El primer día siempre era un alivió para Harriet, principalmente porque aquello la ayudaba a librarse de sus amorosos padres y sus constantes quejas del comportamiento de la rubia. Suspiró aliviada una vez que piso el plantel, pero su tranquilidad no duro demasiado pues rápidamente el momento fue arruinado cuando aquel cuerpo chocó contra ella. – ¿Podrías, si no es mucho pedir, fijarte por donde diablos caminas?– pidió con falsa amabilidad.
Por otro lado, sí había algo que Thomas detestaba era el inicio de curso en la universidad. No por volver a la monótona vida estudiantil, sino porque, durante la primera semana, el campus se volvía un lío. Muchedumbres caminando de un lado a otro, novatos de recién ingreso que no hacían más que dar vueltas con sus rostros bañados en confusión y temor... Toda una escena. Y aunque bien le hubiese gustado permanecer en su habitación hasta que todo se calmase un poco, se encontraba merodeando por el recinto, con el afán de dar con la cafetería. Eso hasta que sintió el impacto de otro cuerpo contra el suyo, “ ¿Disculpa? ” espetó en trazos de irritación tras escuchar los reclamos femeninos, mas al reconocer a la rubia su semblante volvió a suavizarse. “ ¿Es así cómo me saludas? ” indagó dedicándole una tenue sonrisa. “ Parece que alguien se levantó del lado incorrecto de la cama.. ”