Fueron muchas noches dando vueltas sin poder dormir.
Pensando todas las formas posibles de irme, o de juntar fuerzas para quedarme.
Supongo que era porque había días donde confirmaba que nunca más iba a amar a alguien como a vos y eso me hacía sonreír mucho.
Pero también había días donde veía el suelo derrumbarse porque definitivamente no volvería a amar a alguien como a vos.
Mi culpa fue intentar una y otra vez que todo de mi fuera suficiente.
A veces quiero irme sin hacer ruido, pero a veces, como hoy, quiero explicarte porque no tuve otra opción.
Esta todo borroso en mi mente, porque sé que se necesita una cantidad astronómica de dolor para irse.
Y no es que me hayas hecho algo malo, y eso pone las cosas más difíciles. En ningun lado te dicen que hacer cuando una persona realmente buena te lastima.
Y sé que una vez que este lejos voy a entender las cosas. Pero ahora no puedo salir del bosque y no quiero hacerlo.
Y sé, porque conozco mi alma, que si me voy no regreso, y eso es lo más aterrador.
Cada vez que cierro mis ojos quiero aferrarme a la idea de que tengo que intentarlo un poco más.
Pero me rompe la piel sostener tanto una cuerda tan pesada.
No puedo odiarte, ni dejar de amarte de esta manera. Supongo que estoy pagando el precio por estos años en el paraíso.
Y no tengo el valor suficiente para explicarte lo que pasa, porque entre tanto caos, yo no lo entiendo, y no me veo capaz de pararme adelante tuyo con el corazón en la mano, para decirte porque me duele esto; Y es que ni siquiera lo sé.
Y si sirve de algo, aunque lo dudo, quiero que sepas que te hice mi mundo entero, y que lo intenté una y otra vez.