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Muchachada Fisk... ¡Fisk!
Me he bajado una app para correr y es muy completa.
Cada día me doy de bruces con el absurdo de la existencia humana, la contradicción entre el deseo de trascendencia y nuestra inevitable mortalidad. Cada día bajo a la calle y veo una tienda de trueque en liquidación. El nuevo mito de Sísifo: al intentar vaciar la tienda la están llenando.
- Paco, no lo entiendo, hoy le he dado salida a cuarenta pantalones, cincuenta y seis camisas y una guayabera... ¡y la tienda sigue llena!
- ¿De verdad no te has dado cuenta?
- ¿De qué?
- Una guayabera es también una camisa.
No se han presentado a ninguna oposición pero tienen un trabajo para toda la vida.
Hace un par de semanas, Biendevídeos estuvimos hablando en Radio 3. Lo subo ahora porque agosto es muy de refritos.
A partir del 41:50 empiezo a PONTIFICAR, siendo yo muy de eso.
Me hizo especial ilusión hablar para Siglo 21, un programa que escuchaba mucho en el siglo XX. Camino de la universidad, cuando todo eran sueños, promesas y rotondas. Joder, les dio por construir rotondas y no paraban, ¿eh? La oferta de desayuno en la cafetería de la facultad era café y biodramina.

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He hecho la versión audiovisual de este blog para que podáis decir que os gustaba más el blog.
Así, el blog os gustaría más que algo.
Una de las decisiones más difíciles de mi vida.
Probando libreta nueva.
Por aquí no había promocionado esto: es DUELO DE VÍDEOS, que ya va por su tercera edición.
Mi rival* y yo nos retamos a encontrar los mejores vídeos de internet sobre un tema concreto. Cada uno presenta sus tres candidatos y el público vota.
Si queréis votar por mí, podéis hacerlo hasta mañana. Si queréis votar por "el otro"**, podéis votar... mejor no os molestéis, que tendréis lío, ¿no? ¿Igual tenéis que renovaros el DNI? ¿Lavar mantas?
Podéis votar aquí:
https://twitter.com/biendevideos/status/429300564090834944
O aquí:
https://www.facebook.com/Biendevideos/posts/10202039688687972?stream_ref=10
* Se llama Alejandro pero he pensado que si digo su nombre lo humanizaría y podríais llegar a empatizar con él y, en un extremo, darle vuestro voto. Mejor que lo veáis como un concepto, un ente abstracto, un aséptico vector que representa la fuerza de rozamiento que impide mi natural movimiento hacia el éxito.
** véase *.

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EconoMIERDAS
No me llevo bien con los economistas. Esa plaga. Están en todas las teles, radios, periódicos, hijo estudia Economía como el sobrino de Pepi que ahora tiene trabajo fijo y ayer lo vi en la cinco con el Jordi ese que tiene la cara regular. Están en todos sitios para decir una única cosa. Son capaces de discutir con otros economistas diciendo ABSOLUTAMENTE LO MISMO que sus oponentes. Pero no es culpa suya. He llegado a la conclusión de que están secuestrados.
A mí me ha pasado un poco lo mismo con la tele. He estado secuestrado por ella. Por mi rutina como guionista. Me he dado cuenta cuando he tenido "vacaciones" (que es como llamamos en la tele al paro). Al pasar unos meses distanciado, he vuelto a encender el aparato en cuestión o he releído cosas que había escrito para ella y me digo "¿pero qué mierda...?".
Creo que es algo instintivo. Somos conservadores por naturaleza: protegemos "lo nuestro". Por eso la derecha siempre intenta destruir los lazos entre obreros, para que el resto de parias no sean NUESTROS hermanos, sino el enemigo, la competencia.
Por este mismo instinto, cuando nos entra una idea en la cabeza, la defendemos a ultranza. Es NUESTRA idea. Nuestro instinto es protegerla y negar lo que la contradiga. "Es mi Scatergories y me lo llevo"... ¿Veis como no veo la tele desde los 90?
Pero hablábamos de economía, donde esta inercia de pensamiento es mucho peor. Porque viene orquestada desde arriba, porque a los economistas les enseñan a ser así. ¿Quién? ¿Los Illuminati, la Masonería, Mariló Montero? Casi: Las Universidades, donde lo que aparenta ser una fiesta del libre pensamiento no es más que una cadena de montaje de colaboradores de la Sexta Noche. Lo que se aprende estudiando Economía no es economía, sino un 2% de la economía. El número lo he puesto a boleo, quizá sea un 0'3% o pi. Me refiero a que, lo que es #LAECONOMÍA para los economistas es sólo un único modelo, una opción, de la economía posible. Como si un nutricionista sólo conociese la lechuga. Peor aún: LA ESCAROLA.
