Luna y Sol se encuentran en el grado 22 de Virgo para dar comienzo a un nuevo ciclo en relación con trabajo, salud, esfuerzo, constancia, dedicación, entrega y servicio. Virgo nos impulsa a trabajar incansablemente por nuestros objetivos, con humildad, sin esperar nada a cambio.
Luna-Sol forman un gran trígono a Júpiter-Urano en Tauro, y a Plutón en Capricornio, todos retrógrados. Esta energía tan potente y poderosa nos indica que, lo que sembremos ahora, nuestros deseos para este nuevo ciclo, estarán alineados con nuevos ciclos de poder y expansión económica, con nuevas ideas y paradigmas acerca de cómo vivir y cómo explotar los recursos del planeta, con las innovaciones y la renovación de las estructuras que hasta ahora sostenían el mundo. Pero aún no lo veremos tan claramente, ya que este cambio está en proceso de reacomodamiento y revisión. Cuando Júpiter y Plutón vuelvan a marchar hacia adelante podremos comenzar a vislumbrar lo que se avecina.
Además, Luna y Sol en Virgo forman una oposición a Neptuno retrógrado en Piscis, y habrá que hacer un esfuerzo por poner los pies en la tierra y no caer en falsas ilusiones, fantasías o predicciones apocalípticas. No nos autoengañemos ni dejemos que nos seduzcan con promesas que nadie podrá cumplir. Virgo nos recuerda que debemos trabajar nuestra individualidad, pulir nuestro diamante interno para llegar a ser lo que realmente deseamos ser, sin olvidar nuestra vocación de servicio a los demás.
El regente del signo, Mercurio, se encuentra domiciliado y aún retrógrado, pero a punto de iniciar su marcha hacia adelante, lo que significa que el periodo de revisión, de volver a analizar y calcular recursos/dinero/trabajo/gastos, etc. ha llegado a su fin y tenemos que seguir adelante con lo que contamos. La austeridad es una característica muy virginiana.
Asimismo, Mercurio forma una oposición a Saturno retrógrado en Piscis, lo que implica que todo aquello que digamos o pensemos a partir de ahora será medido, limitado, riguroso, en función de una vocación más alta que nuestra individualidad.
Por otro lado, Marte en Libra, exiliado, pero directo, forma una oposición a Quirón en Aries, quien se encuentra en conjunción a Eris y el Nodo Norte. Estos aspectos podrían ayudar a resolver conflictos y discordias del pasado, para seguir adelante en este nuevo ciclo nodal que nos pide sanar nuestra individualidad, nuestro ser más auténtico, en detrimento de la condescendencia social, lo que nos desdibuja y obliga a callar el conflicto interno.
Al mismo tiempo, Venus en Leo, directa, forma trígono a Quirón y cuadratura a Júpiter-Urano Rx en Tauro, por lo que posibilita la sanación de vínculos y orgullos heridos, en favor de cierta equidad social. Pareciera que debemos dejar atrás los intereses personales y optar por lo que sea más equitativo para todos, aunque no nos guste.
Esta lunación nos invita a un tiempo de meditación, silencio, revisión, austeridad y compromiso con el trabajo interno. Como una semilla que pasa meses en la oscuridad de la tierra antes de emerger, así brotará un nuevo ciclo de vida donde seremos mejores seres humanos, alineados a la vida y nuestro propósito divino, entregados al servicio hacia los demás. Esa es la propuesta de Virgo en este momento.
¡Feliz luna nueva! A dar lo mejor de uno mismo.