Las sábanas con las que me tapo al dormir serán las mismas con las que me tapen al morir.
ARCHIVO 004
No puedo dormir si no es acostada en medio de dos sábanas,
soy tan básica que las prefiero blancas en algodón, pero si me agarras en un sábado de madrugada, probablemente este pensando en porq no las compré negras de bambú, aunque para la mañana del domingo, te diría que me hubiese gustado despertar en unas rojas de satén
adoro tanto las sábanas de satén de manera proporcional en la que adoro deslizarme en ellas y acabar en el piso,
para mí, un autosabotaje usarlas entre semana
Cuando menstrúo deseo tanto llegar a casa y meterme en medio de las sábanas rosa bebé, pero el temor de despertar y verla manchada de rojo no me deja dormir
¿Qué tan absurdo puede ser que me cause conflicto ver el rosa bebé manchado de sangre?
No tiene sentido alguno, esq hasta son de la misma paleta de colores, pero mi racionalización no es más fuerte que la emoción, una emoción sin sentido
La misma que me hace recorrer las tiendas buscando sábanas de colores enteros, porq detesto las que tienen estampados
es asi como las sábanas blancas de algodón se han convertido en una apuesta segura,
no espero que se queden blancas toda la vida, es absurdo y no estoy tan trastornada todavía
acepto cada mancha y percudido que le queda,
son parte de su historia
y de la mía,
una que hemos ido escribiendo y construyendo a lo largo de todas estas noches y madrugadas,
un vínculo que hemos ido creando a través de nuestra convivencia, que tiene escritos sin tener una sola letra impresa
quizás si lograra aceptar que, así como las manchas de mi sábana blanca son parte de su historia, las negras de bambú también tienen derecho a ir perdiendo la intensidad del color con el paso del tiempo
entonces sí podría comprar unas sábanas negras de bambú, sin tener que estar pensado en renovarlas después de cada lavada
aunque piense que el negro tal vez envejece en silencio y no puede guardar el rastro de vino derramado, ni ese amarrillo que aparece por el paso del tiempo y las malas secadas, que para mí son lo más parecido a las arrugas de la vejez en una sábana blanca que no puede ocultarlo
he pensado tanto que hay un punto en la vida de la sábana y la mía en la que simplemente coincidimos y nos acompañamos durante un tramo de nuestro recorrido
cada noche, al acostarme, me meto en medio de dos sábanas con la absurda certeza de que me despertaré al día siguiente y en medio de despertares y dormidas, he ido creando una extraña relación de comensalismo con las mismas
por eso no puedo evitar preguntarme si las mismas sábanas con las que me tapo al dormir, ¿serán las mismas que me tapen al morir?
lo bueno esq una vez muerta ya no podre pensar
y no estaré sobrepensando en la sábana que eligieron para cubrirme
o renegando si alguien decidió taparme con sábanas estampadas
las que
JAMÁS
NUNCA
aceptaré
-
P.D.
ojalá muera en mi cama,
con mis sábanas
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06/ JUL / 2026
EDICIÓN 1994















