Despedidas.
Siempre pensé q despedirse estaba relacionado con un último beso, abrazo o un adiós con voz temblorosa, pero a veces simplemente, no es nada.
Es quedarse con las ganas, o no, quizá la culpa de haber podido tener ese último momento, ese último abrazo, el cual ya ni recuerdo con claridad, de hubiera sabido te abrazaba más fuerte; pero lo único que queda es aferrarse a ese poquito, los recuerdos.
Asà es entonces como no olvido cuando acariciaba tu suave pelaje tricolor, q con el tiempo se volvió uno solo, blanco, o cuando tu naricita húmeda se acercaba a olfatearme, o lo feliz q te ponÃa saber que ibas a pasear o verme, o cuando m llenabas la ropa de la escuela de pelitos y yo me enojaba porque después mama me retaba, y hoy lo pienso, como quisiera volver a tenerlos.
Como poco a poco tu brillito en los ojos cuando me veÃas se convirtieron en grises, en señal de que los años, finalmente habÃan pasado.
Para vos la vida era tan simple.
Dicen que crecer es aprender a despedirse, pero nadie te prepara para un hasta nunca.
Me llevo mucho de vos conmigo, para siempre. A valorar la vida y cada pequeño momento.
Gracias, por darme el amor más sincero y genuino que jamás habÃa sentido, ese amor tan puro, que no pedÃa nada a cambio.
                     A mi compañero de vida.











