Los cuatro entornos de tu vida en pareja.
Cuando le explicas a alguien que hay un buen ambiente o un mal ambiente en tu relación sentimental, si la tienes, no te estás refiriendo sólo a un entorno físico, sino que también te refieres a un entorno metafísico. A un entorno que no ves sino que intuyes, supones y sientes. Es ese halo que envuelve tu relación. Es el que permite que tu relación crezca. Es el nexo de unión entre tú y tu pareja. Es el entorno sentimental.
Es el cuarto entorno de tu vida en pareja. Los otros tres son el natural, el cultural y el virtual. Sobre estos tres te recomiendo que leas a Javier Echevarría. ¡No te preocupes, algo te explicaré! ¡Despedaza mi propuesta si quieres, pero no me despedaces a mí! No dejaré que me causes daño emocional.
¡Mal vas si te estamos diciendo algo nuevo, pero ojo con el cuarto entorno!
¿Qué clima hace hoy en tu relación sentimental: soleado, nublado, llueve, hace frío, hace calor, está bajo cero?
¡Lo siento, te toca pensar!
El primer entorno, el natural, está referido a tu cuerpo y al de tu pareja. Vuestros cuerpos son la materia de este entorno. ¿Has compartido tu cuerpo desnudo con otra persona o personas en el campo o en la playa, por ejemplo? ¡Seguro que no necesitabais nada más…! ¿Recuerdas qué sentías?
¡Deja de leer, por favor, y cuídate emocionalmente: expresa los sentimientos que recuerdes en un papel!
Es muy difícil que en este primer entorno no aparezcan elementos del segundo entorno, el cultural o artificial. ¿Has tenido alguna vez una experiencia sexual en una cama, en un sofá o en un coche, por ejemplo?
En el momento en el que utilizas algo artificial para compartir tu cuerpo, ya no estás plenamente en el entorno natural, sino en el cultural. ¡Piensa que el morbo se suele dar aquí!
Tienes un nombre, unos muebles, una casa, un trabajo, e infinidad de cosas que pertenecen a este segundo entorno. Este entorno es imprescindible, pues es el que te permite vivir en sociedad y es el entorno que te despierta curiosidad e inquietud. Aquí permaneces gran parte de tu vida y aquí experimentas la gran mayoría de tus sensaciones.
Recuerdo una mañana en una playa nudista. Estaba con mi pareja. A nuestro lado había una chica sola, muy guapa. Prácticamente estábamos todos desnudos, aunque siempre hay alguien que da la nota. Estoy seguro que no se desnuda para que todos le miremos. En fin, al menos esta chica, mi pareja y yo sí lo estábamos.
Pues bien, ella se levantó varias veces para ir a bañarse. ¡Creeme que era realmente bella! Entre el agua y su toalla habría unos veinte metros más o menos. ¡Imagínate verla de espaldas acercarse al agua y venir de frente caminando despacio! ¡Ya no te digo según salía del agua!
Sin embargo, una de las veces que se levantó no fue para ir al agua, sino para marcharse. Como comprenderás, no podía irse de la playa desnuda, necesitaba vestirse. Tan pronto como se puso su vestido naranja sobre su desnudo cuerpo se situó en el entorno cultural.
Recuerdo perfectamente cuando se agachó a recoger sus cosas. Apareció en mi mente el morbo. Ahora estaba mucho más sensual. Si desnuda era bella, vestida trascendía la belleza. Despertó en mí ciertas sensaciones que antes completamente desnuda no había vivido. Habíamos pasado del primer al segundo entorno.
Eso sí, en aquella playa no había elementos del tercer entorno. Este tercer entorno es el virtual. Es el entorno en el que te relacionas con tu pareja a través de Internet o redes sociales, por ejemplo. Este entorno cada vez está más presente en tu vida. Seguro que has oído hablar de relaciones sexuales virtuales o quizás, incluso, tú mismo o tú misma las has tenido alguna vez. No te estoy diciendo nada que no sepas.
Si me permites una sugerencia para terminar, ¡cuida tu cuarto entorno, el sentimental! Es el que envuelve a los otros tres. Por tanto, es el más importante.
¡A ver si vas a invertir más esfuerzos en tu cuerpo, en muebles o en tecnología, que en compartir sensaciones!