no era que esra fuese una mujer fría. por el contrario, la mayoría de los problemas en los que se metía se debían al exceso de sentir que tan fácilmente la desbordaban y guiaban sus acciones hacia delante, solo adelante. si debía ser honesta, la forma en que se iluminaron los ojos de eunseo en ese instante supieron instalar un malestar en su interior, pero el temor por perder aquél objeto de valor al mismo tiempo era mayúsculo ―siempre lo eran sus preocupaciones, ¿para quién más lo sería si no lo era para ella? ¿cómo no aprender a priorizarse en un mundo donde ( ¡creía! ) nadie jamás lo hizo? infantiles reproches que no fueron resueltos / exteriorizados de forma sana en su infancia la habían convencido de esa idea. y era consciente de que la ravnos no merecía ser engañada, pero la certeza de que debía apañárselas por su cuenta se había instalado en ella desde hace tantas décadas que no creyó posible simplemente compartir el peso de su deseo por regresar. además, ¿no sonaría materialista ante los oídos de cualquiera que no conociera el vínculo que la ataba a aquél objeto? se concentró en ello, en la urgencia de su necesidad, para devolver un asentimiento. ' ¿es... quién? ' quiso saber, permitiéndose guiar por los pasos ajenos. ' cerca de la pista de baile. solo debemos rodear el salón principal y llegar hasta ahí, no tienen por qué vernos... de todos modos, estaría bien tener algo con que defendernos, ¿no crees? ' su ceño se frunció, ¿contaba eunseo siquiera con mayores habilidades para un enfrentamiento?