Luis Foncillas "Koitz" presenta el libro de fotografías "Gay Fire Island", una localización a una hora de Nueva York habitada por la comunidad LGTBI+.
"I'm Dorothy Gale from Kansas"
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
Three Goblin Art

★
tumblr dot com

❣ Chile in a Photography ❣
KIROKAZE
taylor price
wallacepolsom

ellievsbear
untitled
Sweet Seals For You, Always

@theartofmadeline

⁂

oozey mess

izzy's playlists!
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
Noah Kahan
seen from Philippines
seen from Chile
seen from Ukraine

seen from T1

seen from France
seen from Ukraine
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Slovenia
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from Spain
seen from Germany
seen from Austria
@luisfoncillas
Luis Foncillas "Koitz" presenta el libro de fotografías "Gay Fire Island", una localización a una hora de Nueva York habitada por la comunidad LGTBI+.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
With the lehendakari Ibarretxe in New York
Primeros datos sobre las explosiones en Boston (Ganbara de Radio Euskadi)
Las principales cadenas de televisión indican que hay "numerosos heridos", varios de ellos graves, y están mostrando imágenes de los servicios de emergencia.
En 1983, mi compañero el cámara Iñaki Navascués y yo, grabamos en un callejón de la Plaza del Castillo, en Iruña, el que sería el "primer videoclip" del grupo Barricada. El montaje lo hizo Xabier Zaldua. Se emitió en el Gaur Egun y recientemente se ha emitido en el programa que dirige Rosa Zufía "Gracias Petrov" en ETB.
Se me puede ver, haciendo las preguntas al final del video. Parece que fue ayer...
http://www.eitb.com/es/videos/detalle/1244266/video-las-vulpes-barricada-musica-1983--gracias-petrov/

