ESTO NO ES UNA CARTA SUICIDA.
Esto no es una carta suicida, esto es una carta de...
Esperanza de vida
Debo empezar con lo que creo que es tener esperanza de vida, son estas cosas las cuales me hacen querer seguir esforzándome y seguir adelante. He pasado estas semanas pensando en estas cosas, realmente… no se si es por el momento por el que estoy pasando o simplemente que no me encuentro en las mejores condiciones, pero tardé más de 3 días en empezar a escribir, con lo que me gusta escribir, no encuentro la inspiración, realmente no encuentro cuales serían las verdaderas esperanzas de vida. Para cualquier persona, esto podría ser una tarea fácil, pero incluso así, a cada cosa que encuentro esperanzadora, le encuentro un “pero”.
Sé que estoy empezando mal.
Esperanza de vida…
Me dan esperanza las personas a mi alrededor, probablemente sean la verdadera razón por las que intento luchar diariamente. Se lo que es perder a alguien porque perdió la pelea, vi a mis familiares llorar, decirme que llorarían por mi… claro si yo lo hiciera, como intentando decirme que no lo hiciera, poniéndome esta carga, de “no lo hagas nos haces sentir así”.
Me estoy desviando otra vez…
Esperanza de vida…
Saben que me da esperanza de vida, pensar en lo feliz que podría ser, tapando todas estas heridas, cicatrices y brechas que tengo en el alma, en la mente y en el corazón, “Curándome”. Me da esperanza ver a mi mamá sonreír o escucharla reírse a carcajadas, llorar de la felicidad y no de la tristeza, verla mejorando y liberándose cada día, convirtiéndose en lo que ella siempre quiso ser y no pudo. Su avance, su metamorfosis o como ella diría su renacimiento como Fénix. Me da esperanza ver a mi hermano enamorado, realmente feliz, a pesar de todo… siempre voy a desear lo mejor para él. Saben que me da alegría, los chistes de mi hermana, siempre tan ocurrentes… la extraño.
Me da esperanza, pensar en que un día haremos un desayuno de señoras con mi mejor amiga, ya siendo señoras y hablaremos de nuestras complicadas vidas de adulto y de nuestras relaciones con nuestros esposos. Me da esperanza lo gracioso que suena.
Me encanta ver a mis amigos felices y me encantaría seguir viéndolos por mucho tiempo. Hace poco le pregunté a una amiga, cuál era el momento más feliz que recuerda conmigo, “El día que nos conocimos”, dijo sin dudarlo dos veces. Ella dice que le pedí que fuéramos amigas de una manera muy graciosa y sabría que eso duraría.
Me encanta la felicidad ajena, soy de las personas que lloran cuando algo bueno le pasa a alguien cercano, de las personas que lloran al ver llorar a alguien, incluso en una película. Y hablando de películas, me da esperanza, pensar en que algún día yo también tendré mi final feliz, que pasara saben a qué me refiero, estos problemas, esta mentalidad y esta tristeza dejará de estar atosigando y pasara, que iré a dormir en paz.
Mi esperanza de vida tendría que tratarse en algo que me pase a mi y no a los demás y eso me da esperanza, o más que esperanza es como un deseo, de esos que le pedía a las velas de cumpleaños por mucho tiempo, de esos que le pides llorando a la luna o de esos por los que rezas en la noches nuevamente con lágrimas en los ojos. Un día pedí que él se fuera…
Quiero esforzarme en mi pelea, quiero salir de ella, por que creo y espero con estas esperanzas, que haya alguien esperándome después de esta pelea con los brazos abiertos y decirme lo lograste, por esas personas quiero y sigo luchando conmigo misma.
No quiero derrumbarme.
Esas serían mis esperanzas de vida.
















