Tengo un miedo clavado en pecho. Tengo tres versos enredados entre los dedos. Tengo un silencio enorme contenido en los labios.
No soy valiente aun ni en mis sueños porque tampoco soy dueño de mis ilusiones hipnogónicas. No puedo sostener la pluma que desborda prosa melancólica, mis dedos ya no tiene fuerzas para soportar el peso de la soledad en el Universo. Después del punto final el silencio se desbordó inundando un vacío y arrastrando las tantas palabras no dichas durante las noches eternas de insomnio contemplando el reflejo borroso del espejo que la luz de Luna acaricia entre las ramas secas de aquel donde una vez colmupié mis esperanzas, mis sueño y carcajadas, esas ramas que me sostuvieron cuando intentaba escapar del mundo, ese árbol que me vio llorar escondido entre sus hojas y raíces.



















