La música es muy importante en mi vida, la música en español lo es más.
Pero la música de Franny Glass es un pilar grande, me ha formado en mi vida adulta.
La primer canción que escuché fue “Ficción”. La encontré en el myspace de “Si no puedo bailar no es mi revolución”. Recuerdo que le daba play una y otra y otra vez desde el piso en donde vivía en Santiago. Me conquistó desde aquel arpegio en guitarra, la voz tan suave y la letra.
Después de obsesionarme con la canción, lo seguí en su Myspace y la primer canción que desplegaba su player era “Hoy no quiero verte nunca más” y de ahí ya no hubo vuelta atrás.
Esa canción fue al mismo tiempo mi refugio y mi escape. La apropié tanto, la hice tan mía que me ayudó a dejar una relación tóxica en ese momento. Me motivó tanto escucharla, que fue una razón muy fuerte para darle cortón definitivo al asunto.
La escuchaba todo el día, me ayudó a moverme, a salirme y a enojarme… en última instancia, fue parte de una salvación que necesitaba en aquel entonces.
De ahí, Franny Glass me ha acompañado en diferentes etapas de mi vida. Desde mis veintes hasta mis treintas. Su música tiene un peso grande en mi vida y en el imaginario de mi nueva familia.
Cuando Pedro y yo nos hicimos buenos amigos, le enviaba compilados con su música. Nos compartíamos canciones y videos.
Cuando dibujaba ponía sus discos una y otra vez. Me ayudaban a concentrarme y también a ser más creativa.
Cuando lloraba de desesperación, enojo o soledad estaba al alcance de los audífonos para desahogarme escuchándole.
El disco que más reproducciones tuvo en el 2010 fue “Hay un cuerpo tirado en la calle”. Todos los días le escuché, hasta que sus canciones se volvieron parte importante de mi día, parte de mi rutina diaria.
Le he covereado “Cine y libros”, “Hoy no puedo verte nunca más” y “32 canciones”, sólo porque no podía escucharlas y ya. Las quería cantar, las quería sentir salir desde mí.
La canción que cantamos Pedro y yo cuando nos enamoramos fue “Te vas a acordar de mí” y pues, esas son cosas que trascienden más allá de lo musical.
El día que nos hicimos novios, dijimos que bailaríamos “Como si fuera la primera vez” en nuestra boda. Nunca pensamos que eso pasaría con él en vivo tocando mientras bailábamos.
Escribo esto porque van diez años de la primera vez que lo escuché y me parece importante decirlo. Tenía 21 años y no sabía muchas cosas, pero sí sabía que mis canciones favoritas en español (además de las de Mecano) eran las de Franny Glass. También sabía que por más canciones hermosas que escuchara en inglés, ninguna se acercaba a las letras de Gonzalo. Porque el idioma materno es poderoso, porque hay palabras que nunca sonarían igual en otro idioma, porque llegan con todo el contexto que traemos.
Ahora a casi mis treinta y uno, sé que su música me ha formado, me ha acompañado y he crecido junto con ella.
También sé que cada corazón tiene un lugar <3














