Tras unos instantes se encogió de hombros ante la pregunta. No tenía ni idea. Sólo… Deseaba paz, cómo la que había encontrado en Francia, lejos de todo. ― No lo sé ―admitió. Desconocía cómo proceder. Tal vez debió quedarse allá, casarse con alguno de los sujetos que le presentaron… Quizá―. La verdad es que no lo sé… ―Estaba agotada. Quería sentarse o… No, no era suficiente.
No pudo evitar sentir tristeza al ver a la menos así de triste y perdida– ¿Te molestaría acompañarme un rato? Conozco un parque por aquí cerca... y tiene un jardín de flores donde nunca va nadie. Quizás podemos ir a descansar ahí un rato –ofreció. Ella no necesitaba un descanso realmente, pero Rowle tenía toda la cara de que ella sí.

