#LAECONOMÍA es una falacia, una sinécdoque, es la parte por el todo, #LAECONOMÍA son los padres. De todas formas, esto no lo digo yo, que NO TENGO NI PUTA IDEA DE NADA. Lo dicen los que estudian economía.
Pero claro, el problema no queda aquí, ¿qué más me da a mí si en las facultades de Económicas estudian mierdas o juegan al mus? ¿Se sigue jugando al mus en las facultades? ¿Y cuando terminas la partida te pones una trenca si refresca y te manifiestas contra la OTAN y por la noche vas a un guateque dabuti a tomarte un cuba-libre? Lo que me poreocupa es que, como los medios están infestados en grado milqui por los economistas, la plaga se ha extendido y el pueblo no-economista cree también que la economía es #LAECONOMÍA porque eso es así, porque no hay más tú tía, porque el sol sale por el Este y cuando llueve te mojas. Porque es #LAVERDAD. Y ese es el problema, que vemos #LAVERDAD donde solo hay opinión, como podemos ver la cara de la Virgen María en una tostada quemada. De hecho, creo que es exactamente así.
Creo que con #LAECONOMÍA ocurre lo mismo que con las paraciencias: son ciencia hasta que dan un salto absurdo. Quien cree en la homeopatía, o en los videntes, o en los fantasmas, -si acaso estos no estaban incluidos entre los primeros- utilizan un método científico de Todo a Cien: "si pongo un lacito azul en el carrito de mi bebé, no recibirá mal de ojo", "si tiro sal por encima del hombro, todo irá bien", "dos gotitas de este agua me curarán"... crean patrones estructurados de causa-efecto como nobeles de física, hasta que llegan a un punto en el que se convierten en alumnos de preescolar metiéndose canutillos de plastilina por la nariz hasta sangrar.
Pasa eso con #LAECONOMÍA, que no es más que el modelo económico vigente, el único que existe según los economistas. Todos los supuestos de "manos invisibles", "competencia perfecta"... son eso, supuestos. NO EXISTEN. Y aún así son utilizados como punto de partida en discursos que se pretenden científicos. Igual que la homeopatía parte de que el agua es chachiguay y tiene superpoderes y toma este frasco y verás que bien, son 20 euros.
Pero igual que nos tragamos Cuarto Milenio nos tragamos #LAECONOMÍA y su falsa ciencia que no necesita del pelazo hipnótico de Íker Jiménez para conquistar territorio. Y mira que #LAECONOMÍA ha conquistado más que Gengis Khan, Napoleón y Bertín Osborne juntos. Incluida la mayor de las victorias: el lenguaje. #LAECONOMÍA ha conseguido que llamemos "técnicos" a los políticos de firme compromiso ideológico capitalista. "Técnicos", como el tipo que me arregla la lavadora. Como si lo único que tuviesen que hacer estos políticos es aplicar una fórmula que funciona, cambiar una pieza y, hala, economía solucionada, señora, ¿quiere factura? Como si fuera una fórmula matemática. Como si fuera Ciencia. Porque la Ciencia no se puede discutir... ¿y no se trata de eso?
Y aquí es donde decís que sí que se discute, que no habré visto yo en la tele debates entre dos economistas on fire, que si reducir deuda por aquí, que si fomentar el crédito por allá, que si por alusiones, que si estás haciendo demagogia, que si aplausos del público... Si creéis que eso es un debate también pensaréis que PP y PSOE representan todo el espectro ideológico español. Y si pensais eso, os vendo un frasco de agua que cura el SIDA por 50 euros, ¡me lo quitan de las manos!
Precisamente lo que más contribuye a crear este modelo único, lo que afianza #LAECONOMÍA, son los falsos opuestos. Que parezca que hay un debate. Porque, oye, estarán los ultraliberales, pero luego están los "socialdemócratas" o la "escuela de Yale", que se opone al "modelo"... PUES NO. Ellos SON EL MISMO MODELO, pero con tapicería de sky y pintura metalizada gris marengo. Sólo usan una ecuación diferente para llegar al mismo resultado. ¿No veis que también son "técnicos"? Compran la pieza que le falta a la lavadora en un comercio de barrio y no en una gran superficie. Pero la lavadora te la arreglan igual. Y el problema aquí es #LALAVADORA.
