I'm Proud 4 That but... I'm not going to lie...
Hubo un tiempo en que di todo de mí. Mi energía, mi tiempo, mi paciencia, mi amor. Estuve ahí en cada crisis, ofreciendo mi mano una y otra vez, incluso si yo estaba mal.
Estaba acostumbrada a pedir poco, a aguantarlo todo, a ser una mochila la cual llenaban de x y problemas.
Entendí el peso del pasado y el dolor de la enfermedad mental, y yo lo respeté y di mi hombro de apoyo. Pero también aprendí, con el tiempo y con cicatrices, que no tengo que cargar con todo sola. Que a la hora de contar algo sobre salud mental, todo debe ser recíproco. Que el amor verdadero, no agota, es paciente.
Hoy estoy aquí. Viva. Cansada de alguna que otra cosa, pero sí, viva.
Y estoy increíblemente orgullosa de mí misma, porque no fue fácil. Porque hubo días en que quise quedarme cuando en realidad tenía que irme. Porque amé con locura y eso nunca fue una debilidad, aunque muchas veces lo pareciera.
Sobreviví a una relación en la que se me pedía ayuda, y cuando yo la pedía se me daba poco. No solo sobreviví, sino que salí sabiendo lo que merezco. Y los límites que tengo. Lo quise pero no como antes... De lejos.
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