Aquel olor llenaba la habitación de muerte, las paredes se retorcían de dolor al sentir aquella presencia, pero, ¿que era en realidad aquella sensación? ¿Era realmente lo que imaginaba? , no, quizás solo era una vaga manifestación de mis miedos; temblaba, mi cuerpo estaba paralizado de miedo, real o no, estaba inmóvil, con dudas, ¿quien era yo para juzgar si estaba alucinando?.
Estaba algo perdido, el humo rojo sofocaba mis fuerzas y la puerta se difuminaba con cada paso de este ente dominante, estaba atrapado, sin posibilidad alguna de escape, mi corazón se aceleraba, sentía que iba a explotar, pero, parece que aun sentía...
- Creí que tenia mas tiempo, jamas imagine que fuera de esta manera.
- ¡Si!, puedo verte, puedo sentirte ¿porque vienes a buscarme esta noche de paradojas lunares?
Encendí un cigarrillo mientras terminaba de explicarme la razón de su presencia; y aunque seguía asustado, me tranquilizaba la idea de que aquella vida llena de penumbras estuviera expirando.
Casi no me quedaban buenos recuerdos, me los habían robado, los había perdido, los había extraviado en aquel lugar no muy lejos de ahí.
- No imagine que fueras tan amable, tan paciente, tan cálida...
Finalmente tras el el cierre de aquel rojo telón, el publico se levanto de sus asientos, y mientras aplaudían frenéticamente con emoción, la locura me sostuvo la mano derecha, me agarro fuerte y me libero de todo lo que cargaba, después, me llevo por un sendero hacia un lugar que no entiendo, un lugar daltonico, un lugar perdido en las fantasías mas fuertes de soledad.
Si tan solo la muerte hubiera llegado primero.