solo espero que esto me sirva de lección para no mostrarme ante nadie más tan vulnerable como lo fui hoy.

ellievsbear
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
ojovivo
h

shark vs the universe
Sade Olutola
Game of Thrones Daily
I'd rather be in outer space 🛸
YOU ARE THE REASON
$LAYYYTER

⁂
Sweet Seals For You, Always
Keni
"I'm Dorothy Gale from Kansas"

blake kathryn
Lint Roller? I Barely Know Her

if i look back, i am lost

seen from United States

seen from Italy

seen from Malaysia

seen from Türkiye
seen from T1

seen from Malaysia

seen from Türkiye
seen from Saudi Arabia
seen from United States
seen from Italy
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from Austria

seen from Italy
seen from United States

seen from United States
seen from Italy

seen from United States

seen from United States

seen from United Kingdom
@lia-1612
solo espero que esto me sirva de lección para no mostrarme ante nadie más tan vulnerable como lo fui hoy.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
"Tercera ley de newton, la única manera de que los humanos descubran cómo llegar a alguna parte, es dejando algo atrás".
Christopher Nolan, Interstellar (2014)
-jnai
:( justo cuando ya tenía todo listo.
Estos días me han parecido una tortura el estar respirando.
Sagitariana

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
¿Primero Dios o primero el amor?
Esta es una pregunta que me he replanteado muchas veces.
Hace un año me entregué a Dios. Todavía recuerdo aquel momento en el que, llorando y de rodillas, le dije: “Que se haga tu voluntad y no la mía.” Sin embargo, ahora que miro atrás con más calma, me doy cuenta de que muchas veces he seguido haciendo mi propia voluntad.
Es curioso, porque sé que Dios me ama y me cuida de maneras que a veces parecen imposibles de ignorar. A lo largo de mi vida me ha dado señales, pequeños recordatorios de que está presente, atento incluso cuando yo me distraigo o me alejo.
Hace unos días estaba en el bosque. No podía dormir, así que decidí salir a caminar. Me alejé un poco del campamento y, rodeada por las estrellas y el sonido de los árboles moviéndose con el viento, comencé a hablar con Él.
—Mi Señor, mi Dios, creador de este cielo y de esta tierra, perdóname si durante este tiempo te he abandonado. Hoy vuelvo a estar aquí, con lágrimas en los ojos, porque no sé qué estoy haciendo con mi vida. Ayúdame a no perderme de tu camino. Yo quiero amar, pero sin perderme y sin perderte.
Y entonces sucedió algo que guardaré en mi corazón. Justo cuando terminé de pronunciar esas palabras, una fuerte ráfaga de viento comenzó a soplar entre los árboles. Tal vez para otros habría sido una coincidencia. Para mí fue un recordatorio. No tengo la certeza de explicar lo que ocurrió, pero sí la certeza de lo que sentí: que Dios estaba allí.
Y es precisamente ahí donde nace esta reflexión.
Quiero amar. Amo la idea del amor y de compartir la vida con alguien. Pero ya no quiero amar como lo hacía hace un año, ni como lo hacía hace unos meses. No quiero construir relaciones desde el miedo al abandono. No quiero desgastarme intentando demostrar constantemente que valgo la pena para que alguien decida quedarse. No quiero poner mi valor en manos de otra persona.
Quiero un amor distinto.
Quiero un amor donde Dios ocupe el primer lugar. Un amor que no me aleje de Él, sino que me acerque más. Un amor que no me haga olvidarme de quién soy, ni me lleve a sacrificar mi paz por miedo a perder a alguien. Quiero aprender a amar desde la seguridad de saber que mi identidad no depende de ser elegida por una persona, sino de haber sido amada primero por Dios.
Porque cuando Dios está en el centro, el amor deja de ser una búsqueda desesperada por llenar vacíos y se convierte en una elección libre, sana y consciente.
Y quizás eso es lo que estoy aprendiendo: que poner a Dios primero no significa renunciar al amor, sino aprender a amar de una manera que no me haga perderme a mí misma ni perderlo a Él.
¿Qué es lo que me gusta y por qué me cuesta comprender que eso también forma parte de mi personalidad?
Durante estas últimas semanas me he preguntado qué es lo que realmente me gusta. A veces siento que adopto hobbies o intereses que no son completamente míos, como si todavía estuviera intentando descubrir qué cosas me representan de verdad y cuáles simplemente han llegado a mí por influencia de otros.
Al hacer una lista, encontré algo curioso: más que gustarme ciertas actividades, me gusta una forma específica de experimentar el mundo.
Me gustan los museos. Me fascina la manera minuciosa en que cada objeto, pintura y recuadro es colocado con intención. Me gusta leer las explicaciones, pero también interpretar las cosas a mi manera. La iluminación cálida, el silencio y la sensación de estar rodeada de historias me hacen sentir abrazada.
Me gustan las flores. Encuentro mucha paz en el verde de los tallos, en la suavidad de los pétalos y en la forma en que la luz las atraviesa. Hay algo en ellas que me transmite calma y felicidad. También disfruto cuidarlas; a veces pienso que, en el fondo, me gustaría ser cuidada de la misma manera: con delicadeza, atención y cariño, procurando que nada me haga marchitar.
Amo los ramos. Es curioso que, aunque amo las flores vivas, también me emocionen aquellas que han sido reunidas para formar un ramo. Me gusta observar cómo cada flor complementa a las demás, creando una armonía única. Hay algo en ellos que siento profundamente mío, como si reflejaran mi manera de ver la belleza: en los detalles, en la combinación de elementos distintos que juntos crean algo especial.