Estos "dos bandos" buscan lo mismo, van en la misma dirección por caminos distintos: ambos quieren sanear #LAECONOMÍA, que vuelva #ELCRECIMIENTO. ¿A que suena bien? ¿No es lo que todos esperamos? "El país está creciendo", "¡de puta madre!, ¡salimos de la crisis!, ¡Mari, abre el cava que sobró de Nochevieja!". De nuevo, otra victoria de #LAECONOMÍA en la campaña del lenguaje. Y es que, ¿por qué estamos tan seguros de que crecer es bueno? De nuevo, otra derrota del método científico: ¡Hablamos de crecimiento infinito en un mundo finito! ¡ESO ES IMPOSIBLE! ¿Cómo se crece aún más, cómo se le da de comer a #LAECONOMÍA? Dos opciones y ninguna buena: Bien esquilmando aún más los recursos naturales de un planeta ya jodido, bien abriendo mercados que antes estaban cerrados como... ¿alguien ha dicho sanidad? Muy bien, sanidad. ¿Alguien da más? ¿He oído educación? ¡La señorita del fondo propone educación!, ¿oigo reservas de agua potable? ¡El señor ofrece reservas de agua potable! ¡Adjudicado!
No es que #LAECONOMÍA no sea ciencia, es que casi se ha convertido en arte de vanguardia, en arte ensimismado: sólo se explica a través de sí misma. #LAECONOMÍA sirve para solucionar los problemas de #LAECONOMÍA. Se supone que la economía, así, sin hashtag, trata de...
"satisfacer las necesidades humanas mediante los recursos (que se consideran escasos)".
Pues bien, ¿alguien ha notado una diferencia en los recursos del planeta antes y después de la crisis? No hablamos de antes y después de una guerra mundial o de antes y después de la caída de un meteorito que ha destrozado un continente y desestabilizado las mareas de los otros cuatro, anegando Manhattan de forma que sólo han podido salvarse un atractivo militar, un pibón y un afroamericano que morirá en el último cuarto de película. La Tierra tiene los mismos minerales, agua, alimentos y población que antes de la crisis, los mismos recursos... ¿Por qué coño hay crisis entonces? Porque esto no es una crisis de la economía, es una crisis de #LAECONOMÍA. Del sistema. Así que esta lavadora no tiene arreglo, señora, yo la tiraría y compraría otra, con carga superior, que sufre menos la espalda, pero le tengo que cobrar el desplazamiento, ¿quiere factura?
Las listas de lo mejor del año me hacen daño
Sí, probablemente este sea un post de los que se queda en el título. No sé si aportaré algo más aquí abajo. Puedes dejar de leer ya.
Las vacaciones invernales vienen acompañadas de dos fiebres: la que provocan los catarros que irremisiblemente pegarás a familiares que sólo ves en Navidades y que te recordarán siempre "lo mal que lo pasaron aquella vez por tu culpa" y la fiebre por hacer listas de lo mejor del año.
¿Esto va sobre lo mal que está hacer listas de lo mejor del año porque no estás de acuerdo con ninguna? No, soy otro tipo de idiota. Soy el que disfruta leyendo las listas de lo mejor del año por el mismo motivo por el que me hacen sufrir: yo no podría hacerlas. Me siento como ese bateador que se rompió el codo en la cima de su carrera y ahora ve el partido desde la grada y aplaude a su equipo pero desea que a su sustituto se le salga la cadera en mitad de una carrera, aun sabiendo que no podría reemplazarle porque ya está mayor, retirado y desentrenado, aunque aún sueña con que un rayo parta una rama del árbol de su jardín para tallar en ella el bate de su comeback, pero es tan perdedor que ni siquiera tiene jardín.
Dos problemas son, pues, los que tengo con las listas: no poder hacerlas y QUE ME IMPORTE eso... ¿Un amputado no puede disfrutar de la natación sincronizada? ¿Qué chorrada es esa? Aún más allá, ¿qué hay de la gente que podría pero no está interesada en hacer lo que le gusta ver? Una contable que va al cine todos los viernes no tiene por qué sufrir el mínimo picor por dirigir un corto...
Este es el primero de mis problemas: que únicamente disfruto de las cosas que me gustaría saber hacer. Cuando veo cómicos que me gustan, me gustan porque me gustaría hacer lo que ellos están haciendo. Cuando veo series que me gustan, me gustaría haberlas escrito yo. Y siempre, SIEMPRE, soy absolutamente incapaz de hacerlo/haberlo hecho... ¿veis cómo soy un "discapacitado temporal"?, ¡ni siquiera sé conjugar esto!
