EXT, DÍA. Un MÚSICO y su AMIGO sentandos en una mesa, conversando casualmente delante de un montón de botellas de cerveza vacías.
MÚSICO
Siento que he perdido el talento.
MÚSICO
Es en serio, coño, no te burles.
Lo perdí, perdí el talento.
Así de repente.
MÚSICO
He probado de todo
para ver si la inspiración vuelve.
Vacaciones, descanso, lecturas,
psicólogos, drogas, salir de la zona de confort,
volver a entrar en la zona de confort,
ver otras cosas, probar otras cosas, cambiar la rutina.
Y nada funciona. ¡Nada!
AMIGO
¿Has probado rezar?
AMIGO
Sí, rezar.
No pierdes nada intentándolo.
El MÚSICO se queda pensativo.
INT, NOCHE. Cuarto del MÚSICO. Lo vemos arrodillado a un lado de la cama, con las manos cruzadas. Escuchamos un murmullo. De pronto, una luz intensa resplandece en el cuarto, aparece ÁNGELA.
MÚSICO
Pe… pe… pero… qué… cómo
coño… cómo… pero…
ÁNGELA
(cordial)
Tranquilo, caballero.
Servicio al Cliente me asignó tu caso.
MÚSICO
¿Y quién eres tú?
¿Cómo entraste aquí?
ÁNGELA
Soy Ángela Rondón, a tus órdenes.
Soy un ángel licenciado, certificado y asegurado,
inscrito en el Colegio de Ángeles
bajo el número A-5183.
Aquí tienes mi identificación
y todos mis papeles.
MÚSICO
(viendo el carnet)
Hmmm. Muy bien.
Qué raro, eso sí.
ÁNGELA
Te aseguro que somos tan comunes
como un músico sin talento.
MÚSICO
Ouch.
Pero si eres un ángel, ¿dónde están tus alas?
ÁNGELA
¡Pfff! ¡Eso fue hace siglos!
Ahora levitamos,
nos movemos desplazando
el éter que nos rodea.
Aprendemos a ir de un sitio a otro
moviendo a voluntad los átomos que nos rodean.
Es más difícil de aprender, pero a la larga es más rápido,
se ahorra combustible y se contamina menos.
Pero bueno, vayamos al grano;
que el tiempo apremia y tengo cita para atender
a un impotente en media hora.
ÁNGELA abre un laptop, teclea y mira en la pantalla
ÁNGELA
Ajá. Aquí tengo tu expediente.
Augusto Fuentes.
40 años de edad.
Profesión, músico.
Asegura haber perdido su talento.
¿Algo más?
ÁNGELA
Cuéntame de tu historia.
Para confirmar el background.
MÚSICO
Desde pequeño quise ser músico.
Todo el mundo decía que tenía ritmo,
que tenía oído musical,
y bueno, ahí me puse, me dediqué a eso
con mucha práctica y mucho sacrificio,
y modestia aparte algo he logrado.
Tengo mi banda, compongo,
mato tigres, grabo para publicidad,
he escrito un par de canciones que sonaron en la radio.
Me da para vivir, sin lujos pero bien,
y —sobre todo— para callarle la boca al viejo,
que nunca creyó en mí.
ÁNGELA
Okey, ya veo.
¿Y de la noche a la mañana perdiste el talento?
¿Por eso fue que rezaste?
MÚSICO
Sí.
Estaba desesperado.
ÁNGELA
(confidente)
A lo mejor,
—y ojo, esto te lo estoy diciendo aquí, grado 33,
sin revisar mucho tu expediente—
alguien rezó en tu contra.
Alguien rezó para que perdieras el talento.
Algún envidioso.
MÚSICO
¿Rezar para desearle mal a alguien?
¿Y cómo va a ser posible eso?
ÁNGELA
Si le puso fe, allá arriba escuchamos.
No juzgamos si es para bien o para mal,
eso no es nuestro problema.
MÚSICO
¿O sea que a Dios lo que le importa es la fe,
no la acción como tal?
ÁNGELA
¿Dios?
¿Quién es él para juzgar a nadie?
MÚSICO
Bueno, coño, Dios, ¿no?
ÁNGELA
No, no te creas;
esa imagen del “Dios” todopoderoso y omnipotente
fue en realidad una cagada de Mercadeo.
Una campaña de branding que salió mal
y que a la larga nos hizo mucho daño.
ÁNGELA
Mira a tu alrededor. Todo lo malo que pasa.
Rusia bombardeando Ucrania.
Corea del Norte. Maduro.
Niñitos enfermos.
El telemarketing.
¿Tú crees que un Dios todopoderoso permitiría eso?
ÁNGELA
Dios es un empleado más del board.
Es la cara de la operación.
Tiene sus límites y su responsabilidad,
su quince y último.
Tiene poder, sí, mucho;
pero también responde por sus acciones
ante la Junta de Accionistas.
MÚSICO
Coño, fíjate tú.
Nunca lo hubiera imaginado.
MÚSICO
Ajá, pero de regreso a mi caso.
¿Cómo resolvemos esto?
