¿QUÉ HUBIERA PASADO HABIENDO TOMADO OTRO CAMINO?
A lo largo de nuestra vida, todos-as, estamos tomando decisiones constantemente, la mayorÃa son imperceptibles aun para nosotros mismos, pero otras pueden cambiar lo que nuestra vida es o será a corto o largo plazo, incluso por el resto de nuestros dÃas en la vida mortal. Yo, habiendo sido un jóven de carácter débil, introvertido, temeroso, indeciso, inseguro, acomplejado ( uno, en esos tiempos, no sabe si ha nacido asÃ, o la vivencia de los primeros años en la familia que has crecido, la sociedad, la escuela, los amigos etc, van marcando como tu personalidad se va desarrollando sobre todo en el tiempo de la adolescencia). Es evidente que esos años de niñez y adolescencia marcan profundamente las caracterÃsticas y comportamientos que las personas tienen cuando llegan a ser adultos. A los 22 años, algunas pautas de mi personalidad que he mencionado antes las habÃa superado bastante, aún me quedaba esa inseguridad pues no sabÃa quién era y que camino tomar en la vida, tenÃa un profundo vacÃo interior y yo mismo me autoflagelaba emocionalmente por no saber como llenarlo pues me traÃa una profunda infelicidad. Todo eso cambió en un abrir y cerrar de ojos, cuando seguà los consejos de unos jóvenes misioneros de orar a Dios, ese ser hasta ese momento desconocido para mÃ, pues Él me darÃa la respuesta de la veracidad sobre lo que me estaban enseñando.
El dÃa que recibà esa contestación sublime del EspÃritu Santo que envolvió mi alma con un gozo y afirmación indescriptibles, fue como la persona que realmente habÃa en mà despertára de un letargo invernal y surgiera como quien realmente era, un hijo de Dios. Por supuesto, no es que al siguiente dÃa fuera una persona totalmente diferente de quien hasta ese momento habÃa sido, pero esa tristeza interior desapareció y una visión de un futuro esperanzador se desplegó delante de mÃ. Cuarenta años han pasado y el camino ha sido glorioso en ocasiones y descorazonador y triste en otras, pero la certeza de que hay un Dios nunca ha dejado mi corazón y de Jesucristo como el Señor por el cual podré volver a mi Padre gracias a Su infinita expiación. Cuan agradecido estoy por el conocimiento y testimonio de profetas vivientes que me ayuda a estar preparado para poder afrontar con mayor serenidad las dificultades de los últimos dÃas y poder sentir felicidad por la proximidad de su prometida Segunda Venida. Nunca sabremos a donde nos hubiera llevado haber tomado una u otra decisión durante nuestras vidas, en éste caso, yo sé que tomé la mejor decisión auque el camino ha sido y sigue siendo escabroso.
por Berni Meroño












