Rodó los ojos, aunque la sonrisa que había dibujada en sus labios demostraba que no estaba realmente molesta, sobretodo porque sabía que Lucio no iba a negarse. “No digas eso, Luchi, ahora mismo no nos sobra el dinero, pero eso no quiere decir que vaya a ser siempre así”, dijo mientras le daba unos cuantos M&Ms, “Cuando seas un médico de renombre, podrás comprarte todas las bolsas de dulces que quieras”.
“bueno, para lo de médico de renombre falta bastante igual...” porque así consiguiera el dinero para poder costearse la universidad, tardaría unos cuantos años en recibirse. aún así, acepta los dulces y se los lleva a escondidas a la boca. “¿vamos a ir a buscar algo para comer? que de todas formas, quiero probar todo lo que sirvan”.











