Estaba en la Lagunilla y de pronto se soltó la lluvia, sinceramente no estaba preparado, pero el pintor Ricardo Susunaga tomo uno de sus lienzos y nos cubrió a mi y a su amigo Carlos Max del tremendo trombón. Mientras pasaba la lluvia, me preguntaba si era verdad que el arte no dejaba dinero. Se lo dije a Susunaga a lo que el contestó, la frase con la que nombre está pintura. Una anécdota simple, y sincera










