Lágrimas afiladas
Cómo el vidrio cae una lágrima al suelo, causando un estruendo tan grande como una explosión, asusta a todos alrededor y estremece como un temblor a su portador; el vidrio cae sin aviso y sin advertencia, partiendose en pedazos y sin pena, no supo en que momento ni como, pero cayó tan fuerte como el plomo. Pesado fue el sentir el picor de tan afilado dolor, quema la piel y deja todo del color sangriento como el corazón; no para y no se seca, solo quema y sigue sin dar tregua. Se clava en lo más profundo, deja una marca de por vida, porque no hay nada más doloroso que una lágrima disfrazada de cuchilla.










