Entre la fina seda de tus costuras…
y tus piernas largas, tersas y firmes, me encontraba perdido…
Me sentĂa una presa de tu veneno,
que ha dejado a mártires malheridos…
Un veneno único, de fragancia dulce y no letal…
que no mataba ni te hacĂa mal; al contrario, te daba paz…
Paz momentánea, como tomar un diazepam…
A su vez elegante y reina, eso eres tú…
ÂżCĂłmo podrĂa compararte con la multitud,
si las secuelas de tu toxina
son acordarme de ti en cada déjà vu?
Dime cĂłmo podrĂa olvidarme de ti,
para generar en mĂ un sĂndrome de abstinencia
al no saber nada de ti…
Dime cĂłmo podrĂa dejarte sola y sufriendo,
si cada vez que lo pienso quisiera parar el tiempo
para curar las penas que cargas en el alma
y cuidarte siempre, incluso en este, mi último aliento…
Soy consciente de que morir es mi momento,
puesto que tu veneno cura cuando no te fallan al primer intento…
pero mata cuando no valoran tu corazón y tus sentimientos…
al recordar un pasado donde fui un tonto
insolente con tu tiempo…
O déjame morir entre el capullo de tus recuerdos,
donde permaneceré hasta que la piel se separe de mi cuerpo,
que me llenas de alegrĂa la vida…