Todo lo demás, no.
Que sí, que todo eso es verdad.
Que portamos estandartes incendiarios y discursos agresivos y consignas de venganza que dicen muy poco de nosotros, y que a veces da miedo pensarlo, que vamos por ahí con el ceño fruncido y de nada nos sirve.
Que increpamos y discrepamos de todo cuanto se conoce, por más lógica matemática que me cuentes, por más sentido común que me vendas, que no se consigue nada por esas sendas que auguramos día tras día cuando la desidia nos infla la panza.
Que no reconocemos autoridad ninguna y sembramos la polémica y todo es política y qué pesados os ponéis con eso y Ana hija, qué poco sabes de la vida.
Todo eso es verdad.
Que no hemos trabajado ni un sólo día. Lo dices como si fuera el progreso.
Lo dices como si por eso nuestra palabra valiera la mitad y tuviéramos que demostrar que somos dignos del pan que comemos.
Que en qué me baso, que la vida es así y asao y que lo que inventamos no tiene ni pies ni cabeza, que los libros son muy bonitos pero son libros y que Ana hija, cuándo bajarás a la tierra.
Que te crees Don-Quijota y vas por ahí combatiendo gigantes cuando aquí fuera sólo quedan las ruinas de Bankia.
Todo eso es verdad.
Porque cada vez son menos los momentos de lucidez pero todavía los tengo. Y también tengo altos conocimientos en geopolítica y me sé todo el cuento, a ver si ahora os creéis que habéis descubierto América, que donde manda capitán no manda marinero y todo eso.
Somos jóvenes pero no somos idiotas.
Y puede que parezca un poco de idiota este proyecto que me encomiendo, lo de ir por ahí huesudamente, paupérrimamente a lomos de Rocinante combatiendo a magnates que son peor que cien gigantes, que mil gigantes, de los de antes, de los que molaban.
Estamos luchando contra un invisible. Estamos luchando en cada flanco, contra todos, contra nosotros mismos porque todo es política y qué pesados os ponéis con el temita.
Que cualquiera nos parece un enemigo potencial en un entorno hostil que nos excluye, nos ningunea la palabra y nos aburre. Nos aburre mucho, eso es lo peor.
Y por eso arengamos paridas y tenemos este humor tan hijoputa, porque si no dime tu a mí cómo se aguantan los veintitrés en esta celda, en esta España que rezuma desvergüenza, [en un México que mata por ser mujer, por ser joven, por no estar de acuerdo] cómo se aguantan los debates de primates, del y tú más, pues tú más… Si no es blasfemando en cada flanco, en tanta medida como nos dejan, porque muchas veces pienso cosas que no puedo escribir y tengo que reírme yo sola y la gente se cree que estoy loca.
Una loca que se ríe de cosas que está prohibido escribir. Esa es la España que nos calza.
Por eso nos mofamos ahora que podemos, y nos declaramos insumisos, y enarbolamos un QUE SE JODAN tan grande que ni les cabe, y bailamos sobre tumbas, y vivimos en pecado según todos los credos, y nos gusta lo prohibido e incluso han conseguido que nos guste lo que somos.
Niñatos soñadores que inventan fórmulas definitivas, que cantan todavía insaciables a pesar de los momentos de lucidez, a pesar de que luchamos contra un invisible y la tarea nos quede, probablemente, demasiado grande.
Algunos todavía no han desertado. Algunos todavía creen en una idea.
(Todo lo demás es estar muerto.) –Gata Cattana

















