Aún recuerdo aquellos ojos alegres que eran capaz de rescatar al mundo, de tus labios intrépidos y tu cabello color miel, te vi caminar aquel día por esa playa y entraste en mi vida con los brazos abiertos, tan llenos de tanto. Y el destino por fin nos decía que sí.
Hoy por fin entiendo mi fracaso porque al encontrarte todo en mi vida tuvo un sentido, y entendí que hay ruidos que retumban en silencio, que sencillamente vivir se me ha vuelto un acto de cinismo conmigo y con nuestro recuerdo.
Y la gente no entiende que morí ese día en que te fuiste así de mí, y que debería beber menos, pero esa gente no te sintió latir en mi pecho, con tanta ternura y amor.
Era tan imposible pedirte que te quedaras conmigo, y créeme que si pudiera devolvería el tiempo de aquel noviembre, reescribiría nuestra historia y no le pondría nunca un punto final, convertiría todo lo que ahora es singular en plural, pero sencillamente no puedo, así que espero te conforme con lo único que puedo hacer y es quererte y recordarte con el ímpetu y la inmensidad del mar, ese mismo en el cual nos perdimos tantos sábados en la apuesta al sol.
Ojalá nadie te dome mi vida, y si lo intentan, recuerda que el paisaje está en tus ojos, quisiera preguntarte ahora a dónde vas, y si estás feliz, pero sé que ya paso mi tiempo y tengo que conformarme ahora con nuestros mensajes y fotografías que aún conservan intactos esa chispa que no supimos mantener.
Y cada día siento que involuntariamente el tiempo hace su trabajo y de a poco me arrebata de tu risa, tu olor, tus caricias, de cada sonrisa, y simplemente ya no puedo recordar nuestros momentos con cada detalle y me aterra la idea de un día olvidara todo esto.
- “Luego verte de pie frente a la buseta cuando ya estaba de regreso a casa, me sentí atrapada en un lapso de tiempo con los segundos pasando en cámara lenta. Disfrute cada milésima de segundo de principio a fin. Me encanto verte y sentirte. (Cabe resaltar que en ese momento en el que te vi esperando fuera de la buseta me sentí como la persona más afortunada, solo para darme cuenta nuevamente lo feliz que me hace tu existencia en este planeta).” -Milena
- La tierra tiembla ante mis pies, luego de sentirte y verte con los ojos del alma, supe por primera vez en mi existencia que ya no había caos, que se había marchado la tristeza, que el dolor que había cargado hasta ese momento era cosa del pasado, y mientras los segundos pasaban en cámara lenta, Moría por besarte una vez más, abrazarte y no dejarte ir jamás. (Cuando te vi esperando sentada en el bus, supe que no era una cuestión de suerte o casualidad, que ese pequeño acontecimiento terrenal fue gracias al destino, y también fui el hombre más afortunado y feliz del mundo, porque un alma intrépida como la tuya no se encuentra dos veces en esta vida y no podré decirles nunca todo lo feliz que fui a su lado, pero lo recuerdo como si hubiese sido ayer).
Tú aún no lo sabes, pero mi silencio está aquí, entre todas estas letras y aunque nunca te lo dije, gracias por existir y regalarme mis mejores y peores momentos de mi vida, que simplemente nunca podré olvidarte, porque solo tú sabes cuánto nos amamos y que el mar y ese puerto fue testigo de “Nuestra Historia”
"Mi belleza inesperada, espero te encuentres en cada línea y espero que seas muy feliz".