Agradezco a cada uno de mis precarios deseos, que por más imposibles y tortuosos que fueran, me tienen con los pies en la tierra. Que tan difícil fue abandonar un simple capricho? Bueno la respuesta rápida es: dos años y sigo contando. Hace mucho que esto se convirtió de triste a patético, y aunque lo intente no puedo tapar el Sol con un dedo.
Que problema hay en mí para ser tan diferente al promedio; amargado, solitario, adicto al conocimiento y vicioso por convicción.
Que hice de mal en mi vida para que todo sea gris, ya no si quiera la lluvia me consuela, estoy tan vacío que ni si quiera la muerte llama, como cura a mis lamentos me resguarde en arte, pero jamás concreté algo de lo que pueda jactarme.
Envejecí muy rápido o todavía ni si quiera salgo de la pubertad? Mis más grandes amarguras llevan su nombre, y es realmente lamentable ya que el mío no si quiera suena en sus melodías, cuál niño callejero solicite caridad, y ella sin más ni menos, no dudo dos veces antes de volarme la cabeza de un balazo entre las cejas; sagas, pulcra e impertinente.
No planeo un nuevo inicio, pese a tanto dolor y disconformidad sigo adepto a la creencia de que renaceré de la cenizas y podré ver al sol a los ojos. Hace más de 700 soles que imaginaba algo así, y ahora que estoy aquí me doy cuenta de lo asquerosa que puede ser la existencia.
Me encantaría regresar todo al principio, cuando el único de mis lamentos era la falta de mi madre, pero ahora es el menor de los dolores.
El alcohol, el tabaco, la marihuana, cada uno me mato de cierta forma y a acuñado mediante delirios de dolor a quien soy hoy por hoy.
No es momento de existencialismos pero digamos que todo se mezcló lo suficientemente bien como para terminar de cavar mi tumba.
Agradezco a la lluvia, a los recuerdos, y a mi falta de compromiso.
Agradezco a mi gata que en su total inconciencia me ha salvado de muchos finales fatales.
Que me falte todo en esta mierda de vida, excepto el cariño de mi abuela, el respaldo de mi padre y el calor de toda mi demás familia.
Pese a que estoy casi extinto, guardo una leve llamarada que da como inicio al incendio.
JD de 19 años. Triste pero sierto.