Esperó que en cuanto salieran, Minerva le ofreciera al menos un minuto para poder explicarse, sin embargo, resultó una creencia fútil. En cuanto abandonaron el lugar, volvió a soltarle un montón de reclamos. Por Merlín. Aether la observó, internamente frustrado. ¿Acaso le iba a dar una oportunidad de decir algo, cualquier cosa? Apartó la mirada de ella mientras intentaba controlarse. Ni siquiera sabía porque lo hacía. A cualquier otra persona le habría soltado un montón de insultos escondidos en palabras refinadas y ostentosas, pero con Minerva no podía hacerlo. No podía tratarla de la misma forma que a cualquiera. Odiaba eso. "Minerva" pronunció su nombre con firmeza, aún sin girarse a verla, porque no quería hacerlo. Decidió dejar de lado los comentarios mal intencionados e ir al grano: "Te estoy ayudando porque quiero ayudarte" aclaró y esta vez estaba siendo completamente honesto. Él no sacaba ningún beneficio de esto. De hecho, creía que sólo le estaba causando sufrimiento y el deterioro de su sanidad mental. Siempre se había mantenido lejos de ella tanto por el peligro que representaba, como porque era mejor para él, para olvidar todo, para evitar recordar que ella existía. Así que sí, estaba sacrificando mucho. "Si no quisiera ayudarte, te prometo que ya te lo habría hecho saber" aseveró. "Así que, por favor, si en verdad quieres mi ayuda, necesito que dejes de reiterar lo que ocurrió en el pasado, lo cual recuerdo perfectamente bien, y pares de buscar dobles intenciones que no tengo" añadió. "Si quieres mi ayuda, te la estoy dando. Esto es para tu bien, así que creo que deberías aprovecharla." Tristemente, él sabía que, incluso si continuaba arremetiendo contra él, iba a continuar ahí ayudándola. Simplemente no tenía la fuerza para dejarla a su suerte.