Hace mucho tiempo, el Diablo convenció a Dios para que una vez cada mil años le enviara uno de sus ángeles. Prometió que si una de esas divinas criaturas descendía al infierno, el dejaría libre las almas de mil hombres, uno por año. Dios acepto ciegamente, pero no quiso ser quien decidiera qué ángel descendería y sufriría aquel tormento, así que reunió a todos sus querubines y les pregunto si alguno de ellos tenía el valor para tomar el lugar de un cordero de sacrificio. Naturalmente, nadie quería, entonces pensaron que lo mejor sería dejarlo a la suerte. Cada uno sacó una pluma de sus alas y decidieron que aquel que tuviera la pluma más pequeña, sería el desafortunado. La suerte escogió a un pequeño ángel de ojos turquesa para ser el cordero del Diablo.
El infierno lo quebrantó con su maldita oscuridad, los demonios le cortaron las alas y lo cubrieron en lamentos. El desdichado ángel lloró mares de diamantes y pensó que moriría antes de que se cumplieran los mil años. Fue en ese entonces que el Diablo lo reclamó, hechizado por las pequeñas chispas de luz que su ángel dejaba al poso, resplandeciendo cada lugar e el que se encontraba; pero el Diablo no tenía ni puta idea de como tratar a un ángel, así que lo lastimo. Demasiado. Se desesperaba por no poder tocarlo, porque sus manos estaban hechas para arrebatar almas y sus garras para lastimar a quien tocase.
Pensó en deshacerse del pequeño ángel antes de enloquecer al no poder tenerlo. Entonces, algo que los celestiales llamarían un milagro, ocurrió. Su pequeño ángel quiso ser tocado, aún cuando sabía que sería lastimado.
El infierno se congeló en ese momento. Cuando el Diablo enterró sus garras en la tersa piel de su ángel por primera vez y se sepulto a sí mismo en el acto. Porque sin darse cuenta, mientras él tocaba al ángel, este lo tocaba a él… y nadie jamás había tocado al Diablo.
Un día el Diablo despertó y estaba enamorado, pero no era un amor que se le enseño en el paraíso, era algo completamente diferente. Era algo que había sido creado solo para él y su ángel. Era algo de ellos. Nadie más podría sentirlo. Nadie más podría vivirlo. Ni ellos, porque ese día cuando despertó y finalmente supo lo que sentía, habían pasado mil años y el ángel debía volver.
— Esta hermosa historia la leí una vez en Wattpad. La guardé y no recuerdo el nombre, si alguien la recuerda dígame por favor para poner los créditos correspondientes.