Lo mejor sucede cuando dejas de preocuparte por lo que no puedes controlar, cuando dejas que las cosas pasen cómo deben de ser, cuando te levantas, te miras al espejo y no planeas nada más que tus propios proyectos personales. Y es ahí cuando la vida parece cambiar y cambia lo que antes te importaba, porque de repente ya no duele tanto. Comienzas a dejar ir personas que ya no te sanan, que en lugar de eso solo se empeñan en marchitarte. Vas y vienes, y de repente llorar ya no significa lo mismo, ahora lloras de risa, antes llorabas de dolor. Ahora buscas tu felicidad, no quién te haga feliz. Y personas nuevas llegan y te hacen darte cuenta que todo se puede ver de manera diferente si aprendes a mirarlo de otro ángulo. La vida fluye, y todo influye. Las cosas pasan e incluso aquello que antes te hacía sufrir, hoy ya no importa. Aceptas que los amores del pasado siempre serán cicatrices del presente, y que todos las llevamos bien presentes en el corazón, en forma de heridas que poco a poco aprendieron a sanar. Aprendes a vivir con eso, y de repente ya no comparas, y de momento la paz sustituye al sentimiento de desesperación y añoranza por alguien que nunca será tuyo. Pero sobre todo, cuando dejas de preocuparte por lo que no puedes controlar, de repente, sucede todo lo bonito que tiempo atrás creíste que nunca te pasaría, tu vida comienza a fluir de mejor manera. Cuando las personas que te hirieron regresan, aprendes a decir que no, que no de nuevo al dolor en personas cuchillo. Y te conviertes en flor de cuatro estaciones, en todas floreces, no siempre de la misma manera, pero siempre estás ahí, presente. Luchando incansablemente por vivir.✨














