PERDÓN...
04 / Julio / 2012 12:46 pm
 A mi mente llego el recuerdo del aroma peculiar que la distinguÃa en aquel entonces... Su cálida mirada que me hipnotizaba,  su delicadeza y el augurio de sus movimientos perpetrados en una mujer sin igual. Todo esto que sentÃa me hacia sentir extraño, pues no era el clásico enamoramiento de un chico de secundaria; poco a poco me hice adicto de aquella mujer, a sentir su presencia y al calor que me transmitÃa en un abrazo.Â
 Los dÃas fueron pasando como mi obsesión por ella iba creciendo. La acompañaba de camino a su escuela tratando de acercarme un poco más a ella, pero me sentÃa incomodo, pues solo escuchaba como murmuraba la gente y me miraban de una forma extraña y denigrante que me hacÃan pensar que tal vez estaba haciendo algo mal pero todo esto solo me traÃa excitación y hacia que mi sangre corriese más rápido para terminar con una eyaculación que manchase mis pantaloncillos. Solo sonreÃa estúpidamente mirando hacia el ocaso de la nada, esperaba hasta que ella saliese de la escuela y tal vez intentar algo con ella que dejara de ser abrazos, pero ella solo querÃa estar jugando juegos estúpidos e inmaduros, sin embargo, todo esto me entretenÃa y llenaba esa parte enferma de mi, que solo me hacia fantasear con su cuerpo sudoroso sobre la cama de mi habitación, gimiendo y pidiendo un cambio de posición mientras se dirigÃa a lamer mi pene. Ella estaba cansada de tanto jugar más sin embargo su respiración agitada me producÃa un deseo sexual inmutable, estando solos en casa, poco a poco me acerque más a ella, acariciándole la mejilla y con mi mano izquierda tocándole sus piernas hasta llegar a su vagina. Sin precaución alguna comencé a meter mi lengua dentro de su oÃdo, suspirando sobre su cuello, tocando su cuerpo mientras yo le ordenaba que desabrochara mi cinturón y bajara mi cierre; las yagas de pasión se hicieron incandescentes, ella aun no estaba preparada fÃsicamente, asà que la penetre por el ano, probando el dulce néctar de su ser y a todo ajetreo llego la eyaculación. Por fin después de tanto tiempo mi más grande deseo sexual se habÃa hecho realidad; ella lloraba, el desgarre de su ano era notorio y solo me repetÃa que ¿por qué le habÃa hice daño?, el tan solo ver caer una lagrima de su rostro hizo que mi cabeza se llenara de presiones y remordimientos  hacia mi mismo, el llanto incontrolable de aquella mujer me desespero, no tuve otra opción más que tomar el encendedor que traia conmigo, quemar sus esperanzas y para finalizar abrir su ser y extrangularla con sus propios organos. Me doy miedo, no se que es lo que pasa conmigo... Mamá, papá... Perdón por haber lastimado a mi hermana.















