dvmins
son pasos rápidos los que lo guían lejos del interior del bosque; o lo intentan, al menos, porque poca concentración provoca que solo parezca dar vueltas en círculos sin posibilidad de escapar. mareado, perdido, lo único que quiere es alejarse de ese fantasma del pasado que no debería estar en el mismo plano terrenal que él. como nunca, la torpeza se apodera de sus acciones, y es caminar (casi corrida) atolondrado el culpable de su colisión contra el cuerpo de alguien más. ‘ ¡fíjate por dónde vas! ’ exclama, respiración agitada, al retroceder, buscando apartarse de anatomía impropia. sin embargo, movimientos descuidados tienen como consecuencia tropezar con sus propios pies, por lo que atina a aferrarse con diestra a lo primero que encuentra: el brazo ajeno.
Si se encontraba vagando cerca de la salida del bosque, es porque estaba buscando el momento ideal para escapar de allí. Tarea difícil cuando sentía que tenía unos cuantos pares de ojos encima, y no solo pertenecientes a brujes participantes del ritual. La parafernalia le parecía estúpida; todavía no lograba congeniar con su naturaleza de brujo. El choque con un cuerpo amplificó la molestia que sentía, pero, al menos, se trataba de una presencia tangible, viva. Maldijo entre dientes, dispuesto a devolverle la palabra, mas el agarre lo tomó de imprevisto. Parpadeó incrédulo y escaneó al contrario, cuya identidad ya conocía. Arrugó el ceño. “¿Y a ti qué te pasa?”, soltó señalándole con la barbilla. “O me fijo por dónde voy o te asisto, una de dos. Y tu torpeza me dice que tengo que ayudarte.”

















