Gakushuu observó con duda la mano frente suyo, los dedos largos estaban ligeramente doblados, invitándolo a tomar su mano.
Con miedo y sin estar convencido del todo, decidió seguir sus instintos, ese momento de adrenalina en donde nada le importaba.
En donde el mañana no era una preocupación, en donde no quería pensar, solo vivir, disfrutar un segundo del aire entrando por sus pulmones, su corazón acelerado y las luces brillantes de esa noche.
La impulsividad invadió su cuerpo, su cerebro se apagó, y solo por un instante pintó un hermoso recuerdo, que quedaría grabado en su alma por el resto de su vida.
Tal vez sería lo único de lo que nunca se arrepentiría.
Karma le sonrió, sin burla, alegría y locura pura. Quedó atrapado en esos ojos que lo miraban llenos de ternura y desafío.
Sin embargo, solo tomarse de las manos no era suficiente para ninguno de los dos.
Mientras el viento frío golpeaba sus mejillas, mientras las estrellas iluminaban el basto e infinito cielo, sus cuerpos se unieron en calidez.
***
Fundiéndose como uno solo, un momento en donde nada ni nadie existía. En donde no eran polos opuestos ni rivales.
Por esa noche nada sería imposible, incluso bajar la luna parecía algo ridículamente fácil.
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Estoy divagando un poco~












