“(…) eslabones en una cadena inexistente, cĂłmo nos sostenemos aquĂ, cĂłmo podemos estar reunidos esta noche si no es por un mero juego de ilusiones, de reglas aceptadas y consentidas, de pura baraja en las manos de un tallador inconcebible…”
— CapĂtulo 12, Rayuela. Julio Cortázar.