Y llegamos así al segundo de mis problemas. La "discapacidad temporal" en sí. Las listas de lo mejor del año se basan en saber lo que ha pasado en ese año Y YO ESO NO LO SABRÉ EN LA VIDA. No puedo percibir el tiempo linealmente, no veo evolución en los acontecimientos. No sé qué es "febrero de 2013", no sé dónde trabajé en 2010, y si alguien me lo recuerda, me puede parecer que eso acaba de pasar o que ocurrió cuando estaban limpiando los cascotes del Big Bang. Cuando llega la Navidad, la Navidad anterior es para mí anteayer, mientras que el verano es el puto siglo XIX. Joder, juraría que en verano llevaba chistera y compraba el periódico a un niño por un chelín. Dios, ¿habéis leído bien? El verano no puede ser más pasado: ¡comprábamos el periódico!
Ni siquiera las fechas importantes, los hitos de mi vida, las muertes, los cambios... ni siquiera eso se graba a modo de fecha. Son colores, olores, voces. Todo está guardado, pero los tags no incluyen el año.
Entonces, ¿esta "discapacidad temporal" es porque, digamos, me tomo la vida en plan BIEN? En plan Carpe Diem, cada día es único para mí, vivo el momento y esas cosas que escribes en la carpeta de tu colega para siempre del insti que cuando llegues a la universidad no volverás a llamar y verás un día andando por la calle y te cruzarás de acera para no saludarlo... Pues no. Todo lo contrario. No soy capaz de percibir la evolución del tiempo pero constantemente busco una rutina que me permita hacerlo. Como en esos pueblos que saben siempre cuándo están y qué deben hacer gracias a su calendario natural de cosecha, plantación y esas cosas de la vida de verdad que a mí se me escapan porque tengo un Tumblr. Y en el 2009 hubo helada y en 1990 la Paqui sacrificó al buey y tuve que ayudarla en la cosecha... ¿Hay bueyes en las cosechas?, yo no lo sé, ya te he dicho que tengo un Tumblr.
La ventaja de mi discapacidad es que no me siento viejo. Desde los 17 años tengo que pensar muy fuerte mi edad. En ocasiones calculo restando el año de mi nacimiento al año en curso. Y cuando termino, puede que todos tengan un año más porque las matemáticas se me dan fatal, que esta discapacidad no es como esas guays que pareces tontico pero luego eres listo en plan Rain Man.
Esto de sentirme forever young me lleva a pensar que igual mi discapacidad es un sistema de compensación de mi inconsciente ante pensamientos sobre la muerte. Pero es que tampoco pienso en la muerte. Al menos, no en la mía. No me abruma y estoy casi seguro de que, cuando me pille, abandonado en el asilo cagándome en los pañales XXL, pensaré, "coño, ¿ya?, ¡yo que quería grabar un corto con mis colegas de la universidad!".
En fin, que en mis listas de lo mejor del año no entra este post ni de coña.
Lección de Zoología.
Cuando jugar a "piedra, papel o tijera" era un coñazo.
Todo el mundo tocando fondo
Todo murciano de mi generación tiene dos cosas en común: cierta propensión al parricidio y nociones básicas de valenciano.
Lo primero lo deduzco por los informativos de Antena 3 que me he tragado a lo largo de toda mi vida. Lo segundo, por la cantidad de horas de Canal 9 que los murcianos hemos chupado desde que tenemos uso de razón. Por esos misterios de la tele analógica -o, como la llamábamos antes: “la tele”- el canal autonómico de la Comunidad Valenciana alcanzaba Murcia para darnos gratis a los chavales mandanga de calidad como Dragon Ball o el Batman reloco de Adam West. Creo que pasé doce años de mi vida diciendo “¡No patisques, Robin!” al menos una vez al día.
Ojo, esto era una intro. Una concesión nostálgica que me he hecho porque es mi blog y punto. Cuando lo relea, me arrepentiré. Así que no pienso releerlo. No pretendo escribir sobre estas moñadas. Eso sólo distraería del tema principal. Y para distraernos de los temas que importan, ya tenéis la tele.
¿Y cuál es el tema principal? ¿Si es necesaria una tele pública? ¿Si se puede pagar? Joder, ese no es el tema principal: eso es la puñetera base. SÍ y SÍ son las respuestas. Y no busquéis aquí argumentos: idos a un periódico serio (si quedan). ¿Cómo no va a ser necesaria una tele pública BIEN, sobre todo en una Comunidad/País/Falansterio o como coño quiera llamarse que tiene una lengua propia? ¿Y eso de que no se puede pagar porque habría que cerrar un hospital o un colegio y del aeropuerto de Castellón no me acuerdo, buenas tardes? Eso es un VENGATÓCATELOSCOJONES del tamaño de la paellera de Joan Monleón y la boca de María Abradelo.
