–La cámaras ven química entre cualquier cosa que tenga pulso y qye tenga piernas, es que cuento con una excelente suerte de que el padre mi hija sea el más cotizado de América e incluso en Europa… En casa están locas por él– rodó los ojos, tomando un sorbo de su té. –Estoy segura de que al menos algo te dicen, les salvas el trasero todos los días. No soy famosa para que me esté diciendo eso– comentó con algo de diversión. –Así que… ¿te gusta el té? ¿Ya estás menos estresada?
Por supuesto, es su trabajo, pero ustedes les dieron sus buenos incentivos. Suelen salir juntos...y no hablo de paseos con Katie. Pero si supongo que Mercer lleva la mayoría de la culpa --acotó por último--. No me dicen nada porque algunos ni siquiera reconocen mi existencia, les gusta pensar que son perfectos. Y no serás famosa pero me has causado varios dolores de cabeza...saliditas con Jayson, peleas con estrellitas. No eres una santa --mencionó desviando la mirada--. Prefiero el café, pero sí estoy mejor.






















