Nosotros
Te escribo por aquí porque sé que no me leerás, porque sé que en el eco del infinito y vasto mundo electrónico este rincón es el que muy pocos conocen sobre mí. Esta es mi catarsis, el eco de unos cuantos meses que se precipitaron como si fueran segundos, dejando un vacío inmenso. Te escribo pensando en lo que fuimos, en lo que pudo ser y en lo que, solo el destino sabe, podrá ser.
Maldigo esta sincronía cruel del tiempo, este destino que nos encontró en capítulos vitales completamente incompatibles. Mi contención no es fortaleza; te juro que es la lucha diaria por no desmoronarme, por no ceder. Y prometo que no lo haré, pero necesitamos espacio. Será el tiempo, y solo él, quien dicte si esta pausa es un acierto o una herida más profunda.
Te escribo porque ya te extraño, porque la mínima astilla de esperanza sigue ahí, ardiendo en la espera de que todo se alinee. Sé que, mientras sigamos avanzando, nuestros caminos volverán a cruzarse. Tal vez un poco más deshechos o con el alma a medio vestir, pero sé que nos encontraremos.
R.