Queda claro que eso no es lo que quiero discutir, ¿no? Yo quiero hablar de lo que para mí es la puñetera clave, lo que todo esto ha conseguido destapar y, sobre todo, de lo que ha costado destaparlo. Me refiero a la dignidad profesional. Sí, en el quinto párrafo saco el tema. Os he dicho que esto no es periodismo. Esto es entraña. Ahí es donde me ha atacado LA NOTICIA.
http://www.eldiario.es/cv/informativos-Canal-Nou-PP-multiplicado_0_193881210.html
Los trabajadores de Canal 9 se han visto en la calle. Han visto que lo perdían todo. Han tocado fondo… y en ese fondo han encontrado la dignidad. Como si fuese una moneda de dos céntimos que un día se te cayó a una alcantarilla. Y de repente estás de mierda hasta el cuello y miras arriba y sólo ves la reja de la alcantarilla y los perros meándote encima, y vuelves la vista a lo más profundo y dices, “¡coño, una moneda!”. Y esa moneda es lo más importante que te ha pasado en tu puta vida.
Tocar fondo… más en concreto, saber que tocas fondo. Porque si España no ha petado aún y las masas no han prendido fuego al Congreso es porque la gente cree que aún hay caída. Que esto es el Dragón Khan y aún quedan tres loopings más y un jodido tirabuzón. Que perder la casa, la educación, la sanidad, no es todo. Que mejor no liarla no vaya a ser que pase ALGO PEOR.
Pero parece ser que los periodistas de Canal 9 están bien informados y saben que ya está. Que el dolor y la sangre en la nariz indican que ya has terminado de caer. Y entonces se han levantado.
Los periodistas de Canal 9 han hecho periodismo por primera vez en mucho tiempo. Seguramente muchos lo hayan hecho por primera vez en la vida. Han necesitado saber que no tenían nada que perder. Antes, con la idea de seguir cobrando un sueldo de mierda no habían podido ni grabar a Zaplana por su lado malo. ¿Quiero decir que la manipulación de Canal 9 es culpa de los trabajadores? ¡¿Creéis que soy idiota?! ¿Venís aquí, a mi casa, a decirme imbécil en la cara? ¡Por supuesto que no creo eso! Soy consciente de la férrea estructura piramidal, de las autocensuras (in-fi-ni-ta-men-te peores que las censuras) de mandos medios y de lo coral que es el trabajo televisivo: mucha gente tiene que estar de acuerdo para que algo acabe en antena. Todo eso se ha desmoronado con la noticia del cierre: las esclusas se han abierto y la marea-del-color-que-toque ha inundado Canal 9 como si fuese uno de esos pueblos que se sacrifican para hacer un pantano.
Vale, ¿entonces qué?, ¿qué insinúas? Nada, no insinúo nada. Es sólo que cada vez que me siento orgulloso del ser humano, cada vez que veo su grandeza… mi cerebro trata de compensar tanta miel con una idea jodida:
Imaginaos que la reivindicación funciona. Que todo sale bien. Que “RTVV no es tanca” y vuelve a emitir… ¿Cómo serían los informativos? ¿Periodismo de verdad como el que hemos visto estos días… o la mierda de antes?

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El Tío Gilito de acuerdo a las leyes de la física*. * Obviando el hecho de que es un pato que habla y se viste de cintura para arriba y todo el mundo a su alrededor tiene sobrinos pero nunca hijos.
Aprender a decir adiós
Pocas cosas cuestan más que decir adiós. Puede que los piñones, pero pocas más.
Sin embargo, llega un momento en el que despedirse es necesario. Aprender a reconocer ese momento es el primer paso: identificar las señales que indican que algo no funciona como antes. Después, hay que saltar al vacío. No literalmente... ¿quién te crees que eres, el puto Werther? Hay que arrojarse a los brazos de lo desconocido: apartarse de la comodidad de esa compañía que, mal que nos pese, ya no es lo que fue.
Decir adiós tiene su momento y ese momento es ahora. No importa cuánto hayas disfrutado de su compañía durante el verano: haz el favor de despedirte ya de tus putas chanclas de dedo. Si necesitas un calcetín, ya es tarde para ellas.