¿Y si el alma también tuviera un límite elástico?, ¿Y si nuestros cuerpos fueran vigas, sometidas a cargas invisibles?
Desde el lenguaje de la ingeniería, intento describir algo más profundo: el desgaste interno, la presión emocional, la fatiga de ser.
Es el primer poema que publico.
Quizás alguien se reconozca en estas líneas.
Pruebas y cálculos evaluarán
El compartimiento del metal.
A fuerzas externas se someterá:
El rendimiento y la seguridad
Un requisito para la calidad
A la estructura por formar.
Mis días factura a mí cuerpo
Precio alto, difícil de pagar.
La viga no tendrá elasticidad.
Sólido se ve más frágil será
Un material sin ductilidad
La prueba de tensión no pasará.
¿Cuántos pascales soportará?
Un módulo que hay que revisar.
Si libero la carga una altura ideal,
Sabré cuanta energía aguantará.
La fatiga presente se hará.
Arrepentimientos por esconder,
Palabras dichas y otras a olvidar,
Promesas rotas, heridas sin cerrar.
Cicatrices ya se formarán.
Una persona ante los demás,
Diseños puros y seguros...
Si el material es el ideal,
Su respuesta al estrés ya no preocupará. Un ensayo extenso avalará,
El comportamiento y límites ha ceder,
siempre a que las especificaciones
Tiempo...dame una oportunidad.
Los recuerdos, mi aval serán.
¿Cuánto más se acumulará?