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En cuanto pones un pie en la ciudad de Toulouse, entiendes el porqué del sobrenombre de la ciudad rosa. Ese ladrillo, tan característico, lo inunda todo: iglesias, museos, palacetes,… Todo esto, mezclado con el aire medieval del casco histórico, siendo punto del Camino de Santiago francés, crea una atmósfera única, dotando a la ciudad de una peculiar singularidad. Y eso se nota, desde la primera bocanada de aire que tomas junto al Garona, alma máter de la metrópoli, cuyas orillas atesoran tanta magia como imaginas. Vamos a comernos Toulouse porque golosa y gastronómica, son adjetivos que la describen muy bien.
DESPLAZARSE EN TOULOUSE
Llegamos a Toulouse en coche. Desde Bilbao, vía Pau y Tarbes (A64), no te lleva más de 5 horas e incluso puedes aprovechar la salida, para visitar cualquiera de estas dos poblaciones o la cercana Lourdes, que también está dentro de la ruta.
Lo mejor, es dejar el coche fuera de la zona centro de la ciudad porque el transporte público en Toulouse es variado y económico. Además, el precio de la ORA es astronómico, así que como el centro se recorre a pie para disfrutarlo más, lo mejor es dejar el auto aparcado. La zona de St- Cyprien es libre de pago y al final cruzas, por cualquiera de los puentes hacIa el casco histórico. Andando, no te llevará más de 10 – 15 minutos, depende de dónde encuentres sitio y del puente por el que cruces.
TOULOUSE PASS
Si quieres disfrutar de una experiencia diferentes y que te sirva como apoyo a tu visita, puedes utilizar el servicio Toulouse Greeters. Son voluntarios que dan a conocer su ciudad de una manera diferente, fuera de círculos turísticos. Y si vas a hacer muchas visitas a iglesias, museos, etc… la Toulouse Pass es indispensable para ahorrarte un dinero. Es en una de las ciudades dónde creo que es más recomendable.
11 IMPRESCINDIBLES PARA CONOCER TOULOUSE
Recorridos y rutas, hay cientos porque esta ciudad da para mucho. Iglesias, basílicas, museos, palacetes, parques y plazas, shopping, gastronomía,… os dejo algunos de nuestros imprescindibles porque seguro que si visitas Toulouse, acabarás teniendo los tuyos propios.
Visitar la Basílica de Saint Sernin, primer obispo de la ciudad de Toulouse y mártir. La historia es cuanto menos curiosa: paseando por la ciudad, un grupo de personas, vio al obispo y no se les ocurrió otra cosa, que gastar una broma y atar al obispo a la cola del toro que les acompañaba. El toro, como era evidente, echó a correr por la actual Rue du Taur ( calle del toro, de ahí su nombre), con el obispo a cuestas, el cual, por los golpes recibidos, murió.
Si quieres ver entre otras reliquias, las relativas a Saint Sernin, puedes verlas en la cripta. La entrada es de pago (2,50 euros) y te permite también la visita del deambulatorio. ¿Vale la pena? Depende de tu curiosidad pero no lo considero un imprescindible.
En esta misma zona, tienes el antiguo edificio del Collège St-Raymond, que data del S. XIII, está también el Museo del mismo nombre que recoge colecciones de arqueología y arte antiguo, rememorando épocas celtas y romanas (precio de la entrada, 4,00 euros). Si te gusta el arte, debes de visitarlo. Tampoco pases por alto la Chapelle des Carmélites, es una hermosa capilla que data del S. XVIII y vale la pena la visita por las excepcionales pinturas que guarda en su interior.
Siguiendo hacía el sur, llegamos a Les Jacobines. El complejo de la Iglesia y el Convento, es uno de los más atractivos de la ciudad. Es un impresionante edificio del gótico meridional, conocido sobre todo por sus bóvedas de nervaduras y por la llamada “la palmera”. Tanto el Claustro como la Capilla están decoradas con valiosas pinturas del S. XIV. La entrada a la Iglesia es gratuita pero para entrar al convento, deberás de abonar 4,00 euros. Debo decir que el edificio desde la lejanía impresiona más por la dimensión de su torre.
El Capitole, sin duda, es uno de los puntos de encuentro para tolosanos y foráneos. Le Capitole, data del S. XVIII y acoge al actual ayuntamiento de la ciudad. La entrada en gratuita y solo por poder observar la llamada Sala de los Ilustres, sita en la primera planta, ya vale la pena entrar en este pedacito de historia. Otro de los tesoros que alberga, la puedes encontrar en los techos de las galerías de ala oeste: las obras de Raymond Moretti, ilustran el techado con escenas que narran la historia de la ciudad. Al otro lado, la Torre de Donjon, antigua torre de los archivos, acoge hoy la oficina de turismo. En el lado anverso, la Place du Capitole, donde podrás ver una gran cruz occitana, rodeada de todos los signos del zodíaco.
Entre Palacetes, va a discurrir tu devenir por la ciudad de Toulouse. Los más interesantes me parecen el Palacete Bernuy, de estilo renancentista (junto a los Jacobines) y sin duda alguna, las grandes construcciones de las calles Croix Baragnon, Tolosane y Mage, con exponentes arquitectónicos como el Duhaus, Du Vieux Raisin (uno de mis preferidos) o el St-Jean. Tras todo lo ya mencionado, te aconsejo un paseo por el Quai de Tounis porque alberga algunas de las fachadas arquitectónicas más impresionantes de Toulouse.
