“Pronto tendremos un nuevo hogar, nuevos vecinos, más de cerca a los amigos, nuestra casa tendrá terraza y podremos hacer carnita asada, el caluroso verano tendremos cerveza helada sentados escuchando el sonido de la ciudad que está a punto de irse a descansar. A mí ya no me importa, si la casa tiene dos recámaras, si el baño es compartido, si se tiene que quedar a dormir un desconocido, si el gimnasio nos queda cerca o tenemos que caminar para ir al súper. Desde hace tiempo tus brazos son mi hogar, tus ojos el verano, desde que tú estás aquí creciendo conmigo, la vida se ha vuelto más tranquila como si viviéramos en un pueblo, no hay prisa por nada, es que eso es el amor, estar presentes, antes quería volar pero ahora en tu pecho puedo recorrer la galaxia entera sin tener que levantarme del sofá.”
— La memoria de las olas, Quetzal Noah (via quetzalnoah)











