Naasón Joaquín: “Esta letra MATA”...
En su presentación del 18 de enero de 2015 en Santiago de Chile, Naasón Joaquín afirmó que la Biblia es letra QUE MATA aludiendo al pasaje de 2 de Corintios 3:5-6.
Naasón demuestra así de manera contundente la FALSEDAD de su "apostolado" al ignorar por completo el contexto real del pasaje y lo que en realidad el Apóstol Pablo estaba diciendo.
Desde el auge años atrás a esta parte de la “unción”, “los ungidos”,“los nuevos apóstoles”, etc. etc. etc. cuando se confronta a sus seguidores con la Palabra de Dios, la respuesta de muchos una vez que no saben cómo defender sus postulados con la Biblia en la mano, es decir: “La letra mata, el espíritu vivifica”.
Parece que también Naasón forma parte de esos que lo han aprendido, igual como los pericos aprenden a decir ciertas palabras o ciertos sonidos. En realidad, no saben lo que significan esas palabras del apóstol Pablo, sencillamente porque NO han leído ni estudiado la Escritura al respecto, porque si lo hubieran hecho, y consecuentemente hubieran entendido cual es el contexto y el sentido de esa frase, jamás argumentarían con ella para defender sus espurios planteamientos.
Veamos pues un breve análisis de esa porción escritural para comprobar que Naasón Joaquín ESTÁ EQUIVOCADO y por lo tanto su "APOSTOLADO" es completamente FALSO.
2 Corintios 3: 5, 6) “… no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”
1.Pablo defiende su ministerio ante los corintios:
El apóstol Pablo escribe a los corintios, y en ese contexto, les expresa defensa de su ministerio: (V.1) “¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros?”.
Sabemos de la dureza de muchos de ellos, y de cómo eran tan fácilmente permeables a la doctrina de los falsos apóstoles de aquel tiempo, tal y como ocurre ahora con LLDM. Por ello, Pablo hace una defensa de la fe y de su ministerio como canal de expresión y enseñanza de la fe.
De ese modo, Pablo da a conocer su total confianza en Dios al respecto: (V. 4) “Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios”.
Esa confianza de Pablo, insiste él, no es en sí mismo, sino en Dios, y en ese sentido exime su debilidad como hombre falible con honestidad ante sus lectores: (V. 5) “no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios”.
Tal es el grado de confianza de Pablo en Dios y en su llamamiento en Él, que va más allá, y expone ante los corintios una verdad, quizás algo oculta a los ojos de ellos, engreídos muchos de ellos (ver 1 Cor. 4:8). Esa verdad es que él y los que estaban con él, fueron constituidos por Dios “ministros competentes de un nuevo pacto…” (V. 6)
2. El nuevo pacto, superior al anterior:
Ese nuevo pacto es el que todos conocemos. Es el pacto de Dios hacia los hombres por Cristo, y en Cristo. Pablo les decía a los corintios que él fue escogido por Dios para dar a conocer esa bendición divina.
Con esto que está hablando sobre un nuevo pacto, Pablo da a entender que existe un pacto anterior. Este es el antiguo pacto, conforme a lo expresado por Dios por mano de Moisés: es decir, la Ley mosaica.
Ese “nuevo pacto” es efectivo en misericordia hacia el creyente, porque suministra el perdón de Dios, cosa que el anterior no hacía. En cambio, la “letra”, entiéndase aquí, la ley y su exigencia de cumplimiento, no podía cumplir su requisito más básico de amor y misericordia: el perdonar al pecador.
Por lo tanto, Pablo cuando habla de “un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu” (V. 6), se está refiriendo a eso mismo.
Hasta aquí ya podemos entender mejor el sentido de lo que ahora acabaremos de ver y comprender. Nótese pues, que la letra es el “espíritu” del ANTIGUO PACTO, y el “espíritu”, es el ESPÍRITU SANTO, dado por Dios a través y en función del “NUEVO PACTO”.
(V. 6) “el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”:
¿La letra mata? Sí. Esa letra – reiteramos – es la exigencia de santidad de un Dios Santo a una humanidad caída. Mata, porque produce muerte, ya que NADIE excepto Jesús, pudo cumplir con esas exigencias divinas.
La letra mata de dos maneras:
1) Resulta en una muerte en vida. Ahí tenemos el ejemplo del mismo Pablo antes de conocer a Jesús. El pensaba que era agradable a Dios porque buscaba el cumplir con la letra de la ley, pero estaba muerto en sus pecados, como él mismo lo dice.
2) Resulta en muerte espiritual. Por su misma incapacidad de salvar, la letra (la ley) enviaba a aquel que se esforzaba en cumplirla a la perdición eterna.
Como hemos visto entonces, y a modo de recapitulación:
“la letra mata, mas el espíritu vivifica”:
La “letra” ES LA LEY de Moisés en su calidad de exigencia de santidad, hacia un cumplidor externo de la misma, buscando el así salvarse, y obteniendo lo contrario: muerte.
El “espíritu” es el Espíritu Santo, el cual descendió para ratificar el nuevo pacto, y dar vida a los que reciben a Cristo a lo largo de los siglos.
Como puede verse, nada de todo esto tiene que ver con utilizar esa frase bíblica para escudarse en un posicionamiento de error doctrinal o de costumbre o acción, tal y como argumenté al principio.
Nos preguntamos entonces Si Naasón Joaquín fuera de verdad un APÓSTOL enviado por Dios el cual como afirman los LLDM, y recibe todos los días revelación divina, ¿No debería por lo menos CONOCER el simple contexto de un sencillo pasaje bíblico?. ¿Puede ser un verdadero apóstol ser tan IGNORANTE de algo tan elemental?.