¡Qué carajos!
—Se encogió de hombros girando su rostro hacia el mayor alzando una de sus cejas.— SÃ, pero ¿quién dijo que coser ropa? —Preguntó, en realidad necesitaban a alguien que no se desmayara con sangre y pudiera cerrar heridas. Soltó una suave risa al escucharlo y se recostó un poco más a la cama.— Somos… soy responsable y pues… ta da, acá estoy con mi hermano en un barco con piratas matadores. Aunque Frank se comprometió a que estarÃa siempre a mi lado, no lo he visto mucho. Sólo por las noches y eso cuando está en la habitación.
--Espero que no hablas de coser esa cosa. --Apuntó la pierna del menor, haciendo una mueca de asco con tan solo imaginarlo. --Tu hermano el cientÃfico debe saber más que yo de esas cosas. --Un suspiro escapó por su nariz junto a una suave carcajada. --¿Yo? Bueno, sÃ. Tienes razón, pero ustedes ya están grandes para que yo los cuide. Bueno, al menos he podido comprobar que tu hermano si lo está, y vaya que está grande. --Comentó divertido. --Imagino que deben estar igual, son gemelos al fin y al cabo.Â