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Reportaje sobre Haití publicado en Berria en 2010, un año después del devastador terremoto
Llego a Haití procedente de Nueva York. Es invierno, un día de principios de febrero, pero nada más tocar tierra en el aeropuerto de la capital, Port-au-Prince, un calor sofocante se apodera de mi. Salimos de la única terminal del aeropuerto donde, de inmediato, nos atosigan decenas de hombres, la mayoría jóvenes, que pelean entre sí para ofrecernos sus servicios; ¿quieren cambiar dinero?, ¿necesitan un taxi, un conductor, le llevo las maletas?, nos espetan casi al unísono mientras intentan arrancarnos el equipaje de las manos. Hay varios momentos de tensión y empiezo a pensar seriamente si viajar a Haití ha sido un inmenso error, como me decían muchas personas antes de salir. Me alegro de que un conductor venga a buscarnos para llevarnos al hotel. Camino del hotel, me sorprenden la precariedad de las construcciones, las montañas de basuras desperdigagas por todas partes, la cantidad de gente que va de un sitio para otro como si no tuviera un destino concreto. Hombres y mujeres esbeltos, atractivos incluso a pesar de la evidente desnutrición de muchos de ellos. En general tienen miradas tristes, un tanto perdidas pero, como podré comprobar a lo largo de este viaje, son gentes orgullosas, pero sin arrogancia; son pobres pero no han perdido la dignidad. Antes de ir al hotel decidimos ir a comer a un restaurante en que tras la celebración de un banquete privado apenas queda comida. Después nos vamos a una pastelería de Pétion-Ville a comer unos dulces. Al salir, un chaval me pregunta si quiero comprar flores, inmediatamente se acerca otro. Les doy unos dólares y me dejan que les haga una fotografía. Será una de mis primeras fotos en Haití. Sus miradas --tan intensas como la de casi todos los haitianos que se pondrán frente a mi cámara-- estarán presentes durante el resto del viaje. El hotel no está lejos. Nos montamos en el coche y llegamos al establecimiento que fue construído en 1947 y que parece estar anclado en el pasado: sus muebles de los 50, el limpiabotas que cada mañana nos recibe camino del restaurante, la decoración de las habitaciones... La web del hotel dice que este está lejos de las turbulencias de la ciudad, en las colinas de Port-au-Prince, pero cerca de las tiendas, galerías de arte y restaurantes de Pétion-Ville (la zona más rica de Haití donde tienen su sede los bancos y los diplomáticos). El hotel no decepciona. Desde sus magníficas terrazas se observan la capital, el puerto y el aeropuerto y también desde ahí pueden apreciarse las pequeñas y débiles construcciones que rodean el hotel. Supongo que la mayoría de ellas, como el hotel, el Montana, famoso por su elegancia y su comida criolla, estarán hoy desaparecidas. Es el 14 de febrero de 2009, once meses antes del terremoto que acabó con la poca esperanza que le quedaba a un país arrasado por décadas de miseria, dictadores y desastres naturales. Repaso algunas notas que tomé aquellos días y llego a la conclusión de que el hotel Montana era un oasis de riqueza en medio de un desierto de pobreza. Estas semanas, me han sorprendido las afirmaciones de algunos enviados especiales que aseguraban que los haitianos estaban decepcionados por la respuesta de su gobierno. Decir eso es no conocer el país ya que el haitiano nunca ha confiado ni en su gobierno ni en sus gobernantes aunque con el Presidente René Preval en el Palacio presidencial algunos parecían tener alguna esperanza y ello a pesar de su fama de alcóholico. Nada más producirse el terremoto, que derribó también la mansión oficial del mandatario, los haitianos bromeaban diciendo que Preval había sobrevivivo porque se encontraba en el sótano bebiendo. Y es que los haitianos no pierden el sentido del humor ni en los momentos más difíciles. Ya entonces sorprendían las estrechas y mal asfaltadas carreteras en las que, si un coche se avería, los atascos pueden durar horas. De hecho me vi atrapado en algunos de ellos. Antes del seísmo, en Haití apenas había maquinaria pesada. Las carreteras se construían con dinero de la Unión Europea pero con maquinaria y contratas llegadas desde la vecina República Dominicana. Apenas había servicios de emergencia. En 2006, en la capital ta solo 26 policías ejercían también de bomberos. Port-au-Prince era, hasta el terremoto del pasado 12 de enero, el lugar al que cada año llegaban miles de habitantes procedentes de las zonas rurales en busca de una vida mejor. La super población era tal que era prácticamente imposible conocer el número de habitantes ya que, por no haber, no había ni un censo oficial creíble. Port-au-Prince nunca estuvo preparada para acoger a los entre 2 y 3 millones de habitantes que se cree vivían hacinados, muchos de ellos sin agua y sin electricidad, rodeados de sus propias basuras que nadie parecía recoger. Por la noche daba miedo circular por las "calles" de las afueras de la capital donde gentes sin rostro --debido a