lovcless-boy. / / flashback ;
si un escalofríos le entumece desde la punta de los dedos hasta la punta de los pies, lo va a ignorar─; también va a ignorar que mientras él sigue sonrojado y medio duro y medio todo, el hijo de puta de rené le habla de hamburguesas a la salida… honestamente, ¿qué mierda?
“permiso.” es lo único que escapa de sus labios después de beber el trago de un tirón, mientras se levanta torpemente a uno de los baños en el edificio─el castaño no necesita información extra ni antes ni después de eso. por supuesto, no tiene por qué saber que se ha encerrado en el baño y se ha fumado medio porro, que se ha lavado la cara unas diez veces y que no se ha podido contener de apretarse por sobre la tela del jeans en pos de relajar los nervios… porque lo deja jodidamente neurótico hablar con el mayor en un lugar atestado de gente.
y, en el mejor de los casos, cuando vuelva a la barra nadie lo esperará tomando un appletini ni le hablarán de hamburguesas a la salida, pero ¿cuándo su vida ha sido como el mejor de los casos?
“mh, ¿no deberías estar con jo? está haciendo el ridículo.” murmura sentándose y pidiendo nuevamente un trago, con la voz ronca y lenta. ¿podría haberse ido del lugar, ignorando al chico en la barra? sí, pero se supone que están conviviendo como gente civilizada y limando viejas heridas─; dejarlo plantado sería como avanzar tres y retroceder cinco. “creo que… no sé. ¿creo que está terminando con la pitufa?” se merece un premio por ser capaz de hilar una idea, dios sabe que sí.
“¿te vas?”, muere en su boca mientras le clava la mirada en la espalda, perdiéndolo entre la gente. el trago le pasa lento por la garganta mientras da vueltas a la situación; solo fue al baño, ¿verdad?, no es que sea constantemente rechazado por avances mínimos en su— ¿interacción normal?
podrá relajarse respecto a su privacidad, porque en la barra no encontrará a nadie que le pregunte qué es lo que fue a hacer. cuando regrese podría encontrar a rené compitiendo en shoots con el tipo sentado del otro lado; más de quince minutos fueron demasiado tiempo para dejarlo en soledad y esperar que no saque charla con nadie. No tiene idea de lo que jo está haciendo, ni tampoco lo escucha como para preocuparse al respecto; cuando termina la ronda y se limpia la boca con el dorso de la mano, voltea para encontrarse con un tristán algo adormilado. pero, ¿qué puede juzgar él?, si la sonrisa le ocupa la cara de oreja a oreja y los pómulos colorados lo delatan como ebrio. “¿estás bien?”
No le saca la vista de encima mientras bebe lo que acaba de pedir, pero tampoco se lo deja terminar. la música de la pista que tienen en frente se cuela entre los cuerpos de la gente y de alguna forma se las arregla para visualizar un hueco libre; “vamos”— es como una secuencia, escuchar las primeras notas del bloque clásico, mirar a tristán, tomarlo de las manos y salir corriendo. las flamas de maquillaje ya estaban bastante borroneadas a este punto, pero el brillito en sus ojos evidencia las ganas enormes de bailar la canción icónica de dirty dancing. no le importa si no quiere, o si no sabe bailar, o si los dos están muy rotos como para no hacerlo de forma muy tonta; pero hacerlo dar vueltas mientras la risa se le escapa es lo único que interesa ahora.













