Eran pocas las veces en las que Franz realmente trabajaba, y ese día era uno de esos aunque lo hiciera muy a su manera. Dejó el contenedor que solía usar para echar ahí la basura a un lado y tomó la escoba con la intención de ponerse a barrer. —Barre aquí y barre allá, rastrillale, rastrillale. —canturreó al bailar con su escoba dejando de barrer al instante. No le importó sin alguien lo veía, nunca le había importado lo que los demás decían de él.
¿Seguro que estas barriendo? Porque toda la tierra ahora la traigo yo -Dijo alzando una ceja- Ojala te estén pagando por cantar
















