"Todo en ese lugar le gustaba: el orden y la puntualidad, la profesionalidad y la calma. Allí la gente trataba con seriedad sus dolencias, pero intentaba vivir con normalidad. Eran simplemente personas corrientes, por eso a Wojnicz le parecían cordiales. Querían vivir como todos los demás, les gustaban las mismas cosas normales, llevaban unas chaquetas muy parecidas y unos sombreros panamá iguales. Se comportaban como es debido, actuaban siempre con mesura. Tenían buenas camas y sábanas limpias. Soñaban con cosas comunes: que sanarían, que vivirían muchos años, que llegarían a tener nietos y que el dinero ahorrado les sería útil en la vejez. Compraban solemnemente los pasteles en la pastelería, se tomaban en serio las noticias de los periódicos. Sí, eso era justo la «apetitosidad» que Wojnicz tanto anhelaba."
Tierra de empusas / Tokarczuk, O. (2024)












