cuando apoya con delicadeza el cristal sobre la mesa baja, una risa breve escapa de sus cuerdas vocales y pestañas descienden al césped sintético bajo sus pies. ‘ la última vez que estuve en un festival no acabó del todo bien. ’ confiesa con un deje de ironía en la voz, y tuerce ligeramente las comisuras antes de sonreír con las memorias bailando en su semblante. ‘ espero no tener el mismo desenlace esta temporada. ’ alza la mirada hacia la persona que está a su lado. ‘ ¿y usted? ¿suele disfrutar de estos eventos? ’
¿Estaba interesado en conocer el resto de la historia? Más o menos, pero como iba por la segunda cerveza —o quizá la tercera, si es que acaso había perdido la cuenta—, qué más daba si el interés era genuino o no, tenía el buen humor suficiente como para preguntar sin necesidad de pretender. “¿Muchos recuerdos agridulces de esa vez?” indagó, mas sin verdaderos ánimos de inmiscuirse. Por lo visto no era el único con un sinsabor ligado a la música. “Por tu bien, esperemos que no” hubo un silencio entre el momento en que tomó un trago considerable y le echó una mirada de reojo. El pero se podía escuchar aun sin ser pronunciado. “La vida da tantas vueltas que, cuando te detienes a ver, estás parado en una situación similar y dices, ¿qué esto ya no lo viví antes? Aunque es mi experiencia, a ti te puede ir mejor” si lo había hecho adrede para sembrarle la duda o porque le nació desahogarse, ni él mismo lo sabía. “No realmente, no acostumbro asistir a muchos festivales por ocio, a menos que mi presencia sea obligatoria por alguna razón” e incluso así, tampoco eran eventos de esa clase. “Tienen su encanto de todas formas, ¿no?”














