Después de nuestra platica, platica que logró calmarme mucho; creà que era momento de vivir este amor bonito que siento por ti, segura de que me amabas y que al fin me darÃas todo lo que siempre quise y te pedÃ.
Creà en todas tus palabras, imagino que sentiste alivio al terminar con la platica asà tan tranquilos... también sentà alivio, uno diferente, uno que tranquilizaba mi corazón.
Pero ya me di cuenta... y hoy, hormonal o no, até cabos.
Nunca has querido casarte conmigo, si podemos hablar de todo, porqué nunca hablar conmigo de 'eso', porque esperar 4 años después para hacerlo?, porque no optaste por el anillo de promesa? son tantas interrogantes que vinieron a mi mente y me di cuenta... nunca te casarás conmigo. Esta sólo fue otra de tus formas de tranquilizar la tormenta.
Porque de tantos temas (nuestros) por hablar, optaste por 'él'? porque era el tema más fácil para ti? asà no ahondamos en nosotros.
Te imaginas lo tonta que me siento hoy?
Y ahora, estas ahÃ... te veo, te escaneo fijamente, asÃ, de pies a cabeza... te veo, y me pareces más pequeño (pequeño para mi corazón, pienso). Me invade este sentimiento de.... no estar segura, siento cierta tristeza, ganas de salir corriendo, ganas de golpearte, ganas de abrazarte... con cierto alivio, pero aun desequilibrada, pero ciertamente mas calmada... siento que es el final, siento certeza de lo que veo, de lo que pienso, y esta bien...