puede discutir lo que queda de velada, no es algo muy difícil para la castaña, pues una vez objeta que tiene la razón, la idea no se irá hasta que sea reemplazada con otra y agradecía por completo que de oceánicas esferas la conociera tan bien, como para darse por vencido sin más. ‘ ¿estás hablando de Holden? no sé por qué demonios no me sorprende que ese imbécil tenga la posibilidad de conseguir una motocicleta.’ niega reiteradas veces, siendo obvio como ignoraba el reclamo que provenía del joven, pues ciertamente no tenía cómo negar eso, ya que conocía perfectamente al de orbes esmeraldas y nuevamente, seguía sin desconcertarle que se hubiera tomado el tiempo para hacer eso. ‘ maquille a Holden porque me ayudo con unas fotos, nada del otro mundo, sabrá él en qué momento pudo mirarme las piernas, no es la gran cosa tampoco, ni que fuera el primero que lo hace.’ encoge los hombros, esperando despertar nada menos que el desinterés de su interlocutor. sin embargo, fue capaz de reconocer ese peculiar tono que lo delataba cuando algo le molestaba, era increíble lo mucho que se podía conocer a una persona y en el caso de este par, era impresionante la cantidad de tiempo que pasaban juntos, sería casi imposible no conocerlo de la forma en la que lo hacía ; así como él también la conocía, en ocasiones él era el único de hacerla reír, de encontrar la forma de hacerla hablar cuando algo le disgusta, la capacidad que tenía Matthew cuando se trataba de su persona, superaba la de la mayoría y eso era algo, que sin necesidad de destacarlo, se encontraba en el conocimiento del masculino. ‘ me he jodido el maquillaje por tu culpa.’ arruga la nariz, siendo tentativa la idea de restregar su diestra por toda su cara con el fin de deshacerse de ese desastre de una buena vez por todas. dispuesta a refutar, se ve interrumpida en cuanto éste se adueña de su mano, a lo que ella se limita a mantener los labios sellados, asintiendo mientras camina cuán infante tras él, cabizbaja para evitar que todos pudieran presenciar el gran daño hecho a su maquillaje. ‘ pareces abuelito con esos pañuelos, ¿no los tienes clasificados ni nada por el estilo? ’ tintes burlescos acompañan su indagación, arriesgándose a que éste haga realidad su advertencia, cosa que no le importaba, sus facciones no podían lucir peor. decide guardar silencio, virando los ojos con cada reproche que provenía de carmesíes impropios, manteniendo el contacto visual en todo momento, casi distrayéndose con lo concentrado que se encontraba aquel que buscaba limpiar lo que ya se encontraba dañado. lo único que queda de su disfraz, además de lo que cubre su anatomía, son los lentes de contacto que se pueden comparar con el intenso color de la sangre, que cubrían por completo los almendrados de la joven. sus palabras la toman por sorpresa, pues no advierte la presencia o la insinuación de estas hasta que le escucha, por lo que es inevitable que sus mejillas adquieran cierto rubor presentado en un rosáceo tono que contrasta, provocando que segundos después ella desvíe la mirada con un bufido. ‘ estás diciendo tonterías.’ no sonó como realmente quería, de hecho, eso lo soltó con un hilo de voz, cuidando no perder este mismo en un vago titubeo que amenazaba con tumbar sus muros. ‘ estás m-muy ebrio.’
❛ Pues parece que les rindió el tiempo para compartir muchas cosas. — no quiere entrar en detalles, las revelaciones hechas previamente por el masculino aún le hierven la sangre. Sus manos continúan, expertas en el arte de remover los residuos de pintura que aún se encuentran en sus mejillas. Cincela una sonrisa, apretando ligeramente con el pañuelo la nariz de la azabache; su única forma de castigarle por sus palabras. Eso de arruinarle más el maquillaje era otra de las amenazas que jamás se atrevería a cumplirle. ❛ Sí, de hecho este es con el que me sueno los mocos. — responde sin titubeos, imposible le es reprimir la carcajada atascada en su garganta. ❛ Espero no te hayan tocado algunos. — arquea una ceja, estableciendo ese tono bromista que de vez en cuando le caracteriza. Facciones que se endurecen conforme las palabras ajenas son vociferadas, un montón de pensamientos invaden de lleno su mente; aquellos detalles que pensó en callar se hacen presentes y exigen salida. Pone los ojos en blanco y deja que sus gestos hagan una mueca. No se distrae de su tarea principal, remover el resto de maquillaje que cubre el rostro ajeno. A pesar de la molestia que ahora lo invade, finaliza su tarea con cierta delicadeza; y en el momento que se dispone e enjuagar aquel pañuelo en el grifo no puede más, explota. ❛ Con esa cara que pones hasta parece que te he insultado. — reclama, un bufido se le escapa. ❛ Sí sí, cuando se trata de mí solo soy un ebrio diciendo tonterías, pero que no te lo venga a decir cualquier otro imbécil que conoces desde hace cinco minutos porque te tiemblan las rodillas. — exprime la tela entre sus manos, aún no está dispuesto a darle la cara. ❛ Además, tienes el descaro de platicarle tu vida a todo el mundo menos a mí, me tengo que venir a enterar por los extraños que maquillas lo mucho que te gusta tu amiguito el bailarín. — deja salir un suspiro, habiendo soltado todo lo que le daba vueltas en su cabeza. No se daba cuenta que su actitud de reserva hacia ella en aquellos temas era exactamente la misma, también la mantenía en las sombras, siendo que él le exigía vivir en luz.