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Amor: “Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo”.
El amor es algo que sentimos todos en distintos momentos de nuestro paso por este mundo extraño y bonito. Con su tercer disco, Miki Núñez expone al amor de doce formas diferentes, plantándole cara a ese sentimiento al que tantas veces le tememos.
Comienza con “10 minutos” que es muchísimo en comparación al tiempo que tardó este chico en robarnos el corazón. Acá se vislumbran las primeras pinceladas del amor químico que inspiró este trabajo que vio la luz el 09 de junio de 2023, ese amor que no se puede disimular, que se nos sale por los poros y que nos llena el cuerpo de una intensidad que ni siquiera nosotros mismos entendemos.
Continúa con la primera de las cuatro colaboraciones del álbum. Las dos voces se ensamblan a la perfección y nos permiten ser testigos de ese sentimiento extraño que nos invade cuando se trata de una historia de amor que queda a la mitad y que nos pone muy difícil el poder pasar página. Y es que amar es un poco eso también, el quererse pero que todo se quede en puntos suspensivos, el sentir que con la noche olvidamos a esa persona pero, con el nuevo día, nos damos cuenta de que sigue clavadita en el medio del pecho, como siempre estuvo.
Amar también es perder la cabeza, volvernos locos por otra persona, sentir que nos paralizamos, que no podemos respirar, ni tener al otro lejos. Lo cierto es que no sé si cupido hizo sus deberes con el catalán, pero sí que apuntó bien a nuestros corazones y nos dejó prendiditos a su disco, tal como ya lo hizo anteriormente con “Amuza” e “Iceberg”.
Enamorarse, en general, es no querer que se acabe eso tan bonito que se siente cuando uno ama fuerte, no querer despedirse de la sensación de tener el corazón siempre despierto, de que todo sea precioso al lado de la otra persona, inclusive las caídas. Enamorarse es querer cosas con un otro que nos hace vibrar, que nos da alas para arriesgarnos a lo incierto y que nos hace querer detener el tiempo para que eso que tenemos no se termine nunca.
Amar nos vuelve torpes y nos hace sentir el reino animal en el estómago. También nos produce vibraciones locas en el pecho y nos transforma la mirada en una inundada de ilusión, cuando vemos a quién nos deja en blanco y sin palabras. Amar es imaginarse mil escenarios junto al otro ser, aunque ni siquiera te registre, y es, aún así, seguir queriendo con todas las fuerzas. Enamorarse es explotar de ganas de besar, de despertar y estar cada día juntos.
El amor llega también en forma de camino, de tomar todo eso que no nos gusta, nos hizo daño e inclusive nos robó algunas lágrimas, y transformarlo en un nuevo espacio por el cuál transcitar. Es un poco ese amor propio que nos hace reponernos y abrazar nuestras heridas para seguir adelante.
Con temas como “Llums de mitjanit” nos damos cuenta que el amor es también una lengua universal, que no hace falta hablar igual para entender eso que nos atraviesa, para emocionarnos con canciones que hablan de amor y sentirlas como propias por dentro, aunque a primera escucha quizás no entendamos nada de lo que se esté cantando. Y es que la vibra del amor va mucho más allá y esta canción lo plasma a la perfección.
Amar es disfrutar de procesos, entender que la vida está hecha de momentos en los que estás abajo, en lo más profundo, y luego arriba, pero que se transita mucho mejor si nos dejamos llevar, si hacemos lo que queremos, si no intentamos encajar y simplemente somos, nos mezclamos entre nosotros y sacamos fruto de esa unión que, seguramente, nos va a sorprender un montón.
Cuando llegamos a “Más de la cuenta” somos conscientes de que amar también es aprendizaje, es crecer y dejar atrás eso a lo que apostamos pero que no salió como pensábamos. También pone sobre la mesa que no siempre las personas amamos igual, que ni siquiera siempre todas las partes involucradas aman y que está bien reconocerlo e intentar seguir adelante. Eso es amor.
Pero claro, seguir duele. Y es que en el amor no todo es rosa sino más bien de todos colores. Y, de vez en cuando, cuesta entender, cuesta olvidar, cuesta no extrañar, cuesta que no lleguen las preguntas y los lamentos. Quizás eso es todo lo que se necesita para sanar y continuar amando cuando alguien nos rompe.
Amar es una suerte, como el artista lo expresa tan bonito en la canción que lleva esas seis letras como título. Es suerte porque cuando menos lo pensamos nos sorprende, nos abraza e ilumina nuestro mundo. El amor da sentido, es la voz que necesitamos y se cruza en el momento justo, haciéndonos sentir completamente afortunados de que el universo haya decidido que así sea. Y qué suerte la nuestra de que existan seres, como los que le ponen voz a esta canción, para expresar eso que tantas veces sentimos y no sabemos explicar.
Si hablamos de amor, hablamos de “Electricitat”, de esa colaboración que tanto se hizo desear, que imaginamos más de una vez y que, como el amor, llegó cuando menos la esperábamos, como un regalo especial, que nos emociona y nos lleva de la mano hasta el final.
Saber amar es hacerlo bien, es querer que la otra persona vuele, que encuentre la paz, que sane, aunque eso nos deje con algunas heridas. Amar, en general, deja huellas de cariño, de enseñanzas y de dolor, mucho más aún cuando se trata de un amor tan puro y único como el de la familia.
No puedo explicar por qué gusta este álbum, pero sí puedo decirles por qué me encanta a mí. Me encanta porque creo que plantarse y sacar un disco hablando de amor, siendo que somos parte de un mundo en el que muchas veces el odio pisa fuerte, es revolucionario. Me parece que nos genera de todo porque pone sobre la mesa que odiar no es tan cool como muchos piensan y que amar está buenísimo aunque de miedo. Me engancha porque cada canción tiene el sello del artista que conocí en 2018 y que siempre fue completamente auténtico. Me abraza por el poder del catalán de transportarnos a festivales, a atardeceres en la playa, a reuniones con amigos o familia y a un monton de instantes tan solo con esas melodías que me encienden el alma. Y me encanta por su honestidad, porque si alguien sabe de amar es él, que ama y se le nota en los ojitos llenitos de ilusión, en la sonrisa gigante, en los abrazos apretados y en todo el cuerpo. Me encanta porque amar es algo tan bonito y Miki ha sabido ponerle letra y sonido a ese sentimiento.










