Esto fue un sábado a la mañana; casi sin querer, terminé haciendo exactamente lo que quería.
Amo ese bolichito, en una esquinita, al lado de una plaza y alejado por una cuadra de la avenida principal.
Se siente como si nosotros nomás supiéramos de este lugar.
Sí, la verdad que sí.
Aunque había otras personas también, me sentí cómoda.
Leí el diario, me quejé de cosas, comí con ganas. El café, rico.
En estos momentos donde todo se siente como "todo oscuro sin estrellas", fue una linda pausa en medio del caos.
Quiero volver, pero quiero volver en serio.
