la oscuridad-- se agolpaban alrededor de las fogatas. Imágenes que, salvando todas las distancias, me recordaron a algunas películas de los 70 y de los 80 en las que aparecen los pobres de Nueva York en torno a las hogueras que encendían en enormes bidones para luchar contra el frío invernal. Durancia mi estancia en Haití visté zonas rurales como Fond Verrettes, Les Cayes, Petite Rivière o Fond-des-Blancs, muchas de ellos todavía más empobrecidos después del paso de varios huracanes en 2008 pero, sin lugar a dudas, el lugar más sorprendente fue la localidad de Jacmel, que celebra uno de los carnavales más coloridos y vibrantes del mundo, pese a ser uno de los más desconocidos internacionalmente. Jacmel, también conocida en taíno como Yaquimel, es una ciudad de unos 140.000 habitantes, fundada por los franceses en 1698. Hasta la llegada del terrremoto la ciudad apenas había cambiado. Desde finales del siglo XIX, muchas de sus casas consevaban los pilares y balconadas traídas desde Francia que recordaban al barrio francés de Nueva Orleans. En muchas de estas mansiones se elaboraban las máscaras y figuras de animales realizadas en cartón piedra, que pintaban de mil colores para el disfrute de locales y foráneos durante el carnaval de la ciudad, uno de los más madrugadores del país, que tiene lugar una semana antes que el famoso de Port-au-Prince. Vuelvo a repasar mis notas en las que escribí: "el carnaval haitiano no está pensado para los turistas sino para el disfrute de los propios haitianos". El carnaval de Jacmel es una mezcla de arte, bailes, canciones y música. Las bandas de música me recordaron a las de las peñas de Iruña. Supongo que la mezcla de alegría, alcohol y la cercanía de los cuerpos sudados produce sensaciones similares en cualquier lugar del planeta aunque aquí el centro de la fiesta no sea el toro sino las máscaras y los disfraces que, al igual que en lugares como Nueva Orleans, preparan con cariño y esmero durante todo el año. Sigo leyendo mis notas: "el de Jacmel es un carnaval violento en el que participa todo el pueblo de una u otra manera; el desfile dura horas y en él participan niños adolescentes y adultos con disfraces multicolores". Por la vía principal de Jacmel, abarrotada de público, desfilan vacas, dinosaurios, peces, cebras, leones, tigres, rinocerontes, jirafas o elefantes, por citar algunos de los animales de esta selva multicolor que es la calle. Algunas de las máscaras y de los disfraces son infantiles pero algunos dan auténtico miedo, como algunos de los personajes que pasean por el medio de la calle y que asustan a los más pequeños y a algunos de los turistas que se han acercado a Jacmel. Sacar fotos es toda una odisea, uno de los empeños más difícles a los que me he tenido que enfrentar como reportero. Los carteristas aprovechan la muchedumbre para robar a todo aquél que parece tener algo de dinero. Se notan las manos en los bolsillos, en la mochila, en la entrepierna... Al final, agotado, sudoroso y sin un dólar en los bolsillos vuelvo al lugar de encuentro desde donde salimos en busca del coche. Una vez más, Iruña y los Sanfermines vuelven a mi mente mientras intentamos salir de aquélla calle abarrotada de gente y de las bandas que llenan la ciudad de una música que este año no se escuchará y es que Jacmel, como Port-au-Prince o Carrefour fueron algunas de las ciudades más afectadas por el terremoto. Jacmel acaba de adquirir de forma provisional el título de "patrimonio de la humanidad" de la UNESCO, un programa que se dedica a catalogar, preservar y dar a conocer lugares de importancia cultural o natural excepcional para la herencia común de la humanidad. Y es que la cultura de jacmel era y volverá a ser cuando logre recuperarse, excepcional. La noche se nos echó encima e iniciamos el camino de regreso hacia el Montana, un hotel que, como las mansiones de Jacmel, no pudo soportar las sacudidas de la tierra. Nos esperan otras 3 horas de viaje para recorrer los 40 kilómetros que separan a esta localidad turística de Petion-Ville. Leo una de las notas finales que escribí hace exactamente un año: "El carnaval no es negociable, se celebra pase lo que pase y lo celebra toda la población". Supongo que me refería al carnaval de Jacmel que, como la mitad del país, llora a sus muertos y desparecidos mientras logra salir, sin apenas ayuda, de otra prueba "divina".
Entrevista de Teresa Yusta en Hágase la luz de Radio Euskadi
La Noche Despierta con Javier Dominguez.
Cobertura junto a Dani Álvarez de los actos conmemorativos del 10 aniversario del 11-S en Nueva York. Septiembre de 2011
Con los compañeros de la noche de Radio Euskadi en la sede central de eitb en Bilbao en octubre de 2011 (Gracias a Arantza Prado por la foto hecha con su móvil)

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Cobertura de los oscars de Hollywood en febrero de 2005.
¿Parezco cansado? Cansado es decir poco, estaba agotado pero estos viajes relámpago son así. Mucho trabajo y poco glamour.
Con Helen Thomas en Boston en 2004