El Jardín Botánico y el puente metálico que te lleva hasta el Grand Rond y el Jardin Royal. Pero para mí, lo más interesante la pequeña Iglesia de St-Exupère, que alberga una bellísima estatua que es considerada monumento nacional.
Catedral de Saint Etienne y el Monument aux Morts, aunque yo disfruté mucho más en los Allées Francois Verdier del mercado de antigüedades. Tanto éste como el que se emplaza en la Place de Saint-Aubin, son muy interesantes y fácil que encuentras alguna cosa que te querrás llevar a casa. Debo decir que el interior de la Catedral de St-Etienne me impresionó mucho, quizás también porque había un ensayo coral, lo cual te ponía en ambiente.
Si hay otra cosa típica en Toulouse, son los salones de té que además, están siempre a rebosar. Es muy típico terminar la jornada o merendar en estos salones y degustar algunas de las fantásticas tartas y pasteles variados. Para mí, sin duda Bapz, se lleva la palma. Servicio atento, tartas y pasteles con ingredientes naturales y mezclas asombrosas y de mucha calidad. No te puedes ir de Toulouse sin hacer una parada en este local, sito junto a la Fundación Bemberg, otro palacete interesante.
Las plazas llenas de vida y terrazas, son otro de los puntos fuertes de Toulouse. Desde el Capitole, pasando por la Place Wilson y la Place St-Georges, todas guardan su encanto propio. Mis preferidas son la Place de Bourse, la Place de la Daurade (junto al Garona) y la Place Salengro. Ésta última me parece un enclave perfecto para comer.
En la Iglesia de ND de la Daurade, no te pierdas a la única virgen negra de la ciudad; ni tampoco e la placer se sentarte en la Place de la Daurade, en cualquier de sus terrazas.
El Shopping, una de las grandes aficiones de los franceses en general y de los tolosanos en particular. Para esta actividad, las calles D’Alsace Lorraine, St-Rome, Rue des Changes y Rue del Filatiers. La visita a las Galeries Lafayette, son otro clásico de la ciudad.
Si te gustan las tiendas vintage y de segunda mano, los alrededores de la rue Cujas y St-Úrsule serán tus favoritas. Por cierto, si vas a las Galerias Lafayette, debes subir a su terraza porque tienes una de las mejores perspectivas de la ciudad, además de ser un sitio privilegiado para hacer una parada técnica.
En relación a la gastronomía, destacar varias cosas: por un lado, las violetas que se utilizan para casi todo. Debo decir que a mí los caramelos de violeta no me acabaron de convencer (un cierto sabor a ambientador) pero las gominolas y chocolates recubiertos de pasta de violetas, sí que me gustaron mucho. Por otro lado, la cassoulet, el plato típico de la cocina tolosana. Es un plato fuerte, compuesto por alubias blancas, confit de pato y salchichas de Toulouse. Puede que tenga algún otro ingrediente extra dependiendo del restaurante dónde lo tomas.
Un extra: Saint – Cyprien, la margen izquierda
A la margen izquierda de la ciudad, puedes acceder desde el Pont Neuf o desde el Pont Sant Pierre o Pont Saint Michel. Los tres, son los puentes más significativos de la ciudad de Toulouse pero quizás el Pont Neuf, sea el más interesante por ser el más antiguo.
En esta margen izquierda, tiempo atrás, sitio de exiliados y foráneos, se ha convertido actualmente en uno de los distritos más caros, en cuento a la adquisición de vivienda se refiere. De esta parte de la ciudad, me parecen imprescindibles varios puntos:
Les Abbiattoirs, el antiguo matadero de la ciudad y que actualmente está acondicionado para actividades teatrales y lugar de reunión y exposición de artistas contemporáneos.
Jardín Raymond VI, de reciente construcción y con un jardín botánico didáctico y cientos de plantas salvajes. Toda la explanada de los jardines, ofrece unas vistas espléndidas de La Garonne, destacando el tiovivo de madera.
Passerelle Viguerie, un auténtico balcón sobre el río Garona. Es un paseo indescriptible e ineludible que te lleva desde el jardín hasta el Puerto Viguerie (puerto del exilio republicano español).
La Cúpula de La Gravé que si bien se ve prácticamente desde toda la ciudad, impresiona desde cerca aún más. La Gravé, es el hospital que permanece en activo desde la Edad Media y acogió en su tiempo a cientos de peregrinos.
Chateau d’Eau que es un edificio original del S. XIX y que está dedicado íntegramente a exposiciones fotográficas.
No puedes perderte el Matou, sobre todo si eres amante del diseño y publicidad. El Matou acoge una exposición única de carteles publicitarios inigualable. El precio de la entrada es de 4,00 euros pero te aseguro que cada céntimo está bien pagado.
Pues cómo veis, Toulouse es una ciudad muy completa y sobre todo, una ciudad muy cómoda para visitar y disfrutar a pie o en bici. Ha sido un auténtico placer descubrir un poco más del Alto Garona y disfrutar de una ciudad llena de vida.
A Bientot!
Happy Blogging! Happy Travels!












