecho y el color en sus mejillas se hizo evidente.
En pocos segundos, el joven del sombrero de paja había devorado toda la comida que le habían ofrecido.
—¡Ah, estuvo delicioso!—sonrió alegremente mientras frotaba su abdomen.
—Luffy...
El azabache giró su cabeza con rapidez hacía la voz femenina y conocida que lo había nombrado. Al ver a Hancock sus ojos se abrieron y la sorpresa se percibió en su rostro, a la vez que una gran emoción por ver a aquella mujer que lo había ayudado tanto en el pasado y la cual se había ganado todo su respeto y admiración.
—¡¡Hancock!!—Se apresuró a abrazarla con una sonrisa en su boca. Mientras por su parte la azabache sintió que se le paró el corazón por aquel tan gratificante saludo de su amor—.¿Pero qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste?
—No, Luffy, esos monstruos me atraparon y luego aparecí aquí—explicó rápidamente—.¿Te han hecho algo?
En ese momento la habitación en la que se encontraban empezó a cambiar de manera que ya no se encontraban en una simple habitación blanca inexpugnable, sino que ahora parecían estar en un entorno más acogedor. Había una cama grande, perfectamente adornada, con muchas flores rojas regadas por toda la habitación, un aroma tenue pero exquisito llegó a sus narices. La habitación contaba con un cuarto de baño, que contenía su respectiva ducha y tina de baño. El suelo hecho de madera hacía juego con la cama y la encimera que decoraban la habitación.
—¿Qué significa esto?—preguntó a nadie en específico Luffy. Su mirada había cambiado, desde que están en ese lugar nunca había ocurrido ese cambio y solo ahora que Hancock con él estaba sucediendo.
—Antes que despertarás, dijeron que debía ayudarte a algo que no entendí, y que si no lo hacíamos habría consecuencias—comentó Hancock, pensativa y un poco preocupada también.
—Ya intenté salir de todas las maneras pero fue imposible—respondió Luffy casi leyendo la mente a la emperatriz que empezaba a pensar en simplemente destruir todo.
Al notar sus captores que no sabían lo que debían hacer, optaron por darles conocimiento gráfico acerca de la reproducción humana.
Es así como un holograma volvió a aparecer a un costado de la habitación. Ilustrando visualmente a través de videos aquel contenido que despertara el deseo o instinto sexual entre ellos.
En la pantalla aparecieron una pareja, hombre y mujer, los cuales empezaron a tocarse y acariciarse mutuamente, estaban desnudos, y se daban besos apasionados que lograron captar la atención de ambos azabaches.
A medida que el vídeo fue avanzando Hancock se empezaba a colocar más colorada y no podía evitar tapar sus ojos, por ver aquello tan vergonzoso.
—¿Por qué, nos muestran esto?—preguntó casi en un susurro. Ver aquellas escenas empezaban a hacer efecto en ella, aunque no lo entendiera del todo.
—Creo que quieren que hagamos eso, Hancock—dijo el azabache sin mirarla mientras se acomodaba su sombrero de paja, aquello sorprendió a la emperatriz—. Pero si no queremos... no tenemos por qué hacerlo.
La azabache se quedó sin palabras, ante lo dicho por Luffy. Era cierto, ellos no podían obligarlos a hacer aquello. Pero... ¿realmente no querían? Por su parte la princesa pirata, lo tenía claro. A ella no le importaría, ni le desagradaría estar de aquella manera tan íntima con su ser amado, el único hombre con el que podría intimar en su vida.
—Luffy... yo no...—sus palabras no salían, estaba muy nerviosa. Pero armándose de valor aclaró sus palabras—.Yo quiero, no me importaría estar así contigo... si eres tú, contigo... está bien.
Hubo silencio por varios segundos. El cual solo era opacado por el sonido de gemidos proveniente del vídeo que aún seguía reproduciéndose en el holograma.
—¡Oye, ya quiten eso, ya no es necesario!—alzó la voz el azabache y segundos después el holograma desapareció.
—Luffy...—La emperatriz se preguntó si Luffy accedería. Aunque tampoco veía otras opciones.
Luffy se acercó a Hancock la cual se encontraba sentada en la cama, a la expectativa de los sucesos que estarían por suceder.
—Hancock, la verdad, también me alegro de que sea contigo—sonrió, haciendo derretir el corazón de la fémina, y a la vez cambiando inmediatamente el ambiente de tensión por uno de confianza y relajación.
Continuará...
Indice
Capítulo siguiente[2]:
Titulo: Abducidos
Fandom: One piece
Shipp: Monkey D Luffy , Boa Hancock
Advertencias: Contenido sexual, violencia.
Clasificación: Madura +18
Sipnosis: Luffy es secuestrado por seres desconocidos. ¿Qué sucederá después?
Los personajes no me pertenecen, pertenecen a Eiichiro Oda.
Indice
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Epilogo