¿Cómo saber quién fue el que me perjudicó?
ÁNGELA
No puedo decírtelo.
MÚSICO
¿Ni siquiera si te lo pido con fe?
¿Con mucha, mucha fe?
ÁNGELA se encoge de hombros.
ÁNGELA
La verdad no puedo.
Ni siquiera si lo pides
con toda la fe del mundo.
Me pueden revocar la licencia.
Aaaaaahora, si le pones encima a toda esa fe
un par de billetes,
yo podría pedirte el baño prestado,
dejar “accidentalmente”
el laptop con el sistema abierto
y tú podrías echar un ojito.
ÁNGELA
Claro.
La fe todo lo puede.
El MÚSICO busca en una gaveta su cartera, saca un par de billetes y los deja sobre la mesa. ÁNGELA se levanta, va a la ventana, enciende un cigarro y lo fuma con calma, viendo con aparente interés algo que ocurre en la casa de algún vecino, mientras el MÚSICO revisa con fruición el laptop.
MÚSICO
Aquí está la lista con todas las personas
que han rezado por mí.
Mi mamá pidiendo salud para mí.
El viejo pidiendo que yo consiga un trabajo de verdad.
Mis amigos rezando porque consiga novia.
Gisela rezando para que le pida el empate.
¡Fíjate! Gente rezando para que me lance de solista,
para que escriba otra canción para J Balvin,
otro para que grabe un disco con mi banda…
¡Ajá! ¡Aquí está el coño de madre!
Mi amigo Fernando. ¿Cómo no lo sospeché?
¡Siempre tan mezquino y envidioso!
Mira lo que pone: “Papá Dios, que Augusto pierda la inspiración,
que pierda el talento,
que no pueda escribir más nada más nunca”.
ÁNGELA lanza la colilla por la ventana y se acerca.
ÁNGELA
¿Y ese es tu amigo?
¡De verdad la Humanidad me sorprende cada día más!
MÚSICO
Era mi amigo. Era.
Ahora quiero joderlo. Quiero vengarme.
Quiero algo malo para él.
Una diarrea de tres semanas,
un ataque de caspa, que pierda el trabajo,
que se fracture el dedo pequeño del pie.
Quiero que le pasen cosas terribles,
cosas indescriptibles,
cosas que lo maten y que reencarne
para que siga sufriendo en su próxima vida.
¡Pero que reencarne en venezolano,
para que sufra de verdad verdad!
ÁNGELA
No va a ser posible.
MÚSICO
¿Ni siquiera si se lo pido con fe
al mismo Dios?
ÁNGELA
Antes se hubiera podido.
Pero a Dios le han puesto unas cláusulas en su contrato
que limitan el mal que le puede mandar a alguien.
Sí, lo sé. ¡La corrección política!
Y lo de venezolano es como mucho.
Haz una lista con 2 o 3 de las cosas que dijiste y reza con fe.
No olvides nuestro slogan: “la fe es lo que nos mueve”.
ÁNGELA cierra el laptop y se levanta para irse.
MÚSICO
Una cosa más, Ángela,
una duda más bien.
MÚSICO
¿Todo esto de la fe no es como raro?
Pedir algo con devoción, suena a cosa arcaica.
Es decir, ¿quién tiene tiempo para eso?
Si se han modernizado tanto
con esto de las alas y eso,
bien podrían haber puesto una página web
donde uno le pida a Dios con un menú drop-down o algo así.
No sé, un zoom, una teleconferencia.
¡Eso nos haría la vida más fácil!
ÁNGELA
Tienes razón.
Se ha estudiado.
¿Pero sabes por qué no se implementa algo así?
Porque la fe es nuestra criptomoneda.
De eso es lo que vivimos.
MÚSICO
¿Criptoqué? ¿Cómo es la vaina?
ÁNGELA
Ustedes usan su cerebro todo el día
para pensar en sexo, en comer, en beber,
en hacer cochinadas.
¡Hasta cuando trabajan están pensando
todo el tiempo en lo mismo!
Cuando ustedes rezan, dejan de pensar
en todo lo mundano.
Cuando ustedes piensan con fervor y fe,
nosotros estamos usando sus cerebros
para minar cripto.
Así sacamos platica.
ÁNGELA
¿Cómo crees que se ha sostenido
la operación durante tantos siglos?
¿A punta de donaciones?
¿Tú no has visto lo pichirre
y miserable que es la gente?
Ojo, no debería haberte contado esto,
pero me caíste bien.
Si lo comentas por ahí no solo yo lo voy a negar,
todo el mundo te va a tratar de loco.
Esa sí fue una campaña que nos salió bien bien,
la de sembrar la matriz de opinión
de que el que habla de esas cosas perdió la cabeza.
Así que mejor tú mueres callado, ¿okey?
ÁNGELA
Tú concéntrate en rezar
y en hacer la lista de los males
que le vamos a mandar al maldito de Fernando.
MÚSICO
¿Maldito?
No es una palabra que uno esperaría escuchar
en la boca de un ángel.
ÁNGELA
De una ángel. No lo olvides.