Amo los senderos y las calles con arquitectura colonial. Disfruto caminar sin prisa, observando fachadas, ventanas, colores y pequeños detalles que cuentan historias. Es como viajar en el tiempo por unos momentos y permitirme imaginar las vidas que han pasado por esos lugares.
Me gusta comer en lugares bonitos. No se trata solo de la comida, sino de la experiencia completa. Me gusta sentir que el espacio fue pensado para hacer sentir bien a quienes lo visitan, como si cada detalle buscara brindar un pequeño refugio.
Amo los cuerpos de agua. Me gusta escuchar cómo el agua corre entre las piedras, observar las ondas que se forman en la superficie o incluso detenerme frente a un simple charco. Creo que cada uno tiene su propia vida, su propio ritmo y su propia historia, si uno se toma el tiempo de prestar atención.
Tal vez lo que estoy descubriendo es que no me atraen únicamente las flores, los museos o los senderos. Lo que realmente amo es la belleza tranquila: aquello que invita a detenerse, observar y sentir. Me conmueven los detalles, el cuidado, la armonía y las cosas que parecen simples, pero que guardan una profundidad que no todos notan.
Quizá eso también es parte de mi personalidad.
Valquirico
Por muchos meses, este fue mi refugio. Podía caminar sola por sus callecitas y sentirme bien. No sentía que necesitara de alguien para estar allí; era el lugar donde encontraba paz.
Veía colibríes entre las flores y los rayos de luz posarse sobre cada planta que habitaba ahí. Sendero tras sendero siempre había algo nuevo por descubrir, y por un tiempo creí que mi propia compañía era todo lo que necesitaba.
Hace mucho que no lo visito como antes. A veces pienso en aquellos días y los extraño más de lo que quisiera admitir. Extraño la calma, el silencio, la ligereza con la que caminaba sin buscar nada más que el siguiente rincón por explorar.
Y me pregunto si una parte de mí se quedó ahí. La parte que se sentía suficiente, la que encontraba belleza en las cosas pequeñas y paz en la soledad.
¿Algo de mi autonomía se habrá quedado entre esos senderos?
Creo que sí
Y quizá ya es momento de volver a buscarla.
¿Pedir o insistir?
Soy una mujer romántica. De esas que esperan flores sin motivo, cartas escritas a mano, mensajes largos a mitad de la noche, citas planeadas con ilusión, ser admirada en silencio y que le tomen fotografías simplemente porque alguien la vio y pensó: qué bonita se ve hoy.
Hace algunos años estaba convencida de que eso era lo mínimo que merecía. No porque fuera exigente, sino porque creía que el amor también se demostraba en los detalles. Ahora, en cambio, hay días en los que siento que estoy pidiendo demasiado.
¿Realmente lo hago?
Sé que no.
Entonces, ¿por qué se siente así?
Romanticizing my existence
¿Qué fue lo que me llevó a sentirme insuficiente?
Es una pregunta que me he hecho durante los últimos meses. Sé que muchas veces no fui elegida, pero incluso en esos momentos lograba convencerme de que no era culpa mía, sino simplemente una decisión de la otra persona.
Al final, quienes formaban parte de mi pasado siempre terminaban regresando. Y entonces me preguntaba: ¿qué era exactamente lo que buscaban en mí? Incluso ahora, en el presente, sigo haciéndome la misma pregunta: ¿qué es lo que les gusta de mí?
A veces me siento como una caja de Pandora vacía, como si nada de lo que soy fuera realmente auténtico. Como si las versiones de mí que los demás ven no coincidieran con quien soy cuando me quedo a solas conmigo misma.
Tengo una pareja, y aunque la amo, me he dado cuenta de que mi necesidad de sentirme validada por ella solo me hace sentir más perdida. No quiero que mi felicidad ni mi capacidad de amarme dependan de las palabras, acciones o sentimientos de alguien más.
Por primera vez, quiero aprender a amarme por mi cuenta. Quiero encontrar valor en quien soy sin necesitar que alguien me lo confirme. Quiero sentirme suficiente incluso cuando nadie me esté mirando, porque tal vez el amor más importante que me falta recibir es el que todavía no he aprendido a darme a mí misma.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Solo una chica fingiendo ser interesante.
no compararme, amarme, valorarme, sentirme suficiente, soy suficiente, me merezco el mundo y yo sola me daré ese mundo.
Si, te mentí. Amo las flores que no tengo que pedir. Amo las citas que no tengo que planear. Amo sentirme segura, las cartas de amor y que me cuentes tu día. Amo cuando hay fotos mías en "tus" redes sociales o comparten cosas sobre mi. Amo los actos de servicio, el tiempo de calidad y las pequeñas sorpresas. AMO ser amada en voz alta.
¿No les pasa que tienen una novia que intenta integrarlas a un hobby que le apasiona, pero ustedes no son especialmente buenas en ello? Entonces empiezas a sentirte insuficiente y a pensar que, por no estar a su nivel, algún día podría cansarse de ti o sentir que solo le estorbas.
A mí me pasa. Siempre doy mi 100% e intento involucrarme porque sé que eso la hace feliz. Aunque no sea algo que naturalmente me guste o en lo que destaque, me nace hacerlo porque me importa ella. Sin embargo, cuando veo que no tengo la misma experiencia o habilidad, aparece esa sensación de no ser suficiente.
Sé que el amor no debería medirse por qué tan buena soy en un hobby, pero a veces es difícil no compararme y no sentir que estoy quedándome atrás. Y aunque sigo intentándolo con todo el cariño del mundo, hay momentos en los que me pregunto si realmente soy capaz de acompañarla de la manera que ella merece.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
lo más cercano a sentirme en paz 🌿
En los ojos correctos, ser una posesiva es romántico.